Los episodios de violencia que sacuden España en las últimas jornadas no han provocado sorpresa entre los miembros de la Unidad de Intervención Policial (UIP), más conocidos como los antidisturbios de la Policía Nacional: los radicales aprovechan la tensión social para trasladar el caos a las calles; esta vez, a partir de la detención del rapero Pablo Hasel. Lo que sí ha sorprendido a los agentes es el debate político que se ha suscitado en torno a su actividad. Lamentan el “doble juego”, incluso entre los partidos que conforman el Gobierno, y piden una mayor contundencia legal contra los detenidos: “Actúan con impunidad”.

“Desánimo” es la palabra con la que los agentes definen su sensación en estos días. Los disturbios de Cataluña -afrontados hasta el momento exclusivamente por los Mossos d’Esquadra- se han extendido con rapidez a otras ciudades de España. La Puerta del Sol de Madrid se convirtió en el epicentro de unas algaradas que se saldaron con un número significativo de detenciones y heridos.

Entre estos últimos, uniformados de azul. Los agentes ponen como ejemplo dos imágenes: la de la policía que, en el repliegue de su unidad, sufre una dura agresión de los radicales tras tropezar; otra, la del violento que arroja un adoquín contra un antidisturbio y le alcanza de pleno en la cabeza, provocándole heridas y rompiendo el casco.

Son situaciones duras, pero ese nuestro trabajo”, señalan los agentes en conversación con Vozpópuli. “Lo que más nos pesa es la sensación de impunidad con la que actúan. Nosotros los detenemos, los ponemos a disposición de la Justicia y a los pocos días vuelven a estar en la calle, como si no hubiera ocurrido nada. Y hasta la próxima en la que nos veamos”.

"Escalonamiento" frente a los disturbios

Una sensación agravada por la marejada política que ha sacudido los despliegues policiales. El caso más conocido es el de Pablo Echenique, portavoz de Podemos, quien manifestó en redes su apoyo a los “jóvenes antifascistas que están pidiendo justicia y libertad de expresión en las calles”. Un mensaje que, más que menos, han compartido desde las filas de su partido.

Otro agente de los antidisturbios advierte a este diario el “peligro” de que “poco a poco” se vaya “cediendo” el discurso en esos términos. Que los policías lleguen a temer las posibles consecuencias o las críticas políticas y se autocensuren en sus actuaciones. “El punto de inflexión para una intervención es cuando somos objeto de una agresión violenta, sólo entonces actuamos. Pero si ahora no se respeta ni si quiera eso... no vamos a saber cómo tenemos que intervenir”.

Los agentes defienden el principio de escalonamiento con el que actúan. La llegada con furgoneta, la salida de los policías de los vehículos, que formen en posición, que se equipen con el casco… “Para llegar a elementos como el escudo o la bocacha [armas que proyectan pelotas de goma] antes hemos tenido que superar todas esas fases. Para efectuar una carga, la situación debe ser, como mínimo, grave para la seguridad pública”.

Hay ciertos asuntos que tendrían que generar cierta unanimidad en un Gobierno. El apoyo a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado debería ser una de ellas

Todo ello, afirman, está ahora en tela de juicio. Incluso por los propios partidos que configuran el Gobierno. Tras las diatribas de Podemos, ministros como Fernando Grande-Marlaska (Interior) o Margarita Robles (Defensa) han manifestado su apoyo su apoyo a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. “Prestan servicio a la ciudadanía y defienden derechos y libertades”, asevera el primero. “No podemos tener complicidad con la violencia”, añade la segunda.

“Parece que unos y otros tratan de marcar la agenda, de tener un discurso político que salga más en las teles… Pero hay ciertos asuntos que tendrían que generar cierta unanimidad en un Gobierno. El apoyo a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado debería ser una de ellas”, reflexionan los policías, al mismo tiempo que denuncian la “legitimidad” con la que los encapuchados actúan en toda España. “Cada vez están más envalentonados. Seguiremos siendo la delgada línea azul que les haga frente, pero siempre es más fácil cuando notas el apoyo a tus espaldas”.

Más violencia

Los agentes analizan junto a los servicios de Información la oleada de manifestaciones convocadas durante este fin de semana en apoyo a Pablo Hasél en diferentes ciudades de España. El previsible buen tiempo animará a una mayor participación en las mismas, lo que incrementa el riesgo de que los radicales las revienten para trasladar el caos a las calles.

Las más importantes tendrán lugar en Cataluña y los Mossos d'Esquadra ya preparan dispositivos especiales. Pero también habrá en otras localidades, como Madrid. "Lo que menos parece importarles a los radicales es la detención del rapero -concluyen los antidisturbios-, su objetivo es la violencia por la violencia. Cada vez nos encontramos un perfil más joven y con más ganas de intervenir".