El adelanto de las elecciones vascas y gallegas al 5 de abril por parte del lendakari, Íñigo Urkullu, y del presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, ha cogido al PP y Ciudadanos a contrapié: ni está decidido que concurran juntos en ambos territorios -en el caso gallego, más bien al contrario- y el presidente del PP vasco, Alfonso Alonso, ha tenido que ser confirmado como candidato a lendakari este lunes aprisa y corriendo después de la convocatoria de Urkullu y tras semanas de incertidumbre.  

Populares y naranjas disponen solo de diez días de plazo para registrar en el Ministerio del Interior la plataforma electoral Vascos Suman; por eso, Pablo Casado ha tenido que deshojar la margarita esta misma tarde. La mera posibilidad de que el exministro y líder del PP vasco desde hace cuatro años fuese sustituido por la exsocialista Rosa Díez había puesto en pie de guerra al partido en esa comunidad. 

Quizá por eso, en previsión del anuncio del lendakari, el presidente del PP envió este lunes a la vicesecretaria popular, Cuca Gamarra, a decir a los periodistas en la rueda de prensa habitual que Alonso "cuenta con todo el respaldo y apoyo del PP y de su dirección". Horas después se hizo efectiva la confirmación de un candidato con el que es más que evidente que no tiene química.

El Comité Electoral Nacional se va a reunir este martes para designar oficialmente a los candidatos a la presidencia de la Xunta de Galicia y del Gobierno Vasco.

Feijóo: coalición en ningún caso    

En el caso gallego Núñez Feijóo, ya ha dejado claro que rechaza de plano la coalición en una autonomía donde el PP lleva treinta años gobernando con mayoría absoluta, desde los tiempos de Manuel Fraga salvo una legislatura de gobierno socialista, pero la lideresa de Cs, Inés Arrimadas, condiciona el acuerdo a que la coalición se extienda también ese territorio.

"Antes que nada, Ciudadanos tiene que decidir si quiere la coalición en el País Vasco", señalaba este lunes una fuente de la Dirección Nacional del PP, después de escuchar al vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio Aguado, rechazar la propuesta de la presidenta, Isabel Díaz Ayuso, de fusionar ambos proyectos en esta comunidad.

En la sede de Génova saben que Arrimadas está teniendo serias dificultades para sacar adelante su propuesta de España Suma

En la sede de Génova saben que Arrimadas está teniendo serias dificultades para sacar adelante su propuesta de España Suma. Primero, porque Ciudadanos anda en pleno proceso congresual y muchos cuadros cuestionan que una gestora provisional pueda decidir algo de semejante calado estratégico antes de que se celebre; y, segundo, porque los barones, no solo Aguado, sino también el andaluz, Juan Marín; el castellano-leonés, Francisco Igea, y críticos abanderados por el eurodiputado Luis Garicano, rechazan ese escoramiento solo hacia un lado.

De hecho, Marín abandera que, en Cataluña, por ejemplo, la coalición electoral sea de todo el constitucionalismo, incluido el PSC. "Es algo de mucho sentido común" dada la deriva en la que siguen inmersos JxCat, Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), y, en general, todo el independentismo catalán. 

Creen que la formación naranja nació para ser fiel de la balanza, a izquierda y derecha, con el PSOE y el PP, y no están dispuestos a que se desnaturalice más una sigla muy deteriorada desde el batacazo electoral en la repetición de las elecciones generales el pasado diez de noviembre, que desembocó en la dimisión de Albert Rivera