El último viernes del pasado mes de enero, el presidente del Real Madrid y del grupo ACS, Florentino Pérez, comió en un reconocido restaurante madrileño, cerca del Santiago Bernabéu, con Dolores Delgado; el exjuez Baltasar Garzón, actual pareja de la fiscal general del Estado y al frente del despacho Ilocad; y el periodista Antonio García Ferreras, antiguo jefe de comunicación del Real Madrid de Florentino.

Para la defensa del exjefe de Seguridad de Iberdrola, Antonio Asenjo, investigado en una de las piezas del caso Villarejo –la que afecta al grupo energético por presuntamente contratar los servicios del excomisario para llevar a cabo labores irregulares de espionaje- ese encuentro, del que informó en exclusiva este diario, resta imparcialidad al proceso judicial.

Florentino Pérez es acusación particular en dicha investigación, por ser una de las personas supuestamente afectadas por los trabajos de José Manuel Villarejo.

Los Ayuntamientos de Madrid y Barcelona limitan a 50 euros el precio de los regalos que pueden percibir funcionarios

Los abogados de Asenjo han requerido al juez Manuel García Castellón, a cargo de la investigación en la Audiencia Nacional, que se le retire a Pérez la condición de acusación particular, por las sospechas de falta de independencia que arroja sobre el procedimiento aquella comida con la jefa de los fiscales.

¿Es corrupción que la fiscal general del Estado sea invitada por una persona que forma parte de un procedimiento judicial? ¿Dónde están los límites de lo correcto cuando se trata de valorar la actuación pública de un alto cargo de la Administración? ¿Puede aceptar regalos un cargo público? ¿De qué cuantía?

El glamuroso 'entretien'

“No estamos diciendo que ningún funcionario público, fiscal general del Estado incluida, deba abstenerse de mantener relaciones de amistad compartiendo comidas en las que, dichas amistades, corran con la cuenta unas veces, y aquellos en otras ocasiones”, señalan en su escrito enviado esta semana al juez García Castellón los abogados de Antonio Asenjo.

Los empleados públicos deben de abstenerse de asuntos que puedan plantear conflictos de intereses

“Pero desde luego”, continúan, ”si la fiscal general del Estado mantuviera esas relaciones de amistad con quien preside empresas que están siendo investigadas en sede penal o con quien comparte bancada en el lado acusador, habrá necesariamente de abstenerse de realizar bochornosos, impúdicos y obscenos alardes de amistad en tanto la responsabilidad penal de ‘su amigo’ se encuentre sub índice”.

Florentino Pérez, presidente de ACS

“El glamuroso entretien del que nos informan los medios periodísticos trasciende no solo de lo políticamente correcto, sino también, los límites de las apariencias de imparcialidad, hiriéndola de muerte”, afirman.

La Ley del Estatuto Básico del Empleado Público, en su artículo 53, Principios Éticos, dice en su punto cinco: “Se abstendrán en aquellos asuntos en los que tengan un interés personal, así como de toda actividad privada o interés que pueda suponer un riesgo de plantear conflictos de intereses con su puesto público”.

Y en el punto once: “Ejercerán sus atribuciones según el principio de dedicación al servicio público absteniéndose no solo de conductas contrarias al mismo, sino también de cualesquiera otras que comprometan la neutralidad en el ejercicio de los servicios públicos”.

Regalos e invitaciones

La defensa del exdirectivo de Iberdrola da por hecho que esa comida, una mariscada, la pagó Florentino Pérez. Por los precios del restaurante en cuestión, el cubierto sale entre los 25 y 245 euros.

La defensa de Asenjo sostiene que existirá una sospecha fundada de parcialidad respecto de la actuación de los fiscales en las distintas causas en las que intervenga Florentino Pérez

La misma Ley del Estatuto Básico del Empleado Público, en el artículo 54, Principios de conducta, dice en el punto seis: “Se rechazará cualquier regalo, favor o servicio en condiciones ventajosas que vaya más allá de los usos habituales, sociales y de cortesía, sin perjuicio de lo establecido en el Código Penal “.

Pero, ¿qué regalo va más allá de los usos habituales, sociales y de cortesía? ¿Lo es una invitación a una comida?

“El límite de lo correcto no está escrito en ninguna parte; depende de la jurisprudencia y tiene que ver con los usos ‘socialmente admisibles’, expone la defensa de Asenjo en su escrito al juez. Y aluden a la normativa vigente al respecto en los Ayuntamientos de Madrid y Barcelona.

En Madrid, los regalos a funcionarios no podrán sobrepasar el importe de 50 euros;  en el caso de comidas, conjuntamente por el cubierto del funcionario y de quien se encuentre dentro de su círculo íntimo como lo es una pareja sentimental, se fija en 150 euros el límite del valor de los regalos que pueden ser aceptados durante el periodo de un año procedentes de la misma persona física o jurídica.

Hace once años Delgado asistió a otra comida con Garzón y Villarejo en la que fue grabada

En Barcelona se considera que superan los usos habituales, sociales o de cortesía los regalos o presentes que, individualmente o agrupados, sean de más de 50 euros, nuevamente, en el caso de comidas, de forma conjunta por el cubierto del funcionario y y de quien se encuentre dentro de su círculo íntimo.

“Mientras la Sra. Dña. Dolores Delgado permanezca en su puesto de Fiscal General del Estado”, afirma la defensa de Antonio Asenjo, “existirá una sospecha fundada de parcialidad respecto de la actuación que sus subordinados en las distintas causas en las que intervenga el Sr. D. Florentino Pérez”.

Otra comida polémica

Once años después de una comida cuya factura le salió bien cara, la fiscal general del Estado, Dolores Delgado, se encuentra en el centro de otra polémica con origen gastronómico en la que se vuelven a citar algunos de los mismos comensales.

Villarejo declara en el Juzgado de Madrid

En octubre de 2009, Delgado asistió a otra comida, de la que se informó diez años después, para celebrar la concesión de una medalla a José María Villarejo. El excomisario, en prisión desde noviembre de 2017, grabó aquel encuentro, al que también acudieron Baltasar Garzón y otros mandos policiales.

La publicación de las grabaciones de esa comida –en la que se oía a Delgado referirse al entonces juez de la Audiencia Nacional y hoy Ministro Fernando Grande-Marlaska como “maricón”- fueron utilizadas por la oposición política a Pedro Sánchez, y también por sus socios de Gobierno de Unidas Podemos, para exigir el cese de Dolores Delgado como Ministra de Justicia.

"Villarejo tiene una grabación que solo ha grabado él, que se corta y se pega como se quiere y se publica en un periódico digital ad hoc con íntimas relaciones con él”, manifestó entonces en su defensa Delgado.

En enero de 2020, el Gobierno de Pedro Sánchez, a pesar de todo, designó a Dolores Delgado al frente de la Fiscalía General del Estado. Ahora, otra comida vuelve a situarla en una posición algo más que incómoda.