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Juan Manuel López Zafra

Big Data

Reset

Somos los representantes de una especie que ha superado guerras, hambrunas y pandemias, siempre en situaciones peores que la que nos encontramos ahora

Médicos en un hospital italiano
Médicos en un hospital italiano Europa Press

Cada puesta de sol es una oportunidad para el reset. Cada amanecer comienza con nuevos ojos.” Richie Norton

Cuando empezamos la segunda semana de un confinamiento que se prevé largo (Italia lo declaró el 9 de marzo, y el primer ministro Conte ya ha anunciado que deberá ampliarlo más allá del 3 de abril), todos debemos empezar a pensar en el amanecer de ese día. Las previsiones iniciales del Gobierno, al menos las que ha comunicado el presidente en su comparecencia del día 18 en un parlamento vacío, denotan tanto optimismo como falta de honestidad. Es cierto que, desde el principio de la crisis, este Gobierno se ha caracterizado por ir detrás de los acontecimientos, negando primero la importancia, escondido detrás de unos supuestos informes científicos que se han mostrado políticos, y anunciando después unas medidas que, a todas luces, resultan insuficientes desde el momento en que carga toda la recuperación en el sector privado, en los individuos. Cierto es que la línea de avales de 100.000 millones de euros la acabaremos pagando todos, pues, como ocurrió con la impulsada por Zapatero tras la crisis de 2008, más del 80% resultarán fallidos; pero la idea de esa cobertura es que quienes puedan acudir a ella acaben pagando su deuda, algo que será realmente difícil.

Debemos enfrentarnos al problema de frente, con coraje no exento de precaución. Negar la evidencia es lo peor que podemos hacer todos

No podemos andarnos con medias tintas, ni podemos admitir que el Gobierno trate a los ciudadanos como menores de edad a los que proteger de la realidad. Debemos enfrentarnos al problema de frente, con coraje no exento de precaución. Negar la evidencia es lo peor que podemos hacer todos, y situarnos en un escenario complicado es mucho más inteligente que pensar que ya escampará. Porque lo hará, sin duda, pero el trayecto será largo y debemos estar preparados.

Sabíamos que el sector turístico había visto caer las reservas de Semana Santa en más de un 50% antes del confinamiento; ahora que tenemos claro que el bloqueo se prolongará y que todas las procesiones en toda España han sido suspendidas, las anulaciones superarán con mucho ese umbral. Hablamos del 12% del PIB y del 12% del empleo. Iberia ha planteado un ERTE para el 90% de su plantilla de al menos tres meses; ese es el tiempo mínimo que piensa que no volará. Al de la compañía aérea se suman los de Burger King, H&M, Airbus… sólo en España. Un 90% de los hoteles españoles ha cerrado ya sus puertas. Los pequeños negocios, los autónomos pueden acogerse en condiciones muy restrictivas; siempre mientras dure el estado de alarma, debiendo volver a solicitarlo si se amplía, cuando no tengan personal de administración para gestionarlo.

El CEO de Marriott, cadena con más de 6.500 hoteles en todo el mundo, ha señalado que el impacto en su grupo será mayor que el 11-S y la crisis de 2008 –combinados. Airbnb, la compañía líder en alquiler de alojamientos particulares, ha visto caer sus reservas en Pekín en un 90%, un 75% en Shanghái, un 45% en Seúl, otro tanto en Roma y un 21% en Nueva York. El sector del automóvil, otro 12-12 como el anterior en España, ve hundirse sus ventas, con los concesionarios cerrados. Las matriculaciones de turismos cayeron un 60% entre el lunes 9 de marzo, antes de que entrase en vigor el estado de alarma, y el lunes 16. Y esas matriculaciones serían de vehículos ya comprados, pendientes de entregar. Veremos qué ocurre este próximo lunes, tras una semana de confinamiento. Más de tres millones de personas trabajan en comercio mayorista y minorista y en reparación de automóviles, con los negocios cerrados desde hace una semana.

Es irresponsable hablar de una salida en V porque el escenario más probable, desde el primer desplome de las bolsas, es el de una depresión, donde lo único que cabe preguntarse es lo larga que será la base de la L. Nosotros estamos confinados, como lo está Italia y como lo ha estado China. Faltan Francia (a punto, si a estas horas no lo ha hecho ya), Alemania y EEUU, que vendrán pronto; con 1.039 casos confirmados y 19 fallecidos, California ya ha ordenado el confinamiento de sus 40 millones de habitantes, mientras que Nueva York (19.5 millones de habitantes en el estado) lo ha hecho hace unas horas con 4.150 casos y 34 fallecidos. El impacto en Hispanoamérica será grave, especialmente en México, con un deficiente sistema sanitario (ocupa el puesto 61 en el ránking de la OMS, donde el nuestro aparece el 7º) y 129 millones de habitantes dirigidos por un estrafalario López Obrador que, ahora, se encomienda a sus abalorios tras haber abandonado a su población. Son, hoy, 150 casos que se doblan cada tres días. Son muy pocos, nos decían aquí, es una gripe.

Las inyecciones de liquidez del BCE (750.000 millones de euros) o las acciones de la Reserva Federal norteamericana (bajó los tipos a cero hace una semana) pueden maquillar una crisis de demanda

Al shock de oferta provocado por el cierre de la fábrica del mundo seguirá otro de demanda provocado por la enorme incertidumbre que genera la situación en los empleados y en los empresarios. En tales situaciones, el consumo se centra en lo básico, y se difieren todos los gastos no estrictamente necesarios. Las inyecciones de liquidez del BCE (750.000 millones de euros) o las acciones de la Reserva Federal norteamericana (bajó los tipos a cero hace una semana) pueden maquillar una crisis de demanda, aunque lo que han hecho desde 2008 es inflar las bolsas y el resto de activos financieros a niveles irreales, a precios que no reflejaban la salud económica real.

Nunca un shock de oferta se ha resuelto con medidas de política monetaria, con inyecciones de liquidez para comprar lo que no se produce. No quedan balas en el cargador de la política monetaria, que los banqueros centrales, alentados por los políticos y el 90% de los economistas, han vaciado en el mayor acto de irresponsabilidad de la historia económica. Y, cuando llega la hora de la política fiscal, nos encontramos con déficits públicos perennes, con unos estados engordados por los anabolizantes de los bajos tipos de interés. Niveles de deuda pública insostenibles, que rayan el 100% en España, Francia, EEUU, el 130% en Italia o el 235% en Japón. Sólo China, curiosamente el principal acreedor de EEUU con Japón, tiene un nivel de deuda asumible, dados los ratios actuales, del 50%.

Merkel ha hablado de la peor situación desde la II Guerra Mundial. Sólo algunos de nuestros mayores se enfrentaron a algo parecido en el 36. Esta crisis lo va a cambiar absolutamente todo, y será necesario un reset, poner el contador a cero. Somos el producto de la supervivencia, los representantes de una especie que ha superado guerras, hambrunas y pandemias, siempre en situaciones peores que las que nos encontramos ahora. Es el momento de demostrar que vamos a lograrlo. Debemos preparar ese nuevo amanecer, que llegará, sin duda, y del que saldremos heridos pero reforzados.

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