El negocio de la televisión ha vivido tiempos mejores, como se demuestra en que la facturación publicitaria de los operadores privados ha mermado más del 40% en los últimos años. Entre todas estas empresas ingresaban en 2007 un total de 3.538 millones de euros, mientras que en 2020 obtuvieron 1.697 millones. Esto se explica, entre otras cosas, en el surgimiento de los muy potentes competidores digitales, que combaten en campos de batalla similares dentro del sector audiovisual.

Recientemente, se ha conocido el segundo borrador del anteproyecto de ley general del sector y el próximo día 12 terminará el trámite de audiencia. Una vez visto su contenido, las televisiones privadas han trasladado al Gobierno su malestar porque consideran que esta norma les hace encarar el futuro en desigualdad de condiciones con las grandes compañías tecnológicas con las que compiten.

Fuentes de la patronal de las cadenas privadas (UTECA) –en la que no está Mediaset- ponen el foco sobre las restricciones que el texto de la ley establece a la emisión de publicidad en las televisiones comerciales. En concreto, el borrador afirma lo siguiente: “El límite cuantitativo a la emisión de comunicaciones comerciales audiovisuales pasa de ser el veinte por ciento por hora a ser el veinte por ciento del tiempo entre las 6:00 y las 18:00 y el veinte por ciento del tiempo entre las 18:00 y las 24:00.

Esto permitirá a estas empresas emitir más de 12 minutos de anuncios por hora –como hasta ahora- en horario de máxima audiencia, pero desde su patronal inciden en que esa estrategia comercial podría perjudicar a la audiencia. Oficialmente, piden que Youtube, Netflix, HBO y Facebook cuenten con las mismas limitaciones y posibilidades que las televisiones tradicionales, pues de lo contrario consideran que sus posibilidades de obtener rentabilidad de su actividad son menores.

Desde UTECA también lamentan que el anteproyecto de ley incluya franjas de restricción horarias para proteger a los menores de contenidos perjudiciales cuando vean la televisión, pero que, sin embargo, no establezca las mismas limitaciones para YouTube o Facebook, que también son utilizadas por niños y adolescentes.

Choques Gobierno - TV privadas

No es el primer choque entre las televisiones comerciales y Moncloa durante los últimos años. De hecho, con José Manuel Soria en el Ministerio de Industria tuvieron varios desencuentros. Entre otras cosas, por su negativa a frenar el cierre de nueve canales con los que estaban amenazadas, con un procedimiento abierto en el Tribunal Supremo (que se cerró con un pacto extrajudicial); o, previamente, por la intención del Ejecutivo de restar espacio a la TDT dentro del espectro audiovisual y cerrar algunos múltiplex.

Los contenidos de estas cadenas también han generado discrepancias entre las partes y, de hecho, Mariano Rajoy llegó a lamentar el efecto que había causado sobre la imagen del Partido Popular el “martilleo constante” que algunos canales realizaban sobre los casos de corrupción que afectaban a su partido.

La discordia también se ha producido por la obligación de las televisiones privadas de financiar Radiotelevisión Española con una parte de sus ingresos.

La discordia también se ha producido por la obligación de las televisiones privadas de financiar Radiotelevisión Española con una parte de sus ingresos. En este sentido, hay que precisar que el nuevo texto recoge la necesidad de que estas empresas destinen el 3% de su facturación a este fin, frente al 1,5% de los nuevos operadores digitales.

Las diferencias en el porcentaje de la aportación han causado malestar en UTECA, donde consideran que ambas cifras deberían igualarse. Por otra parte, sus socios también han sido críticos con la posibilidad de que RTVE pueda lucrarse con la publicidad digital -tal y como le permite el nuevo borrador de la ley- mientras se financia con fondos públicos.

RTVE, tocada

¿Cuánto aportarán las pujantes empresas digitales a RTVE? Ésa es una de las claves, dado que las compañías de telecomunicaciones dejarán un menor porcentaje de sus ingresos a la corporación. Se puede tomar como ejemplo, en este sentido, Netflix, cuyas dos sociedades en España facturaron 26,56 millones de euros en España en 2019.

Según las cuentas de ese año de la corporación, los operadores audiovisuales aportan 47,7 millones de euros anualmente a RTVE, mientras que las telecos, 120,1 millones. A partir de ahora, está por ver en cuánto aumentará el primer número y en cuánto se reducirá el segundo. Y, sobre todo, si está previsto algún ajuste sobre la ley de financiación de la televisión pública que palíe el descenso de ingresos que se espera ante este nuevo marco normativo.

Cabe precisar que forman parte de UTECA, como socios, Atresmedia, Vocento, Unidad Editorial, Kiss FM, Secuoya y Trece.