La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, anunció que se iba de Twitter para hacer "buena política" y criticó que en los últimos años la red social se había llenado de "perfiles falsos y anónimos que intoxican e incitan al odio" y que muchos de ellos eran "bots" comprados por "la extrema derecha". En su comunicado no mencionaba a los perfiles independentistas que copan su cronología de Twitter de insultos o comentarios en su contra pese a ser la amplia mayoría.

Si se observan sus últimos dos comentarios (el de despedida y el de su cumpleaños, el pasado 3 de marzo), más del 90% de los comentarios de usuarios son de cuentas independentistas y escritos en lengua catalana. Entre quienes también han criticado su decisión hay ex altos cargos del Govern, como Josep Lluís Alay, asesores de la Consejería de Salud de la Generalitat, como Bernat Castro, o columnistas y sociólogos de la órbita del separatismo.

Pese a que la primera edil barcelonesa limitó el número de comentarios que se podían poner en sus mensajes, de los 2.874 y 494 retuits con cita de sus dos últimos posts en Twitter, alrededor del 90% proceden de usuarios que se autoproclaman independentistas y no van precisamente a su favor ni se muestran comprensibles con su decisión. Le llaman "cobarde", le animan a "desaparecer en política", le recuerdan los votos a favor que recibió de Manuel Valls e incluso le instan a ver vídeos favorables al independentismo ahora que dispondrá de más tiempo.

Colau, "puta histérica española"

No obstante, Colau no ha querido señalar los ataques que recibe del independentismo más radical y se ha limitado a hablar de "bots" comprados por la "extrema derecha". Colau tampoco ha querido recordar los insultos que ha sufrido de sectores de Junts pese a que en enero pasado pidió que echaran a Josep Sort, candidato de Junts, de sus listas para las elecciones del 14 de febrero. “Colau no es nada más que una puta histérica española”, dijo Sort de la alcaldesa de Barcelona en abril de 2020.

Antes de cerrar su cuenta en la red social Sort anunció que dimitía de “todos los cargos y responsabilidades orgánicas y otras”, pero no sin antes volver a responder a Colau sin arrepentirse de sus palabras: “Retiro lo de puta. Ellas no tienen ninguna culpa. Ni tú ninguna importancia, aliada de Manuel Valls y la derecha española rancia y xenófoba”. La dirección de Junts, por su parte, confirmó que le habían suspendido de militancia.

Al frente del Ayuntamiento de Barcelona, Colau ha tenido a ERC somo socio preferente. Y su partido es favorable a una entente entre PSC y ERC en la Generalitat, que excluyera a Junts.

Más allá de Twitter, la alcaldesa de la capital catalana ha sufrido campañas del independentismo más irredento al no compartir algunas de sus decisiones. Una de la más notoria es cuando el humorista de TV3, Toni Albà, organizó en 2016 un pregón alternativo durante las fiestas de La Mercè al no aceptar que el invitado elegido por el equipo municipal de Barcelona fuera el escritor Javier Pérez Andujar. Al también columnista en El País le reprochaban algunos artículos contrarios al procés independentista.

Colau también recibió los insultos machistas de una parte de manifestantes independentistas que se desplazaron hasta la plaza Sant Jaume de Barcelona después del primer pleno en el Consistorio tras los comicios municipales.

Colau aseveró que "no representan a la mayoría del independentismo", y aunque ha intentado en más de una ocasión contemporizar, admitió que "en la plaza se vivió una situación de degradación que no se debería tolerar" y "que todos deberían condenar con firmeza".