El adelanto electoral en Madrid ha frustrado la construcción de un nuevo “espacio verde” que la dirección nacional de Podemos estaba estudiando para luchar con Íñigo Errejón. El partido ecologista Equo, el mayoritario en España, se decantó por tejer alianzas con Más Madrid y Más País, y dejó de apoyar a Podemos. En la campaña autonómica de Madrid se ha reafirmado esa entente con la candidata Mónica García (Más Madrid), mientras que la convocatoria de Isabel Díaz Ayuso ha "parado" de momento ese proyecto ecologista alternativo a Equo con el que, como desvela Vozpópuli, Iglesias quería sustraer votos a Errejón.  

La iniciativa estaba siendo impulsada por Juan López de Uralde (Juantxo). Uralde forma parte del núcleo duro de Iglesias en el Congreso de los Diputados y logró la confianza del líder morado después de que, en enero de 2019, intentara impedir que Equo se aliara con Más País. Uralde fue cofundador de Equo y coportavoz del mismo partido en el Congreso hasta 2018. Es uno de los activistas ecologistas más reconocidos en el ámbito nacional e internacional.  

A lo largo de 2019 Equo sufrió varios momentos de tensión. La escisión errejonista acabó dividiendo el partido verde, que se fragmentó entre los que preferían respaldar y trabajar en alianza con Unidas Podemos y los que se decantaron por acercarse a Errejón. Uralde hizo de todo para que la organización mantuviera sus lazos con Iglesias, pero la mayoría de cuadros y dirigentes apostó por Más País. Tras dejar Equo e integrarse en Podemos, Iglesias decidió entregarle la cabeza de la lista por Álava, donde ganó su escaño.

Iglesias quería que Uralde pilotara ese nuevo “espacio verde”, sostienen las fuentes de Unidas Podemos. El proyecto estaba en marcha desde varias semanas, aseguran. Pero ahora ha sido frenado por la decisión de Iglesias de apostar por las autonómicas madrileñas y salir del Gobierno de Pedro Sánchez.

El presidente de Equo, Juantxo López Uralde

Tercer eje estratégico

El proyecto verde de Podemos debía convertirse en el tercer eje de una alianza estratégica con Izquierda Unida, a partir de la fusión que se prevé inminente. En esa fusión, en la que Iglesias e Irene Montero trabajan desde hace meses, la cúpula de Podemos espera resolver el gran problema de la disolución territorial del partido que se inspiró en el 15-M. 

El llamado espacio verde, por lo tanto, se configuraría más como "actor político" propio, pero integrado en Unidas Podemos, que como simple corriente de la formación morada. Y, en definitiva, respondía a la exigencia de los morados de intentar recuperar votos en segmentos de la población que se han movido hacia Errejón. La decisión de Iglesias de competir contra Ayuso, de hecho, tiene que ver con la necesidad de impedir que Podemos se quedara fuera de la Asamblea. Una situación que, según todas las fuentes de Podemos consultadas, determinará la "supervivencia" o "muerte" del proyecto político.

La campaña en Madrid

Pero ahora se multiplican las dudas sobre el futuro de este partido que, nada más llegar a la vicepresidencia del Gobierno, afronta su etapa más incierta. La cúpula morada se ha volcado en la campaña de Iglesias en Madrid. El grueso del equipo técnico del partido une fuerzas para impulsar a Iglesias. De momento se están preparando los ejes de su propaganda y las líneas centrales del programa.

El 4-M dirá muchas cosas sobre el presente y el futuro del partido de Iglesias. Y quedará por ver si después de esa fecha, la formación morada seguirá con su plan de crear algo parecido a un partido verde, integrado en la matriz de Podemos y capaz de competir con Más País en uno de sus puntos de fuerza. No se descarta, en este sentido, que Iglesias intente lanzar su batalla a Mónica García en Madrid también en asuntos de políticas ecologistas, en algunos casos vinculados a la vivienda.