Podemos avanza hacia el abismo. Varios miembros de la formación de Pablo Iglesias no saben cómo encajar los tres golpes recibidos en tan solo una semana, la más trágica del partido desde la fundación. Primero fue el pulso lanzado por Íñigo Errejón, con el lanzamiento de la plataforma Más Madrid, el jueves 17 de enero. Posteriormente, el ninguneo de Manuela Carmena, que rechazó incluir en las listas municipales al hombre de Iglesias. Y ayer la renuncia de Ramón Espinar a todos sus cargos. “Esto ha estallado, no hay quien lo arregle”, resume un histórico dirigente de la formación.

En la dirección de Podemos apuntan a que la salida de Espinar se debe a un intento fracasado de acercar el partido a la plataforma de Errejón. Pero otros miembros apuntan a una razón personal y política: “Ramón [Espinar] propuso a la dirección ser el candidato de Unidos Podemos a la Comunidad, pero estos prefieren a otra persona”. Este sería, en su opinión, el detonante de la crisis.

En ambos casos, queda claro que Iglesias y su núcleo están entre la espada y la pared. La decepción es fuerte, pero Iglesias se enroca. No quiere oír hablar de “ignorar” la “traición” de Errejón. “Él quiere luchar sí o sí”, agregan miembros del partido. En definitiva, quiere una guerra sin cuartel contra su antiguo amigo y compañero Errejón, y no una guerra de guerrillas, tal y como otros, posiblemente el propio Espinar, aconsejan.

Podemos, un partido vertical

En el trasfondo de esta nueva crisis está la decisión sobre la candidatura de Madrid. El equipo de Iglesias explica que la estrategia siempre ha correspondido a la dirección regional. Pero Podemos es un partido muy vertical y lo que decida la dirección nacional tiene que ser ley. Espinar tragó en muchas ocasiones, pero esta vez no. “En la situación actual no se dan las condiciones para llevar el proyecto de Podemos en Madrid hacia donde creo que debe dirigirse", explicó en su mensaje de despedida. 

Quien le conoce asegura que el planteamiento de Espinar era no competir con Más Madrid. El temor a sufrir un duro revés electoral habría minado su liderazgo y el futuro de la formación. Más lógico parecía ser aguantar y aplazar el conflicto. “Él nunca ha estado en la lógica o papá o mamá, y se ha hartado”, añade otro dirigente. 

Iglesias en el Congreso.

El giro de Espinar es, sin embargo, notable. Fiel a Iglesias, fue uno de los más críticos con Errejón en la época de Vistalegre II. Iglesias le compensó apoyándole cuando estalló el escándalo de su compraventa de una vivienda social con un beneficio de 30.000 euros (los pablistas creen que la filtración llegó de los errejonistas). En aquellas semanas Espinar lograba ganar a Rita Maestre en 2017 el control del partido en la Comunidad de Madrid, frenando otra posible crisis de liderazgo de Iglesias.

Pero en estos últimos días la posición de Espinar sorprendía: su idea pasaba por no competir con el ex secretario de Análisis Estratégico, posiblemente por el temor a sufrir un duro revés electoral, lo que habría minado su liderazgo y el de Podemos en el terreno de izquierda alternativa al PSOE. Hay incluso quien especula sobre un interés de Espinar de entrar en las filas de Errejón. Aunque en Podemos califican esos rumores de "bulos". 

“Espinar quería ser el candidato”

Esta versión, no obstante, choca con lo que esgrimen otros sectores de la formación. Estos apuntan a un enfrentamiento con el líder de la formación. “Espinar se va porque Iglesias no ha aceptado que él sea el candidato. Y que tampoco lo sea María Espinosa”, añaden. Espinosa es una diputada de Podemos en la Asamblea de Madrid y persona de confianza de Espinar.

En ambos casos, todos aseguran que la intención de Iglesias es confrontarse sin complejos a Errejón. Por ello, la dirección nacional estaría preparando un candidato de peso. Los nombres más fuertes que circulan en las últimas horas son los de los diputados Rafa Mayoral e Irene Montero. Esta última, portavoz de Podemos en el Congreso, sería sin duda la apuesta más fuerte.

Sean ellos u otros, está claro que Iglesias ha decidido seguir adelante. Nada de armisticio. Izquierda Unida, liderada por Alberto Garzón, también lo quiere, aunque oficialmente mantiene la puerta abierta a una reunificación. Actualmente el líder de Podemos se encuentra en baja de paternidad (una fórmula en realidad ficticia, ya que los diputados reciben integro su salario durante ese periodo) y debería volver en abril. Un periodo de tiempo muy largo y sobre el que está por ver si la razón política prevalece a la razón social.