Sumar está en su momento de mayor debilidad. Y eso solo significa una cosa: el único de los aliados del Gobierno con incentivos para una llamada a las urnas es Podemos. Por eso, fuentes gubernamentales consultadas por este diario atribuyen a Pablo Iglesias un plan para impedir que haya presupuestos y precipitar, de esa manera, una posible convocatoria de elecciones.
Las fuentes consultadas se refieren directamente al exvicepresidente por ser, de manera determinante, quien marca la linea política de Podemos pese a que la dirección la ostenta Ione Belarra. Una fuente que conoce como pocos a Iglesias y la maquinaria morada, explica: "Su apoyo a los presupuestos generales es casi imposible en este momento y, si finalmente se produce, se va a vender muy caro".
Moncloa lo sabe. A sus principales negociadores -Félix Bolaños y María Jesús Montero- no les ha quedado otra que priorizar a los morados al nivel de Junts y ERC, pero el sentir del Ejecutivo es que apuestan por que no haya cuentas. Y así lo afean en privado.
Lo cierto es que Podemos ha desafiado al Gobierno como nunca. Los morados se preparan, desde el punto de vista del relato político, para decir que 'no' a María Jesús Montero y ni tan si quiera sentarse a negociar las cuentas. El partido asume que el impuesto a las energéticas, su condición para hablar con Hacienda, no va a prosperar pese al acuerdo al que llegaron ERC, Bildu y BNG con el PSOE para prorrogarlo antes de fin de año.
Ya el plantón del PNV y de Junts la semana pasada a la primera reunión sobre este asunto dio carta blanca a Podemos para elevar el órdago. Por eso, los morados dan por roto el acuerdo que alcanzaron con el PSOE a cambio salvar su última reforma fiscal. El gran cambio en el último mes es que Podemos ha pasado de dar por imposible que el Gobierno apruebe unas cuentas a ser el principal actor del rechazo al plan presupuestario de la coalición.
Cabe recordar que Podemos ya puso como condición la intervención drástica en el mercado del alquiler para bajar el precio, así como la ruputra de relaciones diplomáticas con Israel. Una quimera para Pedro Sánchez, quien ve inasumible ambas exigencias. Las dos, de hecho, cuentan con el respaldo de las bases de Podemos. El partido inició una consulta para legitimar su fuerte postura. Fuentes gubernamentales la achacaron a la previsión de gatillazo presupuestario.
"Si no salen las cuentas, no se quieren poner como los culpables. Por eso, han hecho esa consulta", explican en el núcleo duro de Moncloa. Los presupuestos aparecen como un rompecabezas imposible para el Gobierno, que tiene que hacer auténticos malabares para conjugar los intereses de fuerzas tan dispares como Junts o el PNV con los de ERC y Bildu, ya que se mueven en coordenadas ideológicas contrarias.
El escenario es un infierno. Y Podemos busca sacar provecho. La caída de Íñigo Errejón les ha abierto una oportunidad. La crisis que ha absorvido a Sumar les está permitiendo encender los altavoces que les sitúen como la referencia de la izquierda. El liderazgo de Yolanda Díaz está tocado. La vicepresidenta segunda no cuenta ya con el fervor de hace apenas dos años. Y todos los partidos que conforman la coalición de Sumar demandan sus parcelas de poder.
Del todos a una se ha pasado casi al cada uno por su cuenta. Y en ese interín, los morados advierten de que ellos son la auténtica garantía de que el Ejecutivo adopte medidas de izquierda. La hiperactividad de Podemos se entiende en un sentido electoralista. Por eso, atacan a Yolanda Díaz y exigen al Gobierno dos imposibles para lograr sus cuatro votos en el Congreso.
Hace tiempo que en la cabeza del núcleo dirigente de Podemos está el plan de asalto al liderazgo de la izquierda tras los fracasos electorales de Yolanda Díaz al frente de Sumar. Nadie en Podemos cree en Sumar. Y ahora mucho menos. La organización que lidera Ione Belarra condicionó siempre su acercamiento al frente de partidos que integran Movimiento Sumar a que cayeran Díaz y Errejón. Iglesias olió la debilidad de Pedro Sánchez y, por eso, marcó el camino de Podemos y del resto de socios de izquierda radical, especialmente Bildu y ERC, a los que arengó a "doblegar el brazo" del líder socialista. El hecho irrebatible es que sin los votos morados no hay mayoría que alumbre ley alguna. Y existe cierto temor en el Gobierno a que Iglesias 'revolucione' a los socios de izquierda.
