Todos a por el juez. Desde que el miércoles el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco tumbó la decisión del Gobierno vasco de cerrar la hostelería, uno de los jueces de la Sala que dictó ese auto está en el disparadero. El magistrado está en boca de todos dentro y fuera del País Vasco. Pero quizás lo más llamativo han sido las críticas de PNV y PSE, partidos que conforman el Ejecutivo de Íñigo Urkullu, contra Luis Ángel Garrido.

En el Gobierno vasco están que trinan desde hace tiempo por las decisiones del TSJPV. El varapalo de esta semana no es el primero que reciben Urkullu y los suyos pero en este caso ha escocido especialmente. Porque ha supuesto darle la razón a los hosteleros, que llevaban semanas en pie de guerra contra las decisiones gubernamentales. Esto se suma a otra decisión de octubre de la misma sala sobre la limitación de las reuniones familiares.

Al enfado inicial por la decisión del TSJPV se sumó después la polémica sobre el juez Garrido, uno de los tres de la sala de Lo Contencioso Administrativo que anuló la orden de cerrar los bares y restaurantes. Las hostilidades se desataron a raíz de que la Cadena Ser revelase que este magistrado tenía como frase de su perfil de Whastapp esta expresión: "No more lockdown" ("no más confinamientos"). Después varios medios recogieron sus palabras en una tertulia radiofónica que se produjo veinticuatro horas antes de la decisión del tribunal sobre el cierre de la hostelería.

Las palabras de la discordia

En dicha tertulia de Radio Popular Garrido afirmó que "el epidemiólogo es un médico de cabecera que ha hecho un cursillo. O sea, no nos pongamos… No hay doctorado de esto". Además, dejó bien clara su postura contraria a los confinamientos domiciliarios. "Que te digan: 'Para que el virus se reduzca tiene usted que quedarse en casa, no hablar con nadie, no ir a ningún acto cultural ni hacer nada de nada…'. Eso se le ocurría a la gente en la Edad Media, incluso antes, en los países árabes".

Estas declaraciones aumentaron el enfado en el seno del Gobierno vasco. Tanto es así que los portavoces de los dos partidos que sustentan el Gabinete, PNV y PSE, vertieron durante varios días duras críticas contra el ya célebre juez Garrido. Y a partir de ahí llegó la avalancha contra el magistrado: noticias sobre sus posibles tendencias ideológicas, horas y horas de tertulias de televisión, ataques en sede parlamentaria, improperios de todo tipo en las redes, etcétera.

Muchos detractores y algún defensor

A esta suerte de campaña contra el juez se sumaron varios colegios de médicos del País Vasco y no pocos epidemiólogos, fueran de Euskadi o del resto de España, sin duda dolidos por esas palabras los tildaban de "médicos con cursillo". El propio director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, se refirió al asunto en una comparecencia diciendo que cualquier medida que sea eficaz se pondrá en marcha "sea de la Edad Media o del futuro". Desde PNV y PSE volvieron a poner en duda la capacidad del juez. El propio lehendakari decía este viernes que le parecía "significativo" y "curioso" que Garrido opinase así en una tertulia, si bien no se posicionaba contra el juez con la virulencia de su partido y su socio de gobierno.

Durante la semana llegó a parecer que el Ejecutivo vasco iba a pasar de las palabras a los hechos. Porque desde el Gabinete se filtraba que estaban estudiando tanto recurrir la decisión del TSJPV como la de recusar al juez Garrido. Finalmente el propio Urkullu descartaba ambas cosas en su comparecencia de este viernes. Eso sí, decía que "pensamos que tenemos razón y queda un camino largo todavía". No es descartable, por tanto, que el Gobierno regional vuelva a ordenar cierres de hostelería si lo considera oportuno.

Han sido pocos, pero Garrido también ha tenido a quienes le han defendido. Así, el Juez Decano de Bilbao, Aner Uriarte, calificó de "exageradas e injustas" las críticas al magistrado. Asimismo, el portavoz de la Asociación Profesional de la Magistratura (APM), Santiago Romero, también denunció que se llegasen a proferir ataques personales contra el juez. Tanto PP+Cs como Vox le defendieron en el Parlamento de Vitoria. Y él mismo tuvo que salir por segunda vez a la palestra para intentar zanjar la discordia: "No soy un negacionista". Y es que en algunos medios ya se le acusaba de serlo.