Caso Tándem

Francisco González y Béjar desvinculan a Goirigolzarri de la contratación de Villarejo por BBVA

El expresidente del BBVA dice no recordar el papel del actual presidente de Bankia, que fue su consejero delegado en la época que se pagó al comisario. Su sucesor, Ángel Cano, es uno de los investigados

José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia.
José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia. Europa Press.

Tanto el expresidente del BBVA, Francisco González (FG), como el que fuera directivo de la entidad Antonio Béjar, ambos investigados en el caso Villarejo, coincidieron al desvincular al ex consejero delegado del banco José Ignacio Goirigolzarri de la decisión de contratar al comisario. Así se lo dijeron por separado al juez y a la Fiscalía, que se llegó a interesar por la intervención del actual responsable de Bankia en la decisión que, a la postre, propició la contratación del polémico mando.

Goirigolzarri comenzó en Banco Bilbao en 1977. Tras más de dos décadas ligado a esa entidad y a sus diversas fusiones, fue nombrado consejero delegado del BBVA en 2001, puesto que mantuvo hasta septiembre de 2009. Esto abarca buena parte del periodo en el que se produjeron los pagos a Villarejo por sus trabajos, que comenzaron en 2004 y continuaron hasta después de su arresto en 2017. Goirigolzarri fue nombrado en 2012 presidente de Bankia con la misión de reflotar la entidad, muy dañada tras la gestión de Rodrigo Rato.

Por estos hechos están investigados González, Béjar, Corrochano y otros directivos del BBVA, entre ellos Ángel Cano, la persona que sustituyó a Goirigolzarri como consejero delegado en 2009. Cano había desempeñado antes la función de consejero de Seguridad del banco y tenía trato directo con el jefe de seguridad, Julio Corrochano, nexo de unión con el polémico mando, en prisión desde de 2017. El actual presidente de Bankia no se encuentra investigado ni tampoco ha sido citado hasta ahora como testigo.

González llevaba una hora declarando en la Audiencia Nacional cuando el fiscal le hizo una pregunta repentina: “¿El señor Goirigolzarri le dio cuenta a usted de que las investigaciones de Kroll no eran satisfactorias en ese sentido de búsqueda de bienes?”. El representante del Ministerio Público le estaba preguntando por la decisión clave que dio pie a recurrir a Villarejo en 2008 para investigar a los empresarios Luis Portillo y Fernando Martín y al Grupo Prasa. 

El presidente del BBVA sospechaba que estos proveedores, que le debían dinero al banco, guardaban bienes ocultos para no satisfacer su deuda con la entidad. Quería descubrirlos. Para ello encargó que se contratase una empresa de detectives. La primera opción fue una agencia internacional llamada Kroll, pero al cabo del tiempo no logró hallar ningún bien oculto en los presuntos proveedores morosos. La reacción de González fue presuntamente activar un plan B y ordenó acudir a Villarejo.  

"No me acuerdo de eso"

“Me suena que hubo otra compañía y luego se cambió a otra, eso sí me suena. Y a lo mejor era Kroll, es que no lo sé”, declaró Francisco González el pasado noviembre en la Audiencia Nacional. Para reconstruir paso a paso cómo se gestó la contratación de Villarejo, el fiscal le preguntó si fue Goirigolzarri quien le informó personalmente de la infructuosa búsqueda realizada por Kroll, pero el expresidente del BBVA no supo aportar más información: “No me acuerdo de eso”.

Béjar fue más prolijo a la hora de reconstruir los hechos. Fue claro al atribuir a Goirigolzarri la decisión de contratar a Kroll. Según explicó, conocía a estos detectives porque el BBVA había recurrido a ellos en sus filiales en Sudamérica. “Nadie sabía hacer ese encargo y el señor Goirigolzarri dijo: ‘Yo tampoco’. Recordaba que en Latinoamérica había trabajado para el banco en asuntos de esta naturaleza. Yo en ese momento no sabía que era Kroll (..) El jefe de gabinete de Goirigolzarri sugiere la posibilidad de contratar a Kroll para dar satisfacción a la orden del presidente”.

Béjar, exjefe del Área de Riesgos y Recuperaciones Inmobiliarias, está enfrentado actualmente al BBVA y es el único verso suelto respecto a la línea defensiva que siguen el resto de investigados del banco. Según dijo, Kroll fue contratado a través de un despacho de abogados llamado Simmons and Simmons. Insistió en que la orden de contratarles partió del propio presidente González.

“Llegaron las conclusiones de Kroll y venían a decir que no habían encontrado bienes no conocidos en ninguna parte. En el siguiente despacho que me mandó llamar me preguntó por el asunto, le dije que no se habían encontrado bienes, entonces cuando me acompañó a la puerta me dijo que esa firma que se ha contratado no sirve. Dice: 'Vais a trabajar con una forma que va a contratar Julio Corrochano'”, explicó Béjar, que situó a FG como líder intelectual de recurrir al polémico comisario.

Ante estas explicaciones, su propio abogado, el exjuez de la Audiencia Nacional Javier Gómez Bermúdez, le formuló otra cuestión que pareció más una reflexión. "Y una pregunta que yo, como defensa, soy consciente de que le voy a preguntar, que la hubiera preguntado si fuese otra mi posición: después de haber trabajado con Kroll, que es una empresa con prestigio internacional, ¿a nadie le extraña que contraten a una tal Cenyt que nadie sabía quién era?". Su cliente se desmarcó diciendo que no conocía el mundo de la seguridad. 

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