A Iglesias le gusta la política de navajeo que practica Carles Puigdemont para arrastrar al PSOE a su terreno. Esto quieres, esto pido. Los morados tildan a Sumar de mera comparsa del PSOE; de partido agradable que no hace ruido alguno y que, por tanto, es incapaz de impulsar leyes que mejoren la vida de la gente. A todo esto ha que sumar el mar de nervios en el que se encuentra el Ejecutivo, en una situación muy complicada, por lo impredecible del expresidente catalán.
No por casualidad, el propio Puigdemont retó a Sánchez a convocar elecciones si no es capaz de aprobar unas cuentas -las vigentes son de 2023-. Puigdemont, en la misma estela que Podemos, advierte de que ni se va a sentar a hablar de las cuentas. "Si no cambian mucho las cosas no tiene sentido que sigamos apoyando al Gobierno", espetó el expresidenta catalán. Fuentes del Ejecutivo confirman que no se ha abordado nada sobre las cuentas con Junts. "Se debate ley a ley, norma a norma. Por eso es una heroicidad lo que hacemos", explica una ministra.
watt
19/12/2024 05:14
Absorbido no absorvido.
MataNarcisos
19/12/2024 08:43
La "Justicia Divina" siempre hace prevalecer esa Justicia, o si le empleamos el refranero, Cría cuervos y te sacarán de Palacio, Quien con comunistas se acuesta, amanece apuñalado, aunque este último ha perdido actualidad, pues el aprendiz ha superado al maestro, y hoy día es más comunista que el propio y original protagonista.
farmyardcheek
19/12/2024 11:10
Pues es la oportunidad de Podemos-Iglesias de acabar con Sumar y recuperar terreno. Lo malo es que Sánchez seguiría pero esta vez con Iglesias y resto de socios, pues PP-Vox no llegarían y encima se llevan mal. No hay que fiarse de las encuestas. Pero si se provocan elecciones PP-Vox tendrán que aunar esfuerzos. Desde luego Vox sería el único que podría reconducir al PP en un gobierno y no sé si el PP estaría dispuesto, por el bien de España que tanto predican.
Pelosi
19/12/2024 11:43
Está todo pactado entre el Felón y su Banda de delincuentes.
esnalar
19/12/2024 16:30
Este es un golpista de izquierdas, y el zurdo que aún no lo sepa es un zurdo demente. Y poco inteligente. Recuerden que es un rata.
Sor Intrepida
Evidentemente:los bobos solo dicen bobadas.El bobo feliz además es un cobarde.
esnalar
19/12/2024 17:56
Oiga monja, no sé como contestarla directamente, pero yo soy responsable de lo que digo, no de lo que usted interpreta. O cree, si es creyente. Hay gente que olvida que los fascistas nacieron de los socialistas,
ulysses
19/12/2024 19:42
Además de la oportuna corrección que hace watt (no hay que confundir absorber con absolver), en cuanto a la posición de Podemos, es decir, de Iglesias, pues las locuelas de Belarra y la otra no dan de sí más que para consignas estúpidas, mi opinión es que va a dejar que Sumar y Sánchez se vayan cociendo a fuego lento hasta que tenga la seguridad de que unas nuevas elecciones le permitan cortar el bacalao como socio preferente o, de hundirse el PSOE, aparecer de nuevo como alternativa de la rojambre. Ahora mismo no es el caso. De cualquier manera, aun cuando en unas nuevas elecciones los diputados de PP+Vox fuesen suficientes para gobernar en coalición, esta posibilidad no se materializaría: el PP eligiría a Junts y al PNV para sostenerse, pues Feijóo es un socialdemócrata acomplejado sin ideario político, que asume la ideología y el lenguaje de la izquierda, temeroso cual doncella de que lo puedan tachar de ultra o le mencionan a Franco, así que con seguridad consolidará lo logrado por Sánchez y preparará el terreno para una nuevo recambio en el PSOE, convencido de la bondad de la alternancia con un partido que históricamente ha demostrado carecer de escrúpulos de ninguna clase. Es decir, que nadie se haga ilusiones. Iremos cuesta abajo durante mucho, mucho tiempo. Lasciate ogni speranza.