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Botella aparca el proyecto de autorizar bares en los comercios de Madrid

La norma iba a ser aprobada, en principio, el próximo día 9 de enero, pero finalmente se ha retirado "para un estudio más profundo" tras las reuniones del Ayuntamiento con las asociaciones del sector. La nueva ordenanza, si se aprueba, será mucho más restrictiva.

La Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Madrid, que preside Ana Botella, ha aparcado la aprobación de una nueva ordenanza que permitía a los comercios que lo desearan abrir un bar dentro de sus instalaciones. La norma iba a ser aprobada, en principio, el próximo día 9 de enero, pero finalmente se ha retirado "para un estudio más profundo" tras las reuniones del Ayuntamiento con las asociaciones del sector.

El Ayuntamiento pretendía de esta manera dinamizar algunos comercios. En todos los casos se iba a permitir el consumo de comidas y alcohol en las llamadas “zonas de desgustación” que debían ocupar como máximo un determinado número de metros cuadrados. Sin embargo, los empresarios del sector de la hostelería se manifestaron en contra de la medida y estaban dispuestos a una movilización generalizada en todo el sector contra lo que consideraban "una competencia desleal".

Fuentes de la asociación de empresarios La Viña, la que tiene más afiliación en el sector, destacaron la labor del diálogo que ha puesto en marcha el Ayuntamiento "y que ha permitido que salgamos optimistas tras las reuniones".

La nueva ordenanza, si se aprueba, será mucho más restrictiva. Se podría permitir siempre que no se den comidas, se cumpla un horario hasta las 10 de la noche y se exija un servicio. Pero aún es un proyecto sin definir. La asociación La Viña exigía que los comercios que decidieran abrir estas instalaciones cumplieran las mismas condiciones técnicas y administrativas que el resto de la hostelería.

El proyecto incluía que pescaderías, carnicerías, charcuterías, supermercados y hasta tiendas de conveniencia pudieran servir alcohol y comidas. Podían tener hasta 20 metros cuadrados de mesas, una barra e incluso planchas de cocina sin extracción de hunos, según denunció La Viña.

No eran necesarios aseos públicos, ni supresión de barreras arquitectónicas, no se ponían medidas de insonorización y tendrían permiso para abrir las 24 horas del día. Había un gran temor a que los establecimientos de "chinos" pudieran abrir cientos de bares/comercios en el centro de Madrid donde está limitada su apertura.


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