Política

Alfonso Alonso dimite como presidente del PP vasco

Una gestora liderada por Amaya Fernández dirigirá el partido en la comunidad hasta que haya un congreso tras las elecciones del 5 de abril y se vea si el proyecto de Iturgaiz se consolida en las urnas 

El ya expresidente del PP vasco, Alfonso Alonso
El ya expresidente del PP vasco, Alfonso Alonso Europa Press

Alfonso Alonso mueve ficha y anuncia que abandona la presidencia del PP vasco, tras ser apartado por Pablo Casado para liderar la candidatura de los populares en las elecciones vascas, según ha confirmado Vozpópuli. El líder nacional del partido tomó este domingo la decisión de sustituir a Alonso por Carlos Iturgaiz como cabeza de lista para los comicios por desavenencias en relación al pacto de coalición suscrito entre el PP y Ciudadanos para Euskadi.

Este 'golpe de efecto' de Casado puso fin a varios días de fuerte tensión entre Génova y la dirección del partido en el País Vasco a cuenta de este acuerdo, que Alfonso Alonso criticó por haberse fraguado en Madrid sin consultarle. La tensión alcanzó su pico el pasado viernes, cuando Alonso se negó a acudir a la rúbrica del pacto en la capital.

El hasta ahora líder del PP vasco se marcha con el apoyo de la Junta Directiva del PP vasco. Sus compañeros le han tributado un caluroso aplauso de despedida. Ante sus compañeros, el dimisionario se ha emocionado al recordar que "he dedicado a esto mi vida". Después, en su última rueda de prensa ha agradecido el gesto a sus compañeros de filas. "Sé que tengo su respaldo y apoyo pero no cuento con la confianza de la dirección nacional del partido".

A su juicio, en esta situación es "imposible seguir ostentando" la presidencia del PP vasco. Para explicar los motivos que lo separan de Casado y los suyos, ha expuesto que "seguramente tenemos una manera diferente de entender lo que es España y cómo se articula su diversidad".

A la espera del resultado de Iturgaiz

Ahora, los populares vascos estarán dirigidos por una gestora, bajo mando de la secretaria general del PP vasco, Amaya Fernández. Así seguirán, al menos, hasta que se vea si en las elecciones autonómicas del próximo 5 de abril se consolida políticamente la figura de Iturgaiz en su vuelta a la política vasca después de quince años.

Porque, si como pronostican los últimos sondeos, los populares bajan de sus actuales nueve escaños a 5-6, la crisis se abrirá en la misma noche electoral. El pacto con Ciudadanos y el nuevo discurso de Iturgaiz son los salvavidas a los que se aferra Génova para que el descalabro no sea como dicen las encuestas. 

De momento, la decisión del presidente del PP, lejos de calmar los ánimos entre las dos facciones del PP vasco, la alonsista, mayoritaria y defensora de una línea moderada, y la de Iturgaiz y la Dirección Nacional, más partidaria de combatir con dureza al nacionalismo del PNV y Bildu, sigue creando polémica.

Rabanera se va y puede haber más salidas

En el núcleo más cercano al dimisionario, encabezado por Iñaki Oyarzabal, están que trinan con lo sucedido. El enfado con Génova es monumental. Prueba de ello es que el histórico dirigente del PP alavés Ramón Rabanera, considerado el padrino político de Alonso, también deja el partido y renuncia a todos sus cargos. No se descarta que haya más salidas en las próximas horas. El partido está literalmente en ebullición. 

Otra prueba del enfado en el seno de la formación se ha visto en las redes sociales. Mikel Lezama, uno de los tres concejales del PP en San Sebastián ha cargado con dureza contra la portavoz del Grupo Popular en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, por dar lecciones al PP vasco tras su dura derrota en Cataluña:

Y es que la decisión de Pablo Casado de nominar a Iturgaiz como candidato a lehendakari no está exenta de riesgos electorales. El mayor de todos, que un eventual fracaso el 5 de abril ya no será de Alonso, ni siquiera del PP vasco, sino de la Dirección Nacional; por más que poco pueda hacer Iturgaiz para virar la nave en tan solo mes y medio.

Un desenlace imprevisto

Este desenlace no había sido previsto por nadie; tampoco por Alfonso Alonso, quien, pese a ser consciente de que su relación con la dirección nacional estaba rota, y de que tanto Casado como su secretario general, Teodoro García Egea, estaban "buscando excusas" para empujarle a dimitir, según señaló a Vozpópuli una fuente muy próxima el domingo horas antes de su defenestración. El dimisionario creía poder reconducir el enfrentamiento.

El foco de conflicto ha estado en la cesión en las listas de los dos 'números dos' por Vizcaya y Álava a Ciudadanos, algo que la hasta ahora dirección popular en el País Vasco consideró "inasumible", debido al nulo nivel de representación de la formación naranja en esa comunidad.

Ciudadanos no tiene ningún cargo público en las instituciones vascas, frente a los nueve parlamentarios, decenas de junteros en las Diputaciones de Vizcaya, Guipúzcoa y Álava, y los 55 concejales que tiene el PP vasco pese a estar en el peor momento de su historia.

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