Contar con cifras fiables sobre el número de contagios y fallecidos es clave para tomar las decisiones más acertadas en la gestión de una pandemia. Desde el comienzo de la crisis del coronavirus, el baile de números ofrecido por las autoridades sanitarias ha sido constante. La ausencia de un criterio fijo para la recogida y recopilación de los datos en los 17 sistemas autonómicos ha dejado un escenario en el que nadie se fía de las cifras que ofrece Sanidad

Aunque nuestro país no es el único donde está en cuestión el sistema de conteo, el Financial Times se hacía eco esta semana de la contradicción que se da en España, donde el Gobierno central defendía que no había muertes al tiempo que diferentes comunidades trasladaban varios fallecimientos. "Los datos defectuosos ensombrecen la estrategia de España", decía el prestigioso diario británico.

"Comparar con otros países ahora mismo creo que es prematuro. No crean que en España se hacen las cosas excesivamente mejor ni excesivamente peor", replicó este viernes el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), Fernando Simón a preguntas de Associated Press. La agencia norteamericana le preguntaba por el exceso de 43.000 muertes detectado por el Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria (MoMo) que elabora el Instituto de Salud Carlos III.

El encargado de trasladar los datos desde el inicio de la pandemia se quejó de que en base a "algunas de las opiniones que se vierten en redes o en medios, da la sensación de que España es el único sitio donde pasa". En efecto, los cambios de criterio no se dan sólo en nuestro país. Francia modificó sus metodología el 6 de abril y registró un aumento de fallecidos de más de mil personas en un día.

El 24 de ese mismo mes, Sanidad empezó a tener en cuenta solo los nuevos positivos por prueba PCR, sacando de la cifra oficial los casos diagnosticados por test de anticuerpos. Gracias a eso, los responsables sanitarios pudieron decir que empezaba a haber más recuperados que nuevos infectados. 

Otro cambio de método

¿Pero qué está fallando en España? El nuevo sistema implantado en la fase de 'desescalada' ha cambiado el método con el que se venía trabajando desde el mes de marzo. El ministro Salvador Illa aunque decía asumir la responsabilidad de las discrepancias en los datos, se excusaba en que son las comunidades autónomas quienes proporcionan los datos. En efecto, desde el inicio de la pandemia cada sistema autonómico una ha utilizado un método y unos tiempos específicos para trasladar sus cifras. O tomaban los datos de fuentes diferentes, como Cataluña con las funerarias.  

Desde el 25 de mayo, el Ministerio informa de los casos diagnosticados el día previo y en los últimos siete y catorce días. También traslada los confirmados con inicio de síntomas una semana y dos semanas antes. Ofrece además el número de hospitalizaciones, de pacientes ingresados en Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) y de fallecimientos en los últimos siete días. Como reconocía este mismo viernes, las series permanecen congeladas. Y aunque el Ministerio esperaba tenerlo solucionado esta misma semana, la actualización de los datos se sigue demorando. 

El número de fallecidos y contagiados no es el único aspecto que ha generado polémica en materia de cifras. La cadena de televisión norteamericana CNN rebatió la afirmación del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que aseguraba que España era el quinto país que más test había realizado en todo el mundo. The New York Times calificó a España como un "doloroso ejemplo" de la tendencia de algunos ejecutivos a "ignorar las experiencias de países donde el virus ya ha atacado". Y el británico The Guardian se preguntó en otro artículo cómo España había dado "una respuesta tan equivocada al coronavirus".