Política

Del bonus griego a la huelga de sexo en Bélgica: fórmulas contra el bloqueo político en otros países

 ¿Existen alternativas viables para favorecer la gobernabilidad y evitar el actual bloqueo? Estas son algunas de las fórmulas que se emplean en otros países

Pedro Sánchez, en su fallida sesión de investidura de julio.
Pedro Sánchez, en su fallida sesión de investidura de julio.

Casi cuatro meses después de las elecciones generales, España sigue sin Gobierno. Tras un primer intento de investidura, las negociaciones siguen estancadas con la amenaza de tener que celebrar nuevos comicios en noviembre si Pedro Sánchez no reúne antes los apoyos para seguir en La Moncloa. Mientras tanto, el país vive instalado en un bloqueo institucional provocado por una aritmética parlamentaria que con la actual correlación de fuerzas y sus respectivas estrategias hace imposible formar un nuevo Gobierno

En su investidura fallida, Sánchez puso sobre la mesa la reforma del artículo 99 de la Constitución para que gobierne el candidato de la fuerza más votada si no hay acuerdo para la investidura como ocurre en los ayuntamientos. Además de necesitar el apoyo de 210 diputados (dos tercios de la Cámara) para ser aprobada, la reforma podría chocar con el espíritu de la propia Carta Magna y dejaría en el aire el papel del Rey. Por si no fuera suficientemente complicado, fuerzas como Unidas Podemos podrían pedir también que fuera sometida a referéndum (se necesita una décima parte de los diputados). 

La hegemonía de populares y socialistas durante las últimas décadas no ha fomentado en absoluto la cultura del pacto entre partidos de distintas ideologías o de los gobiernos de coalición que son habituales en otros países como Alemania. ¿Existen alternativas viables para favorecer la gobernabilidad y evitar el actual bloqueo? ¿Qué fórmulas se emplean en otros países?

La prima griega

La opción propuesta desde el Partido Popular a Sánchez es la de aplicar un 'bonus' como el que contempla la ley electoral en Grecia y que permitiría otorgar una prima de 50 escaños al partido más votado en las elecciones. 

Para ello no haría falta acometer una reforma constitucional, sino sólo de la Ley Electoral (LOREG), lo que requiere mayoría absoluta y obligaría a ampliar a 400 el número de diputados en el Congreso. La Carta Magna contempla ya una horquilla de entre 300 y 400 miembros en la Cámara Baja. Según expertos, un modelo inspirado en el que está vigente en Grecia también podría entrar en conflicto con el espíritu proporcional y representativo que la Constitución contempla para el Congreso. 

Segunda vuelta

En la República francesa se celebra una doble vuelta con la que los ciudadanos eligen al jefe del Estado. Precisamente, algo similar al modelo implantado en el País Vasco y en Asturias, donde en una segunda sesión de investidura no se contempla el voto negativo de los diputados regionales (sólo sí o abstención) para facilitar la formación de gobierno. 

La fórmula de la segunda vuelta es la que se emplea también en algunos países de América Latina, como en Colombia. Allí el jefe de Estado se decide en una elección entre los dos candidatos más votados en la primera vuelta, en caso de que ninguno de los aspirantes haya logrado el 50%.

Elección automática 

En México se celebran de forma paralela las elecciones para elegir al presidente de la República y los comicios legislativos para seleccionar a los 500 integrantes de la Cámara de Diputados. El candidato más votado es proclamado presidente automáticamente aunque no llegue al 50% de los votos y sin importar si su partido ha conseguido mayoría absoluta en la Cámara Baja. 

El problema de este sistema es que el presidente elegido puede verse atado de pies y manos si su formación política no obtiene mayoría absoluta en el Parlamento. Andrés Manuel López Obrador y su partido Morena lo lograron en las elecciones 2018, pero no así su antecesor, Enrique Peña Nieto, ni los conservadores Vicente Fox y Felipe Calderón en los sexenios anteriores.

A pesar de su abrumadora victoria en las presidenciales de 2012, el PRI de Peña Nieto no logró mayoría absoluta, por lo que para poder sacar adelante las reformas estructurales que el expresidente prometió en campaña, tuvo que acordar con los conservadores del PAN y los izquierdistas del PRD el llamado 'Pacto por México'; una versión mexicana de los Pactos de la Moncloa que permitió eliminar más de ocho décadas de nacionalización del petróleo y la liberalización de otros sectores económicos estratégicos. 

El caso de Bélgica y la huelga de sexo

El fin del bipartidismo ya provocó que los españoles tuviesen que acudir a las urnas por segunda vez en menos de un año en 2016, después de que el Ejecutivo de Mariano Rajoy pasara 314 días en funciones. Ahora, la situación amenaza con repetirse tras 112 días con un Ejecutivo cuya gestión se limita al despacho ordinario de los asuntos públicos. Bélgica estuvo sin Gobierno 541 jornadas entre 2010 y 2011.

La situación de bloqueo fue tan acentuada en ese país, que la senadora socialdemócrata flamenca Marleen Temmerman llegó a proponer públicamente en enero de 2011 que las mujeres de los negociadores de la crisis belga se declarasen en "huelga de sexo" para forzar un acuerdo que permitiera resolver el bloqueo político en el país.

En diciembre al fin, y gracias a un acuerdo de coalición entre seis partidos, el socialista Elio Di Rupo fue elegido como primer ministro tras veinte horas de negociación ininterrumpida.

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