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Rubén Arranz

Opinión

El sueño húmedo de ERC y don Tancredo Sánchez Castejón

Jaume Roures.
Jaume Roures.

El sueño húmedo de Esquerra Republicana de Cataluña es que El Periódico caiga en las manos de Jaume Roures. La operación mediática más importante de los últimos tiempos -con permiso de la defenestración de Cebrián- está en marcha y el segundo rotativo más influyente de esta comunidad autónoma podría acabar bajo el control de alguien que niega ser independentista, pero que es defensor del derecho a la autodeterminación y produjo el documental que quizá ha sido más crítico con la actuación policial del 1 de octubre de 2017.

Sería hipócrita pretender que el Gobierno meta la mano en una operación mediática. Algo que, por cierto, ha ocurrido durante todas las etapas de la historia reciente de España, en las que ni Felipe González tiró de disimulo para engordar a Prisa, ni Soraya Sáenz de Santamaría para alicatar el duopolio de la TDT, ni Rodríguez Zapatero para impulsar su propia prensa de izquierdas (en la que estaba Roures). 

Dicho esto, llama la atención la pasividad demostrada en este asunto por el Ejecutivo, que diseñó por la vía rápida un Real Decreto para tomar el control de Radiotelevisión Española, que mantiene una fluida relación con el principal accionista del Grupo Prisa -según publicó El Español- ,y que encomendó su imagen al 'gurú' Iván Redondo, en una demostración de lo importante que es la comunicación para quienes moran el Palacio de la Moncloa desde el pasado junio. En este caso, sin embargo, se ha puesto de perfil.

La fuerza con la que ha pujado Roures por el Grupo Zeta es enorme. Su oferta supera, por mucho, a la de Javier Moll, que ronda los 35 millones de euros, según explican fuentes conocedoras de las negociaciones. En caso de que Antonio Asensio decida aceptar esa propuesta, El Periódico de Catalunya a buen seguro se alejaría de la línea editorial cercana al PSC, y constitucionalista, que mantiene. "Quienes tendrían que actuar, si quisieran, no lo han hecho. Pregúntate el porqué", detalla un alto directivo del sector de medios de comunicación.

La fuerza con la que ha pujado Roures por el Grupo Zeta es enorme. Su oferta supera, por mucho, a la de Javier Moll, que ronda los 35 millones de euros, según explican fuentes conocedoras de las negociaciones.

Conviene tener en cuenta que en el horizonte del Ejecutivo existe una fecha clave: el 13 de febrero. Ese día, se espera que se produzca en el Congreso la votación de los Presupuestos Generales del Estado, en la que la posición de los partidos independentistas será fundamental para determinar el éxito o el fracaso del Gobierno y, por tanto, las posibilidades que existen de que la legislatura llegue a 2020. Cualquier desliz con Cataluña podría implicar un terremoto político de consecuencias lamentables para el Gobierno. Y, desde luego, una metedura de pata con la operación de El Periódico no se consideraría una cosa menor.

Un complejo encaje de bolillos

Sea como fuere, frenar a Jaume Roures será complicado, dado que su potencia de fuego es mucho mayor que la de los grupos de prensa que estarían interesados en comprar los activos de Zeta, como son Editorial Prensa Ibérica y Henneo. Por un lado, parece complicado que cualquiera de estas empresas -que ha sufrido en sus carnes la crisis de la prensa- pueda igualar la oferta de 60 millones de euros que ha presentado el dueño de Mediapro. Por otro, porque resultaría contrario a toda lógica empresarial que Antonio Asensio acepte una propuesta muy a la baja.

La única vía alternativa la podría abrir la política, con su capacidad para modificar voluntades y premiar a los interesados en este tipo de movimientos (que debería ser siempre indefendible). Y, en vista de los acontecimientos que se presentan en la agenda del Gobierno y del evidente acercamiento a ERC que ha tenido lugar en los últimos tiempos, en Moncloa no se han mostrado especialmente proactivos hasta el momento.

La realidad es que, si Roures se lleva el gato al agua, en el mejor de los escenarios El Periódico de Catalunya serviría de plataforma en defensa de cualquier alianza que puedan entablar el PSOE y ERC para alejar el procés de los delirios de Junts per Cat. El problema es que, a estas alturas, tras varios años observando los movimientos de esta comedia dramática, resulta difícil pensar que Esquerra va a ejercer las veces de partido moderado y a renunciar a la vía independentista. De ahí que se puede decir que Pedro Sánchez es cortoplacista al exponerse a perder uno de los pocos aliados mediáticos con los que cuenta el constitucionalismo en Cataluña.

En cualquier caso, el poder mediático y la influencia que ha acaparado Roures debería causar inquietud, cuanto menos, en el panorama político y mediático. El empresario dispone de una enorme productora audiovisual (Grupo Imagina) que en 2017 facturó 1.649 millones de euros, gestiona una licencia de televisión en abierto (Gol), nutre de contenidos a otras dos cadenas (Real Madrid TV y Ten) y cuenta con contratos en varios canales, tanto relativos a sus producciones como a su infraestructura técnica. Entre otras cosas, también comercializa los derechos audiovisuales del fútbol español en el exterior y dispone del periódico Público, uno de los digitales progresistas de referencia.

El poder mediático y la influencia que ha acaparado Roures debería causar inquietud, cuanto menos, en el panorama político y mediático.

El pasado octubre, anunció el fichaje para Mediapro de Miguel Cardenal, es decir, el secretario de Estado para el Deporte que impulsó el Real Decreto que modificó por completo el sistema de venta de los derechos audiovisuales de la Liga de Fútbol Profesional. Eso derivó en un encarecimiento de este producto, para beneficio de La Liga (Javier Tebas) y de quienes ejercen de intermediarios en el negocio, entre los que se encuentra Roures. La incorporación de Cardenal fue una puerta giratoria en toda regla y, desde el punto de vista ético, no pareció la opción más presentable. Pero a Roures siempre le ha acompañado esa leyenda negra en los negocios.

Por esta razón, el constitucionalismo debería sentirse inquieto ante la posibilidad de que adquiera El Periódico. En este proceso, por cierto, también tienen algo que decir Caixabank -que ofreció a Moll una quita del 70% de su deuda- y Santander, que se encuentran entre el grupo de acreedores del negocio mediático de los Asensio. Habrá que ver si logran influir en el resultado de la operación.

Mientras tanto, el Ejecutivo le ha ofrecido un acomodo en RTVE a Enric Hernández, a quien le han trasladado una propuesta para ser el número 2 de Rosa María Mateo. Lo han hecho en un momento en el que se ha dado cumplimiento a una vieja reivindicación de los partidos independentistas, como es la de incrementar el número de horas de emisión de contenidos en catalán en esta comunidad autónoma.

Desde luego, esta concatenación de hechos no parece que obedezca a la casualidad.



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