En una famosa escena de La Vida de Brian, un miembro del Frente Popular de Judea se preguntaba: “¿Qué nos han dado los romanos?“, a lo que otro contestaba “Los acueductos“. “Es verdad, ¿pero qué más?“. “Los alcantarillados, las carreteras, el vino…“. Ayer, al calor de las protestas por el encarcelamiento de Pablo Hasel, alguna gente se preguntaba: “¿Qué conquistas sociales se han conseguido sin violencia?“. Y yo me imaginaba a un miembro del Frente Popular de Judea contestando: “El voto femenino, la independencia de la India, la II República Española, el pacto social fundacional del Estado de Bienestar...“.

Se pueden mantener diferentes posturas con respecto a los límites de la libertad de expresión pero has de ser siempre ecuánime en su aplicación. En Corea del Norte por ejemplo estamos a favor del encarcelamiento de cualquier artista independientemente de lo que cante, ya sea rap, bolero, pasodoble o heavy metal. Sí nos preocupa que se haya detenido a un artista por unos tweets sobre poner bombas porque entendemos que atenta contra el derecho fundamental a la libertad de explosión, aún no reconocido por la ONU.

La detención del rapero en una semana en la que además se ha visto un homenaje a la División Azul con camisas azules y brazos en alto ha enervado los ánimos de una parte de la juventud que ha absorbido el discurso de que nada se consigue sin violencia sino que, como demuestra la historia, todos los grandes cambios llegaron saqueando tiendas de Louis Vuitton y reventando escaparates de Mercería Loli.

Mi posición sobre la libertad de expresión siempre ha sido clara: quienes están a favor de ella es porque no han escuchado las tonterías que opina alguna gente. Esto ha sido lo mejor de Twitter en una semana marcada por los disturbios sociales que ya se han convertido en un género de humor en sí mismo desde el asalto al Capitolio.

Además de adolescentes robando bolsos prêt-à-porter para derrocar al sistema y adultos cambiando la sede de su partido para eliminar su pasado, han pasado otras cosas: por ejemplo la sentencia que explica que un departamento de Universidad se confabuló para darle un Máster a una mujer que no lo merecía, sin el conocimiento ni la participación de esta en el complot, o la decadencia de los equipos españoles en Europa, que están haciendo que España ya sea al fútbol lo que España al resto de las cosas.