A contratiempo

La cuadratura del círculo del PP

Ha sido encerrar a la maldita gaviota en un círculo y el PP ha empezado a volar. O al menos, a mover las alas. Nadie da un chavo por un jamboree que se denomina 'conferencia política', concepto tedioso y abstruso que sólo anticipa la idea de un interminable concurso de verseros. Hablar bien en público es ahora un valor en alza. Si se acompaña de simpatía y desparpajo, mejor. Incluso si se insulta y se frunce el ceño, tampoco va mal. Vimos sumidos en un permanente episodio de palabrería.

El PP se ha reunido este fin de semana en la Feria de Madrid para celebrar una de sus conferencias. Hasta ahora, en ninguna de ellas se había concretado resultado alguno, más que el de llenar las arcas de la firma del catering que se hincha de vender cafés a dos euros.

Pero cuando el dogal de la crisis corta el aliento, la imaginación se torna esplendorosa. Y el PP, a dos pasos de perder el penúltimo gobierno que le queda, es decir, el de la nación, se ha espabilado. Es decir, se despertado de su eterna modorra marianista y ha empezado a hacer los deberes en la dirección que le reclama buena parte de su gente que, abatida o en fuga, reclamaba algo parecido a un cambio.

Encerrada en su círculo, la gaviota ha amagado con emprender el vuelo, con sacudirse años de galbana y hacer amago de emprender el vuelo antes de dar con sus huesos asados a l'ast.

Paradójicamente, Juanma Moreno, presidente del PP andaluz merced al dedazo mariano, tras ardua disputa entre Cospedal y Arenas, fue el encargado de desarrollar la idea tímidamente lanzada por la primera, todavía secretaria general del partido. Habló de "congresos asambearios", de designación del presidente por elección directa y de otros conceptos que hasta hace unos días entraban en la categoría del disparate, desde el punto de vista tanto de Rajoy como de Aznar.

A fuerza ahorcan, pensó la gaviota. Y cantó la gallina. Las bases reclamaban a gritos que el bicho se moviera, que se venían los bárbaros por el horizonte y que el presidente no hacía nada más que enumerar el índice del PIB. Sin un pestañeo fuera de control, sin una palabra más alta que otra, la cúpula del PP ha empezado a transitar el sendero más temido, el de darle voz a las bases y que sea lo que Dios quiera. La cuadratura del círculo popular. O lo que es lo mismo: todo aquello que venía predicando Esperanza Aguirre desde las guerras púnicas, con perdón, con el riesgo de ser lapidada.

Todo eso será, bien es cierto, a la vuelta de las generales, es decir, cuando todo lo que es posible que ocurra, ya haya sucedido. Cuan largo me lo fiais. Es posible. Pero si la gaviota no movía las alas, se convertía en pieza de taxidermista. Eso sí, en su circulito apple style.

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EL VARÓMETRO. Ya que no sale de su despacho, de miedo que le tiene a Rita la asaltadora, la alcaldesa Carmena quiere voltear el callejero. // Conocido el episodio de los okupas a costa del erario municipal barcelonés, se confirma que Trias no puede ser más lerdo. // Atención a Pablo Zalba, no es tan simpático como el otro Pablo, Casado, pero va a ser futuro en el PP. ¿En verdad alguien echó de menos a Aznar?.


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