Política

Las familias de niños autistas plantan cara a los 'policías de visillo' que vigilan sus paseos

Pese a que lo tienen permitido, cada vez son más los padres de personas con TEA que denuncian públicamente estar recibiendo broncas desde los balcones por salir un rato a pasear

Un escolar acompaña a una mujer a la compra en Vitoria.
Un escolar acompaña a una mujer a la compra en Vitoria. Efe

El Boletín Oficial del Estado del vienes 20 de marzo incluyó una modificación clara en los criterios interpretativos del Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, por el que el Gobierno declaró el estado de alarma: las personas con discapacidad y con alteraciones conductuales pueden circular por las vías de uso público con un acompañante.

Del mismo modo que está permitido ir a comprar a la farmacia, al supermercado y al estanco, además de sacar al perro, las personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA) y conductas disruptivas que se vean agravadas por la situación de confinamiento también pueden salir de casa. Los paseos serán breves, cerca de casa y tendrán que tomar las medidas necesarias para evitar el contagio.

Así lo están haciendo numerosas familias. Sin embargo, no son pocos los casos en los que se han visto obligadas a denunciar públicamente que algunos vecinos las están increpando desde los balcones o desde la misma calle. Las asociaciones de autistas españolas han movido ficha y están empezando a plantar cara a esta suerte de 'policías de visillo' que fiscalizan los paseos de los menores con sus padres.

Blanca Sáenz es madre de cinco hijos y uno de ellos padece TEA. "La situación de confinamiento y reclusión implica cortar sus rutinas, paseos y la práctica de deporte. Difícilmente comprenden lo que está sucediendo", explica a Vozpópuli.

"La policía nos para, nos pregunta y nos da permiso"

Hace unos días, un vecino que se encontraba paseando a su mascota manifestó su desacuerdo con la salida del menor y su cuidadora a la calle. "Dijo que era una irresponsabilidad y que iba a llamar a la policía, que iba a grabar imágenes y a enviarlas", dice.

Según Sáenz, la policía -la de verdad- no pone pegas a los "paseos terapéuticos". "Me han pasado varias veces las Fuerzas de Seguridad del Estado. Les he contado la situación y les he enseñado los papeles que acreditan que mi hijo tiene TEA. Me han dejado pasear un rato cerca de casa y me han advertido de tomar las medidas de seguridad adecuadas para evitar contagios", comenta.

La historia se repite por todo el país. "Esta mañana he llevado a mi hijo con TEA a dar un paseo por el paseo marítimo de Cádiz, vivo al lado. Se ha convertido en una tortura de la que he regresado con ganas de llorar", reconocía Lorena Contreras a través de Twitter.

"Esos mismos que se pasean siete veces con su perro cada día o salen tres veces a comprar me increpaban e insultaban desde sus ventanas. ¿Pueden imaginarse lo difícil que es ver a tu hijo autolesionándose o sacando el cuerpo por la ventana porque necesita salir?", denunciaba a la desesperada.

Piden ayuda a las autoridades

"Pediría a la Policía que cuando realicen los controles de vez en cuando recuerden a los vecinos por megafonía que si ven a una madre o a un padre con su hijo en la calle caminando, no es por capricho. Sus insultos hacen aún más difícil la situación por la que están pasando las familias de personas con espectro autista", señaló.

Tras recordar que la salida de niños con TEA acompañados de su tutor está autorizada, esta madre gaditana aclara que "el pobre llevaba ocho días sin salir, no se puede decir ni siquiera que hiciéramos un uso abusivo de la medida".

Asociaciones de autistas de todas las provincias piden "respeto y comprensión" tras tener conocimiento de la existencia de gritos e insultos desde ventanas y balcones a las personas con TEA y sus acompañantes que por estar paseando en la calle.

Algunos padres han propuesto utilizar chalecos reflectantes, camisetas, pañuelos azules o cualquier otro elemento para distinguirse y protegerse de los ataques. Sin embargo, otros no están por la labor de tener que "estigmatizar" a sus hijos. Blanca Sáenz considera que es "una decisión muy personal".

Es la creadora de abascool, un centro de formación especializado en el tratamiento del autismo. Lo lanzó al darse cuenta del desconocimiento y la falta de apoyo que había a nivel general hacia los pacientes de TEA: se trata de concienciar a la gente acerca del mismo y formar a profesionales, instituciones y familiares en su tratamiento.

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