Podemos

Podemos cae dos años después al nivel de movilización de Vistalegre I

El partido morado apenas cuenta con 118.642 militantes activos reales, los 99.162 que votaron en la consulta de hace unas semanas y los 19.480 que se han inscrito a última hora para la próxima Asamblea. El fuerte enfrentamiento entre 'pablistas' y 'errejonistas' pasa factura a la organización.

El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias.
El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias. EFE

Dos años, dos meses y nueve días después, el tirón de Podemos se ha esfumado. Desde que el 26 de octubre de 2014 concluyera el plazo de votación de los estatutos en la Asamblea fundacional hasta este miércoles 4 de enero de 2017, fecha en que se ha cerrado el censo para Vistalegre II, el partido morado no ha mejorado su capacidad de movilización. Todo lo contrario: el tirón que tenía en 2015 queda ya muy lejos. La crisis de identidad que atraviesa, con un fuerte enfrentamiento entre pablistas y errejonistas sobre el Podemos del futuro, está pasando seria factura a la organización.

A día de hoy, la formación que lidera Pablo Iglesias cuenta con 118.642 militantes activos reales, los 99.162 que votaron hace unas semanas en la consulta sobre las reglas de juego de Vistalegre II y los 19.480 nuevos afiliados que se han inscrito a última hora con el propósito de participar en este segundo cónclave, previsto del 10 al 12 de febrero. Esta cifra de 118.642 es muy similar a la de participación en aquella consulta de octubre de 2014: 112.070 personas.

Sin embargo, la pérdida de fuelle no ha sido progresiva. Podemos ha experimentado algún repunte. Fue significativo lo que ocurrió en el referéndum sobre el pacto alcanzado por PSOE y Ciudadanos en febrero de 2016. Quizás, el momento en que el partido de Iglesias estuvo más cerca de llegar al Gobierno. Entonces, participaron en esta consulta un total de 147.511 inscritos, siendo el récord de participación de la formación morada desde que ésta viera la luz a principios de 2014. 

También en estos años hubo una consulta en que Podemos tocó, pero aquello fue achacado a la premura de la convocatoria y, sobre todo, a la escasa relevancia que dieron las bases a su objeto: conservar las siglas en las alianzas territoriales que se forjaran de cara a las elecciones generales del 20 de diciembre. Sólo 44.792 sufragios avalaron aquella decisión de la dirección.

Los 'errejonistas' buscaban incorporar al censo de Vistalegre II a un espectro más amplio, descontentos de otras fuerzas de izquierda y de centro-izquierda

Desde la secretaría de Organización del partido cifran en 455.932 el número de simpatizantes que se han adherido a la formación morada desde sus inicios hasta el 4 de enero, aportando su DNI. Sin embargo, este dato oculta las bajas que se hayan podido producir y las fugas a otros partidos, ya que la cantidad de inscritos que suelen participar en los procesos internos del partido es sustancialmente inferior. Incluso el propio aparato utiliza el concepto "militantes activos" para hacer esta diferenciación. Por ejemplo, para el referéndum celebrado en diciembre sobre el sistema de votación de Vistalegre II, la masa de simpatizantes era de 436.498 personas. En cambio, sólo se consideraban "militantes activos" un total de 254.533. Luego terminaron votando en la consulta los 99.162 ya citados (un 22,7% y un 38,9%, respectivamente).

Precisamente, el censo ha sido uno de los principales puntos de fricción entre Pablo Iglesias y el secretario Político, Íñigo Errejón, sobre la organización de Vistalegre II. El número dos de Podemos siempre defendió que el censo permaneciera abierto hasta la misma Asamblea de febrero, pero el secretario general apostó por cerrarlo el 4 de enero, prácticamente un mes antes del cónclave. Finalmente, ganaron la consulta los pablistas y quedó fijado este último criterio. Los errejonistas, con la vista puesta en el próximo Congreso del partido, buscaban de esta manera poder incorporar al censo a un espectro más amplio de ciudadanos, fundamentalmente descontentos de otras fuerzas de izquierda y de centro-izquierda, que luego apoyasen sus postulados en la Asamblea estatal.

Salir del "inmovilismo"

El propio Errejón lo ha repetido en más de una ocasión: "Tenemos que ser capaces de decirles a los que están, a los imprescindibles, pero también a los que faltan, que Podemos no se mira el ombligo, que mira hacia afuera, porque nosotros no queremos reeditar viejos espacios políticos. Queremos construir una mayoría social nueva". En esta línea, el portavoz morado en el Congreso viene insistiendo en que "no podemos dar una respuesta anterior para nuevos retos. No podemos quedarnos en el inmovilismo ni dar pasos atrás, sino hacia adelante".

Una de las representantes más destacadas de este sector moderado, la portavoz del Ayuntamiento de Madrid, Rita Maestre, declaró este jueves que "en la política y en la vida es bueno que no haya personas imprescindibles. Sin Pablo (Iglesias), no se habría podido producir el éxito de la organización; fue uno de los impulsores de este proyecto y sin él no hubiera habido Podemos, pero la maduración es la capacidad de trascender a las personas. Eso hace de Podemos un proyecto maduro", señaló.


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