El presidente del Gobierno ha incumplido el objetivo de vacunar al 80% de los mayores de 80 años antes de abril. A nadie le ha pillado por sorpresa. En otros sitios se dan explicaciones cuando se incumplen objetivos. En España el presidente no solo no las ha dado, sino que, en plan relajado y con una sonrisa, ha hecho la nueva promesa de que va a vacunar al 70% de los españoles a finales de agosto.

El presidente del Gobierno se permite no dar explicaciones y hace promesas vacuas porque no se siente bajo presión mediática. A pesar de los muchísimos medios de comunicación que existen en España, no ha habido manera de poner al Gobierno contra las cuerdas para que asuma responsabilidades tanto en lo referente a su nefasta coordinación de la vacunación en el territorio español, como a su provinciana actuación en el marco de la negociación europea de compra de vacunas. Aunque a nivel individual en España hay periodistas estupendos, nuestra prensa es (por lo general y con poquísimas excepciones) herbívora: las pocas veces en las que el presidente del Gobierno o la ministra de Sanidad se presentan ante los medios, las preguntas son siempre formales, amables, nada incisivas, sin ir al grano. Un gobierno incompetente controlado por una prensa mayoritariamente dócil. Que en plena pandemia sufra más presión mediática la examante de Antonio David Flores que el presidente del Gobierno y la ministra de Sanidad dice mucho de las deficiencias de nuestro sistema. 

Aunque Biden está vacunando tres veces más de lo que había prometido, cada vez que los representantes de su gobierno se presentan ante la prensa, los periodistas americanos les asaetan a preguntas

Mientras España y Europa se estancan en las vacunas, otros van que se matan. Yo ya tengo la primera dosis de la vacuna puesta en Estados Unidos porque ahora están vacunando a los mayores de 50 años. En menos de una semana empezaran a vacunar a los mayores de 16 años. Ponen vacunas en los hospitales, en los centros médicos, en centros públicos y deportivos habilitados para ello, en farmacias y hasta en supermercados. Vacunan todos los días, incluidos festivos y fines de semana. Estados Unidos es un estado federal, así que este tipo de plan requiere una coordinación más compleja que la del gobierno de España con las Comunidades Autónomas. Pero han puesto ya más de 175 millones de dosis. A mediados de enero, cuando tomó posesión,  Biden prometió que se vacunaría a un millón de americanos por día. La media ahora es de 3.1 millones de dosis por día. El Sábado Santo pusieron cuatro millones de dosis. Pero aunque Biden está vacunando tres veces más de lo que había prometido, cada vez que los representantes de su gobierno se presentan ante la prensa, los periodistas americanos les asaetan a preguntas. Como debe ser.

El optimismo de Sánchez

Mientras eso ocurre en Estados Unidos, en España solo se han administrado desde enero 8.9 millones de dosis y hay personas mayores de 80 años que ni siquiera saben, a día de doy,  cuándo les van a vacunar. A pesar de ello, el presidente del Gobierno se ha permitido decir esta semana, sonriendo, ante los medios de comunicación españoles, que es ‘optimista’ sobre la posibilidad de llegar a cinco millones de españoles vacunados el 3 de mayo y diez millones en la primera semana de junio. Suponiendo que sean vacunas de dos dosis, eso requiere administrar unos 11 millones de dosis antes de Junio. Es decir que al presidente del Gobierno español le  produce ‘optimismo’ tirarse nada menos que dos meses y medio para vacunar al mismo número de personas que en Estados Unidos vacunarían en menos de tres días. Es desesperante. En cualquier otro sitio a un presidente de Gobierno que hace ese pronunciamiento se le echarían los medios de comunicación encima.

En España eso no solo no pasa, sino que algunos medios de comunicación se dedican a echarle cables al Gobierno. En algunas tertulias políticas televisivas, por ejemplo, hay comentaristas de prensa que están promoviendo la idea de que la culpa de la falta de vacunas en España y en Europa la tiene la industria farmacéutica, que se quiere lucrar con la pandemia. Una falsedad que solo tiene por objetivo echar balones fuera y camuflar los enormes errores de gestión y negociación tanto del Gobierno como de la Unión Europea.

Lo que han hecho las empresas farmacéuticas este año investigando y trabajando a un ritmo impresionante para sacar adelante vacunas en un tiempo récord es admirable. Salir de la pandemia sería imposible sin el esfuerzo tan ingente e innovador que han hecho los investigadores, trabajadores y gestores de esas empresas. Es más, la única farmacéutica que está teniendo problemas de producción y distribución es AstraZeneca, que es precisamente la farmacéutica que de momento ni siquiera recibe beneficios (porque así lo acordaron con los investigadores de la Universidad de Oxford). Ojalá todos los periodistas cumpliesen con su labor de control del poder político la mitad de bien de lo que han cumplido con su trabajo durante la pandemia las farmacéuticas.

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