El Partido Popular mantiene abierto el expediente informativo que abrió a principios de año contra el grupo parlamentario en Castilla y León y que afecta a su líder regional, Alfonso Fernández Mañueco, y el portavoz en las Cortes, Raúl de la Hoz. Todo ello por fichar en noviembre como asesor del grupo al histórico gerente regional, Pedro Viñarás, sin notificarlo a la dirección nacional.

En Génova no sentó bien la recepción que Mañueco ofreció la pasada semana a la presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas, con una escenografía y una rueda de prensa que el equipo de Pablo Casado consideró excesiva, según desveló El Confidencial y han confirmado fuentes 'populares' a Vozpópuli, en un momento en el que las relaciones entre ambos partidos están rotas al más alto nivel después de la fallida moción de censura en Murcia.

Las citadas fuentes han desvelado a este periódico que el Comité de Derechos y Garantías pidió hace varias semanas a Mañueco y su 'número dos' que aportasen documentación sobre este caso. Posteriormente, este órgano interno del PP citó en Madrid a De la Hoz para que respondiese a varios interrogantes sobre el mismo.

El PP de Castilla y León guarda silencio sobre este expediente de incierto desenlace ya que los estatutos establecen que esta investigación interna es "carácter reservado", por lo que el grupo parlamentario "no emite información al respecto", según explicó un portavoz.

El 'padre político' de Mañueco

Génova despidió en agosto al que es considerado 'padre político' de Mañueco con un finiquito de 70.000 euros, pero luego se encontró en diciembre con la sorpresa de que el PP castellanoleonés había fichado al histórico exgerente regional como asesor parlamentario, pasando a cobrar la llamativa cifra de 5.200 euros brutos al mes, no muy lejos de los más de 6.000 euros que cobraba como gerente del partido en la región.

La contratación de Viñarás se llevó a cabo sin consultar ni pedir permiso a Génova. Era un secreto guardado bajo siete llaves hasta que alguien de dentro del PP regional quiso que se supiese. Tras ello, en la dirección nacional se consideró este caso una "deslealtad" de Mañueco con Casado y al poco tiempo llegó al Comité de Garantías una denuncia interna por este fichaje.

La denuncia planteó un posible incumplimiento de los Estatutos internos del PP, donde se indica que los órganos directivos de los diversos grupos parlamentarios "están obligados a dar cuenta periódica de sus actividades y del trabajo realizado en cumplimiento de sus funciones ante la Junta Directiva de la Organización territorial a la que pertenezcan o a las superiores cuando así lo requieran". 

Tras analizar la denuncia interna, el Comité de Derechos y Garantías, presidido por Andrea Levy, decidió nombrar un instructor y abrir un expediente informativo contra el grupo parlamentario de Castilla y León. El reglamento del régimen interno del PP califica de muy grave esta posible infracción y fija el castigo desde la suspensión de la militancia hasta la propia expulsión del partido, si se comprueba que el grupo se saltó las directrices de la dirección nacional. En todo caso, las citadas fuentes estiman que la investigación se centrará sobre todo en el papel de De la Hoz, que fue quien firmó el contrato con Viñarás.

Despido pactado

Génova comunicó el pasado 3 de agosto a Viñarás que dejaba de desempeñar sus funciones de gerente en dicha comunidad autónoma. Ya había cumplido 65 años, aunque le quedaba casi un año para alcanzar la jubilación. Llevaba contratado dentro del PP desde finales de los ochenta, por lo que inicialmente el partido le ofreció quedarse en su categoría de auxiliar administrativo que tenía de aquella época hasta el momento de pasar a retiro.

El gerente no aceptó esa fórmula y, tras una negociación, ambas partes llegaron a un acuerdo de despido con la citada indemnización de 70.000 euros con la que tener las espaldas cubiertas en ese último año previo a la jubilación. La sorpresa vino cuando, a principios de noviembre, Génova se enteró de que Viñarás había sido contratado por el grupo del PP en las Cortes de Castilla y León para tareas de asesoramiento. El soplo se produjo gracias a un "chivatazo interno", hacen hincapié las citadas fuentes. 

Mañueco se arrogó la decisión de tener a Viñarás de asesor y aseguró a los medios que le necesitaba a su lado y que todo era legal

De la Hoz negó inicialmente el fichaje del exgerente cuando El Norte de Castilla preguntó por este caso, para luego argumentar que se trataba de un "asunto privado". Sin embargo, tuvo que recular ante la evidencia de que toda la subvención que se da a los grupos para el pago de asesores viene del presupuesto de las Cortes. Es decir, se trata de dinero público.

Ante la polémica generada por esta contratación, el propio Mañueco se arrogó la decisión de tener a Viñarás de asesor y aseguró a los medios que le necesitaba a su lado y que todo era legal. "Lo han hecho con nocturnidad y alevosía", responden desde Génova, donde ven una "deslealtad clara y manifiesta" por parte del líder regional y su 'mano derecha' al corregir y cuestionar una decisión -la del despido del gerente- que había sido negociada y adoptada previamente por la dirección nacional.

"¿Por qué Mañueco protege a Viñarás?", se preguntan en la sede madrileña del PP. La respuesta, según las citadas fuentes, está en los congresos provinciales que se van a celebrar próximamente -quedan siete tras los cónclaves de Ávila y Valladolid- como antesala del congreso regional a finales de año. "Mañueco le necesita (a Viñarás). Un gerente en el partido controla y maneja mucho. Tiene acceso al listado de afiliados, llama a los alcaldes. Y ahora lo hará desde su posición de asesor aúlico", ponen el acento en Génova. 

Líder regional "de rebote"

Mañueco llegó al liderazgo del PP de Castilla y León "de rebote". Era un protegido de Isabel Carrasco, la todopoderosa presidenta de la Diputación de León que fue asesinada por la espalda en 2014 en un crimen que conmocionó a España. La sucesora de Juan Vicente Herrera iba a ser Rosa Valdeón, pero un accidente de tráfico en el que triplicó la tasa de alcoholemia acabó con su carrera política. 

Así que el sector del PP afín a Carrasco promovió a Mañueco, mientras que otra parte del partido animó a Antonio Silván, alcalde de León y exconsejero de Infraestructuras, para que compitiese en las primarias. En ese momento entró en juego Viñarás para favorecer la candidatura de Mañueco, a quien había tutelado en su ascenso dentro del PP regional.

Una parte del Ejecutivo de Herrera y varios presidente provinciales apoyaban a Silván, pero Mañueco se alzó con la victoria con el 67% de los votos de la militancia después de que se pusiera en marcha "toda una maquinaria interna", reconocen en Génova, para que afiliados que debían estar al corriente de pago, se pusiesen al día y participasen en los comicios internos.

Este plan fue denunciado por Los Verdes de Castilla y León, formación que alegó que hubo pagos de cuotas atrasadas por parte de responsables políticos para que los afiliados pudiesen votar en último término... a favor de Mañueco. El propio presidente autonómico tuvo que ir a declarar en relación con esta denuncia, que está aún en fase de instrucción en la Audiencia de Salamanca. 

El presidente de Castilla y León no esconde su cercanía a Del Pozo y Viñarás. Los tres son vistos por sus rivales como el "tridente" de la política castellanoleonesa. Un "triunvirato" que no es del agrado de Génova, que le tiene en su punto de mira con este expediente interno.