Las conversaciones entre el Gobierno y el Partido Popular sobre el futuro económico y social del país son como las meigas en Galicia, haberlas haylas, aunque nadie las ha visto. Desde Génova se reconoce a Vozpópuli que las exministras Ana Pastor y Elvira Rodríguez mantienen "contactos informales" con miembros del Ejecutivo de Pedro Sánchez para estudiar posibles puntos de consenso en la reconstrucción tras la pandemia del coronavirus, aunque no se les está dando publicidad por el momento.

Sánchez lleva un mes y medio sin descolgar el teléfono para llamar al líder del PP, Pablo Casado. Concretamente, desde el 4 de mayo. Pero ambos están impulsando estos contactos entre su gente más próxima, en un momento en el que ambas partes dan señales de querer rebajar la crispación y buscar acuerdos de Estado tras superar lo peor del coronavirus.

La vicepresidenta primera, Carmen Calvo, ha hablado con presidentes autonómicos del PP en la última fase del estado de alarma y con el propio Casado. El ministro de Sanidad, Salvador Illa, mantiene los canales abiertos con Ana Pastor, la portavoz de los populares en la Comisión para la Reconstrucción que se ha puesto en marcha en el Congreso.

La expresidenta del Congreso negocia en nombre del PP la convalidación del decreto sobre la transición a la 'nueva normalidad', que deberá aprobarse antes del 10 de julio. Entre los populares hay voluntad de sustituir el 'no' de las últimas prórrogas de la alarma por una abstención o, incluso, un voto afirmativo si las negociaciones llegan a buen puerto, tal y como desveló Vozpópuli.

Ana Pastor en el Congreso.

La propia Pastor insistió ayer a Illa en la Cámara baja en el ofrecimiento de un pacto de Estado por la Sanidad, que el PP denomina 'pacto Cajal', que incluya "todas aquellas reformas estructurales que sean buenas para una mejor gobernanza del sistema, y para que haya un verdadero sistema de salud pública que no tenga los agujeros por los que se nos ha ido el control de esta pandemia”.

Por ejemplo, el PP quiere que el Centro de Epidemiología esté integrado "totalmente" con el Centro de Alarmas que dirige el doctor Fernando Simón, que el hospital Carlos III de enfermedades infecciosas vuelva al Ministerio de Sanidad, que se cree una oficina de víctimas de la covid-19 y que el decreto ley de medidas urgentes de prevención, contención y coordinación para hacer frente a la crisis sanitaria se tramite por la vía rápida del proyecto de ley “para que se incluyan reformas en cuatro leyes muy necesarias”, de cara a un posible rebrote del virus en otoño.

"A Sánchez se le ha puesto cara de Zapatero"

Mientras, Elvira Rodríguez es la interlocutora de Casado con el Gobierno para las cuestiones económicas, aunque la antigua presidenta de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) se anda con píes de plomo. Por ejemplo, ella fue la primera persona del PP en saber las intenciones del Ejecutivo para la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), pero no se la dio la opción de negociar el polémico listado que encabezaba Cani Fernández y en el que entraron consejeros de Podemos y ERC. "Nos lo dieron hecho", subrayan en Génova.

El grupo económico que asesora a Casado en la pandemia lo coordina la exministra de Medio Ambiente e incluye a otros ex altos cargos del PP de los gobiernos de José María Aznar y Mariano Rajoy. En este órgano informal de consulta, que no lleva aparejada ninguna remuneración, están los exministros Álvaro Nadal (Energía y Turismo), Román Escolano (Economía) y Miguel Arias Cañete (llevó Agricultura antes de ser comisario europeo de Clima y Energía hasta hace medio año). También es consultado el economista Daniel Lacalle y Casado habla con frecuencia con Luis de Guindos, actual vicepresidente del Banco Central Europeo y exministro de Economía. 

Elvira Rodríguez en su etapa como presidenta de la CNMV.

El equipo de Casado es escéptico con las verdaderas intenciones del Gobierno ya que la semana pasada estaban "maltratando" al PP desde el hemiciclo, con acusaciones de alentar una "insubordinación" de las Fuerzas de Seguridad del Estado, para ahora ofrecer la rama de olivo cuando se termina el estado de alarma y se ve en el horizonte los nubarrones de la crisis.

El secretario de Justicia del PP, Enrique López, resumió dicho sentir en la entrevista de este miércoles con Vozpópuli. "No hay ningún momento malo para alcanzar acuerdos y pactos. Puede haber momentos más propicios o menos, pero malos nunca. Pero claro, el problema es que estamos hablando de las últimas 24 horas. No hablamos de hace una semana o quince días", subrayó. Las acusaciones contra el PP de Sánchez y, sobre todo, de Pablo Iglesias, aún escuecen.

"Socializar" los ajustes

En este sentido, en Génova creen que se trata de una estrategia para compartir con la oposición el coste político de la crisis que se avecina. Una forma de "socializar" el trauma que supondrá apretarse el cinturón más pronto que tarde. "A Sánchez se le ha puesto cara de Zapatero", subrayan fuentes de la dirección del PP refiriéndose al calvario personal por el que pasó el expresidente del Gobierno en mayo de 2010, hace justo diez años, cuando anunció desde el hemiciclo y en un par de minutos aquel duro ajuste que se recuerda por la congelación de las pensiones y la rebaja de los sueldos públicos. 

En el PP se da por sentado que Sánchez aceptará la ayuda económica de la UE de 140.000 millones de euros que saldrá del plan covid-19, pero todo préstamo lleva aparejado compromisos por parte el país receptor que los populares ven inevitables y que podrían plasmarse en reformas estructurales y una contención en el gasto público. Y, en todo caso, aún queda tiempo para cruzar ese Rubicón.