Pablo Iglesias ejecuta la jugada política más importante de su carrera. Durante la mañana de este lunes, el líder de Podemos anunció que dejaba el Ejecutivo para proponerse como candidato a la Asamblea de Madrid. Al mismo tiempo, lanzó un órdago a Íñigo Errejón. Entre las filas moradas se debaten entre quienes ven una “jugada maestra” del secretario general y el escepticismo de los que creen que no le quedaba más remedio. “Ve que esto está liquidado, que como mucho quedan unos meses”, comentan dirigentes del partido para hablar del terremoto generado con el giro de Pedro Sánchez hacia Ciudadanos en Murcia y a nivel nacional. Aunque la reacción del líder del partido se debe sobre todo al ninguneo de dirigentes importantes como Irene Montero y Rafa Mayoral para encabezar la candidatura.

"Esto es un órdago en toda regla", claman en el partido de Iglesias. La importancia de la decisión del líder morado, que acaba de perder la Vicepresidencia del Ejecutivo, se desprende de cada conversación con los políticos de este partido. Una de las claves para entender lo ocurrido atañe a la disyuntiva de "Madrid o muerte", que se repite desde hace días. Después de los batacazos otros territorios como Galicia y el País Vasco, Iglesias entiende que Madrid no es una comunidad más en el tablero nacional, y que en la situación de máxima fragilidad del Ejecutivo quedarse fuera de la Asamblea significaba el "fin" del proyecto.

Montero y Mayoral le dijeron "no"

Como adelantó este diario, sectores de Podemos pidieron alejar a Isa Serra de la candidatura. Las previsiones demoscópicas son dramáticas: Podemos está por debajo del 4%, según las encuestas internas. Esto significa quedarse fuera de la Asamblea y perder la pugna por la izquierda alternativa ante el partido de Íñigo Errejón. Frente a esa situación, Iglesias pidió a otros miembros destacados de la cúpula sacrificarse para intentar dar un vuelco a la campaña electoral.

Lo intentó con Rafa Mayoral, como desveló este diario el sábado, y también con Irene Montero. Ambos rechazaron. Fue entonces cuando el líder de Podemos decidió enfrentarse a todos ellos y lanzarse a por unos comicios que determinarán sin medias tintas su futuro político. La reunión se celebró en el máximo secretismo, y algunos en el partido sostienen que antes también el dirigente de IU Alberto Garzón dejó claro que no estaba dispuesto a sacrificarse. En el desenlace de la discusión, Iglesias acabó incluso enfrentándose a Montero. La decisión final, de hecho, llegó tras encajar con irritación el 'no' de la ministra de Igualdad.

Más allá de la cuestión interna, Iglesias también aprecia el desgaste de su figura en el Gobierno de Pedro Sánchez. “Iglesias se acaba de quitar de en medio”, comentan algunos en el partido morado. Según estas fuentes la decisión de Iglesias se debe al giro político decidido por Sánchez, marcado por el acercamiento a Ciudadanos, pero sobre todo por las decisiones impopulares que se esperan en la crisis económica.

“Todo está reventado, ¿qué hago para salvarme yo?”, concluye un miembro destacado del partido para referirse al líder morado. En opinión de estas fuentes, de hecho, la salida del Gobierno permite a Iglesias no manchar su figura política. Se escapa así de la difícil tarea de cabalgar las contradicciones de apoyar en el Congreso políticas impopulares en una situación de crisis económica para permanecer en el Consejo de Ministros. Más aún porque, como reconocen fuentes socialistas del Gobierno, su tarea siempre ha sido mínima. La dirigente de Podemos, Teresa Rodríguez, llegó incluso a hablar de "aburrimiento" de Iglesias, aunque luego borró su mensaje en las redes sociales.

El cofundador de Podemos Juan Carlos Monedero saluda a su salida de los Juzgados de Plaza de Castilla./ Europa Press

En una tormenta perfecta político-judicial Iglesias ha decidido “salvar su imagen”, resumen algunos en Podemos. Se refieren a las difíciles decisiones que el Gobierno de Sánchez deberá abordar frente a la crisis económica, con recortes en pensiones y empleo que el líder morado no quiere aprobar. A la vez, queda el debate sobre la investigación judicial a la consultora Neurona, en la que está imputado el partido, y el caso de la tarjeta de Dina Bousselham. Según varias fuentes, si Iglesias se convierte en diputado autonómico el caso deberá ser investigado por el TSJM en lugar del Supremo, lo que permitiría por lo menos ganar tiempo y evitar que Sánchez instrumentalice esos casos para alejarle del Gobierno.

Vuelta a la "erótica de la política"

De lo que nadie duda es, por otro lado, que la decisión del secretario general es sin duda peligrosa para el partido de Errejón. Una “sorpresa” que se enmarca en lo que Iglesias llamaba la “erótica de la política” y que diseñaba antes de ser líder de Podemos y que se resumía en la fórmula: “Haré algo que no te esperes”. La decisión, en efecto, ha dejado de momento noqueados a los de Errejón. Más Madrid esperaba un batacazo electoral el 4-M, pero confiaba en ganar la batalla por la izquierda a Podemos, y quedarse como única opción de política útil de ese espacio.

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, junto a su ex 'número dos', Iñigo Errejón.

Ahora, sin embargo, Iglesias ha renunciado a la vicepresidencia y se propone como aglutinador de la izquierda alternativa al PSOE. "No hay nada que hacer. Iglesias le ha ganado la mano a Errejón. Si no pacta, muere; y si pacta, se va a disolver”, comentan los afines del secretario general. La semana pasada, los de Iglesias ya enviaron a IU para tantear un posible pacto. Ahora queda por ver qué hará el ex número dos de Podemos, que anhelaba consolidar una formación nacida en 2019 y a la que Tania Sánchez aspira a reforzar con la captación de cuadros de un Podemos en caída libre.

Ahora, todos estos cálculos han saltado por los aires. "Iglesias se la juega. Al igual que se la juega Ayuso. Para ambos, las elecciones del 4-M definirán su futuro. Esto no va de medias tintas, es un dentro o fuera para ambos. Y que nadie se equivoque, ganará solo quien pueda gobernar", señalan fuentes conocedoras de la estrategia del líder morado. "Hay que echarle huevos", repiten muchos, incluso dirigentes habitualmente críticos con el secretario general. Otros, más escépticos, comentan: "Iglesias veía que le iban a echar del Gobierno en cualquier momento”.

En el frente socialista es palpable la sorpresa. Por un lado, consideran que la presidenta Isabel Díaz Ayuso tiene una campaña electoral cuesta abajo y, por otro, que aumentan las posibilidades de que Sánchez adelante las elecciones. Además, consideran que la apuesta de Iglesias puede dificultar la estrategia de Ángel Gabilondo. La opción de unos comicios para marzo de 2022, o más adelante en otoño de ese año, vuelve a estar sobre la mesa. Entre otras cosas porque nadie asegura que Yolanda Díaz, la sustituta de Iglesias en la vicepresidencia, quiera y sepa mantener orden entre los suyos. “Todo empezó en Murcia”, aseguran los de Iglesias entre sorpresa y desconcierto para describir los diez días que ya han cambiado la historia de Podemos.