El PSC se ha impuesto en votos, pero el bloque independentista -ERC, Junts, CUP- suma para poder revalidar un nuevo Ejecutivo que, por primera vez, esté liderado por los republicanos. Aunque Salvador Illa aseguró que se presentaría a la investidura si lograba ganar las elecciones, los malos resultados del espacio constitucionalista, así como el veto de las principales fuerzas independentistas a pactar con los socialistas, hacen prácticamente imposible que prospere su investidura. Con todo, y ante el anuncio formulado por Jéssica Albiach, líder de En Comú, para alcanzar un pacto de "izquierdas" al frente de la Generalitat, solo ERC está en posición de elegir socios en la nueva legislatura.

El nuevo escenario abre la puerta a ERC a romper con Junts después de las discrepancias que exhibieron durante el anterior Gobierno de coalición y en una campaña reñida en el que ambos partidos entraron en el cuerpo a cuerpo para atraer el voto más independentista. La estrategia de los de Junqueras se ha basado en "la vía amplia" para la independencia y, a su juicio, esto pasa por sumar a nuevos sectores, como En Comú Podem, comprometidos con el llamado "derecho a decidir" de Cataluña. En este sentido, y siempre y cuando la CUP no se oponga, desde la formación morada apuestan repetir el esquema en Madrid y en Ayuntamiento de Barcelona, con un frente de "izquierdas" que deje fuera a Junts.

Como informó Vozpópuli, Moncloa ve con buenos ojos esta estrategia, ya que daría estabilidad a la legislatura en Madrid. Pero los equilibrios son muy frágiles. Si ERC mantiene su veto al PSC, la abstención de los de Illa ante un eventual gobierno de ERC con los comuns -y el apoyo externo de la CUP- no contaría con más de 50 escaños (lejos de los 68 escaños de la mayoría absoluta).

PSC debería abstenerse ante un Gobierno de ERC (33 escaños) y los comuns (8) y el apoyo externo de la CUP (9). Se trataría de un gobierno en minoría, difícil de sostenerse en el tiempo. En este sentido, nadie excluye que antes de este escenario se produzca una nueva convocatoria electoral.

El independentismo supera el 50% de votos

ERC ha basado su campaña en rechazar por activa y por pasiva un acuerdo con el PSC. Pese a los desencuentros con Junts, el hecho de que sean ahora los republicanos quienes ostentarían la presidencia y que el independentismo presume de haber superado por primera vez el 50% de los votos -aunque sea con la participación más baja del registro histórico- puede inclinar la balanza hacia un Ejecutivo independentista.

La candidata de Junts, Laura Borràs, ha afirmado que "el independentismo ha ganado en votos y escaños" y, en paralelo, Oriol Junqueras, ha recordado ese umbral del 50% que han superado y ha añadido que "la voluntad" de los catalanes "es un referéndum de autodeterminación y la amnistía". "Tendemos la mano al resto de fuerzas políticas, estamos dispuestos a conseguir grandes consensos para construir la república".

Ante el veto de los comuns a la "derecha de Junts", la única posibilidad es o reeditar un Gobierno independentista -con el liderazgo de ERC- o buscar nuevas alianzas hacia la "izquierda". En todos los escenarios, ERC tiene la llave.

"Autodeterminación y amnistía"

Además de la dirección de ERC, el 'Colectivo Primer de Octubre' -corriente interna del partido- ha emitido un comunicado en el que pide a la "dirección" que solo pacte un Gobierno de signo independentista: "Que asuma este liderazgo y constituya, de forma inmediata, un espacio de diálogo republicano entre las tres fuerzas independentistas con el fin de pactar una estrategia compartida y hacer realidad la República de Cataluña, tal y como votaron los ciudadanos el 1 de octubre de 2017. Cuestiones como la autodeterminación y la amnistía deben formar parte irrenunciable de los acuerdos".

Las bases también reivindican que, por primera vez, el independentismo ha superado el "50% de los votos" y reclama que ERC obre en consecuencia.