Un SUV 100% eléctrico, con una autonomía de hasta 610 km y una aceleración de 0 a 100 km/h en 3,7 segundos en su versión GT. El Mustang Mach-E, el vehículo con el que Ford abandera el camino hacia la electrificación, llega para romper moldes y avanzar el futuro. Eso sí, manteniéndose fiel a la filosofía que ha hecho del Mustang un modelo emblemático, con rasgos reconocibles al instante, como su largo y potente capó o sus atrevidos faros delanteros.

Pantalla táctil de 15,5 pulgadas para un innovador sistema de comunicaciones y entretenimiento.

Su diseño rompedor se revela así como la mejor carta de presentación de un concepto vanguardista que se manifiesta no solo en su avanzada tecnología –ofrece tres modos de conducción, Active, Whisper y Untamed, perfectamente diferenciados–, sino también en su forma de entender el confort, donde el sistema de sonido Bang & Olufsen o el techo panorámico con protección infrarroja son solo exquisitos botones de muestra.

En versión estándar o de autonomía extendida, puede cargarse en un enchufe casero o en dispositivos de carga rápida, para lograr en solo diez minutos, energía suficiente para recorrer 119 km. En la imagen, los faros traseros tribarra.

La colocación de las baterías en la parte inferior del chasis permite maximizar el espacio, ampliando tanto el dedicado a los pasajeros como el de almacenamiento, con un maletero delantero de 81 litros drenable –útil para guardar ropa deportiva embarrada o accesorios de playa mojados– y otro trasero con 402 litros de capacidad. En un interior elegante y moderno, la conectividad es uno de los aspectos destacados, con un sistema de comunicaciones y entretenimiento que se actualiza continuamente de forma inalámbrica y se adapta a las preferencias del usuario. El sistema de apertura que detecta el smartphone del conductor para permitirle acceder al coche es otra muestra de las vanguardistas soluciones del Ford Mustang Mach-E.

Imagen del techo frontal en carretera.