Nacional

Rajoy supera con nota el examen gallego y consigue un respiro para defender sus reformas

Núñez Feijóo amplía su mayoría absoluta en la comunidad gallega y con ello da un balón de oxígeno al Ejecutivo, en unas elecciones de tintes plebiscitarios de la política de reformas y ajustes. En cambio, Basagoiti ha perdido su apuesta estratégica por ganar en Álava y, con ello, limitar el margen de maniobra de Urkullu por si decide seguir el camino de Artur Mas. "Esto hay que agradecérselo al Supremo", afirman en el PP respecto a los buenos resultado de Bildu. Génova cree que ha habido trasvase de voto del PP al PNV.

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La reedición de la mayoría absoluta en la Xunta trasciende las fronteras gallegas para instalar el alivio en la planta séptima de la sede de la calle Génova, desde donde Mariano Rajoy siguió el escrutinio. Porque el triunfo de Alberto Núñez Feijóo supone un balón de oxígeno para el Gobierno, asediado por la crisis, por la calle y por los socios europeos y con la espada de Damocles de un rescate que podría desbloquearse tras la doble celebración electoral, aunque Moncloa todavía quiere aguantar.

Desde hacía meses los populares temían que el castigo ciudadano a las reformas y recortes que ha acometido el Gobierno recayeran de pleno sobre Feijóo así como sobre el candidato a la Lendakaritza, Antonio Basagoiti. El riesgo era mayor en Galicia puesto que ponía en peligro el mantenimiento del gobierno autonómico, bastión de los populares. No solo no ha sido así, sino que el gallego ha visto ampliada su mayoría de los 38 escaños de hace casi cuatro años a los 41 de ayer. Si en 2009 fue por la mínima --aunque entonces estaba en la oposición tras cuatro años de gobierno bipartito PSdG-BNG-- ahora dispone de una comodísima representación en el parlamento gallego para gobernar sin ningún sobresalto. Y con ello, ha venido el balón de oxígeno para Rajoy y los suyos, aunque fuentes de sus entorno puntualizaran ayer que "Rajoy tiene mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados independientemente de lo que pase en Galicia".

Pero la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, admitió lo que era evidente: los resultados en Galicia suponen "un respaldo a la política del PP de toda España", porque, si hubieran perdido la mayroái absoluta "se diría que era un rechazo a las políticas de Rajoy". A su juicio, la gestión de Feijóo ha sido refrendada "gracias a que los ciudadanos han visto unas políticas responsables y coherentes, que reconocen la realidad". En definitiva, se ha premiado "la política sobria, decir la verdad y las medidas que se han puesto en marcha", esto es, la austeridad, el equilibrio de la cuentas públicas y estar a la altura de las circunstancias, enumeró la dirigente popular en una comparecencia ante los medios de comunicación cuando ya parecía consolidado el escaño 41 del gallego. Precisamente, esa fue una de las mejores previsiones que manejaron en Génova con respecto a las gallegas y que ayer se vieron confirmadas.

Los 41 escaños de Núñez Feijóo era la mejor de las previsiones que llegaron a manejar los populares, siempre temerosos de que la abstención les afectara

El análisis de las vascas es distinto. La decepción se instaló entre los dirigentes populares. Es cierto que la irrupción de Bildu distorsionaba los resultados. Fuentes gubernamentales comentaron en los pasillos de Génova que "esto hay que agradecérselo al Supremo", en referencia a la vía libre que el alto tribunal dio a la candidatura de los abertzales Bildu. Cospedal recordó que Gobierno y PP respetaron la decisión del TS "aunque nunca estuvimos de acuerdo con ella". En un rápido análisis que se realizó ayer en la planta séptima de la calle Génova, creen detectar que parte del voto que ha perdido Antonio Basagoiti, algo más de 16.000, pudieron engrosar las candidaturas del PNV en un intento por quitar fuerza a Bildu. En todo caso, defienden que ha sido el partido menos afectado por la bajada electoral, a pesar de haberse dejado pro el camino tres escaños (de 13 de 2009 a 10).

La gran desilusión ha sido Álava, apuesta estratégica de los populares, que gobiernan la capital, Vitoria, y la Diputacion Foral. Álava era pieza indispensable del puzzle vasco para romper cualquier tipo de deriva independentista que pueda poner en marcha el PNV con la colaboración de Bildu, pero el PP ha quedado tercero, por detrás de PNV y hasta de Bildu. Por otro lado, sus exiguos diez escaños no le permiten intentar sumar con los nacionalistas de ïñigo Urkullu asuntos como los Presupuestos autonómicos, en fin, ser determinantes para algo.

No estaba en la sede nacional del PP el portavoz popular en el Parlamento Europeo, Jaime Mayor Oreja. Una caída fortuíta en el aeropuerto Charles Degaulle el pasado jueves, cuando volvía de Bucarest (Rumanía) donde participó en un congreso del PPE, ha acabado con él en el quirófano por una rotura del ligamento de rótula. Mayor Oreja ha mantenido posturas críticas respecto de la estrategia de Basagoiti y estos resultados le afianzarán en su análisis.

Rato no acudió a la sede del PP en contra de la que ha sido su costumbre hasta ahora. Tampoco estuvo Mayor Oreja, accidentado el pasado jueves en París por una caída. Aguirre, en cambio, sí fue

No quiso entrar la "número dos" del PP en ninguna consideración en torno al auge del nacionalismo en el País Vasco. El Gobierno, dijo, "hará cumplir la ley y trabajar para que se cumpla. Haremos todo lo que esté en nuestras manos, todo lo que se pueda hacer legamente" aunque, eso sí, dijo que tanto la cuestión Bildu como la deriva de CiU se han venido macerando desde hace "mucho tiempo", antes de que Rajoy desembarcara en el PP.

Junto al jefe del Ejecutivo se encontraban haciendo el seguimiento de la noche electoral la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría; la secretaria general del PP y presidenta de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal; el presidente del Congreso de los Diputados, Jesús Posada; los ministros Cristóbal Montoro, Alberto Ruiz-Gallardón, Ana Mato, Fátima Báñez y José Ignacio Wert; el presidente del Consejo de Estado, José Manuel Romay Beccaria; los tres vicesecretarios generales del PP, Carlos Floriano, Javier Arenas y Esteban González Pons. También acudieron la todavía presidenta del PP madrileño, Esperanza Aguirre, y el presidente de la Comunidad, Ignacio González. Se echó de menos a un clásico de las noches electorales: Rodrigo Rato, que faltó a la que todavía es su sede. La última vez que se dejó ver por ella en un día de elecciones, fue el pasado 25 de marzo pasado, en que se celebraron los comicios autonómicos andaluces y asturianos.

Rajoy y los suyos tendrán ocasión de analizar estos datos más en profundidad en la reunión del comité ejecutivo de hoy por la tarde.


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