El 'Fridays For Future' de colegios irrumpe en Madrid. En diciembre de 2020, un grupo de padres comenzó a alzar la voz en Barcelona para reivindicar entornos escolares con menos coches, más seguros, menos contaminación y menos ruidos. Poner fin a la gymkana hostil que supone llevar a los niños al colegio. Tres meses más tarde, el movimiento, que responde al nombre de 'Revuelta Escolar', aterrizó en Madrid y ya son cientos las familias españolas que lo secundan.

Todos los viernes de cada dos semanas asociaciones de distintos centros escolares cortan las calles aledañas cuando acaban las clases. Y los niños pueden jugar. "Se plantea como una jornada festiva al tiempo que se reivindican entornos escolares más seguros", explica a Vozpópuli Corita Guisado, representante de de la Asociación de Familias (AFA) del CEIP Menéndez Pelayo, en el distrito de Arganzuela. Este viernes, la iniciativa será secundada por padres y madres de cerca de treinta centros en la capital. Cuentan con permiso de la Delegación de Gobierno.

El objetivo de la revuelta es conseguir entornos escolares "donde la infancia pueda moverse con libertad, con seguridad y con autonomía

"Cada colegio tiene su problemática concreta, pero la mayoría coincidimos en que el tráfico es excesivo, hay mucho ruido, las aceras son muy estrechas, hay mucha suciedad y los árboles brillan por su ausencia. En general, hay poco respeto a la infancia", opina.

El objetivo de la revuelta -dice Guisado- es conseguir entornos escolares "donde la infancia pueda moverse con libertad, con seguridad y con autonomía". A su juicio, "es muy evidente" que el distrito de Arganzuela, donde se ubica la escuela de sus hijos, en las inmediaciones de la Estación de Atocha, "no cuenta con un diseño urbanístico que esté priorizando el movimiento de los peatones frente al movimiento de los vehículos". "Dentro de este diseño urbanístico el derecho de juego de la infancia ni siquiera está contemplado", lamenta.

Exigen a Almeida un cambio de modelo

Según los promotores de la 'Revuelta Escolar' en Madrid, la distribución del espacio público en la capital prioriza constantemente la circulación y el estacionamiento de vehículos motorizados, sin tener en cuenta a los peatones: ni siquiera en entornos escolares. Exigen al Ayuntamiento de Madrid "un cambio de modelo para resolver de una vez el grave problema de salud pública y de seguridad vial".

Y recuerdan el artículo 10 de la Ordenanza de Movilidad Sostenible: "Se protegerá especialmente a las personas menores de edad (…) y se adoptarán en particular medidas de protección en cuanto al diseño viario, la señalización y el control de la disciplina viaria en los espacios y vías que éstas utilicen en torno a guarderías, colegios, (…)".

Para presionar a las autoridades y, en este caso, al alcalde Martínez-Almeida, las AFAs echan mano de distintos estudios. En 2019, dicen, la organización Health and Environment Alliance (HEAL) recogió datos de los contaminantes más comunes del aire en entornos escolares de seis capitales de la Unión Europea, entre las que se encuentra Madrid.

"La contaminación del aire afecta el desarrollo neurológico, como indican los resultados en las pruebas cognitivas, y dificulta el desarrollo psíquico y motor, además de perjudicar claramente a la función pulmonar de los niños, incluso a niveles bajos de exposición", sostienen los padres y madres citando algunos informes científicos.

Un plan integral para centros escolares

Barcelona y Madrid se miran en el espejo de Londres. La capital inglesa ya ha tomado medidas en esta línea en más de 500 colegios. "El informe Velocidad y Usuarios Vulnerables de la Fundación Mapfre en 2017 señala que en Madrid el 87,76% de los vehículos sobrepasan los límites de velocidad fijados en entornos escolares. Ocupa el tercer lugar de las 10 ciudades españolas analizadas", recuerdan.

Y añaden que: "La percepción de peligro por parte de las familias favorece el aumento de los desplazamientos en vehículo particular y los atascos a la puerta de los colegios, generando un círculo vicioso difícil de romper: más coches, más riesgo, menos niñas y niños caminando".

La falta de seguridad vial, apuntan, reduce también la autonomía de los niños y niñas para que puedan ir por su cuenta al colegio, impidiendo el aprendizaje y dominio de numerosas aptitudes imprescindibles para el buen desarrollo físico y la maduración de destrezas psicológicas y aprendizajes cívicos y sociales básicos. Fomentando, indican, el sedentarismo infantil, otro de los problemas que aquejan a España.

Piden medidores de ruido y convertir los accesos a los centros escolares en áreas espaciosas con más árboles y menos aparcamientos de motos. Y que no se pueda fumar

Entre las demandas al consistorio gobernado por Martínez Almeida, piden medidores de ruido y convertir los accesos a los centros escolares en "áreas estanciales", según la Instrucción para el Diseño de la Vía Pública del Ayuntamiento de Madrid, ya sea incorporando a las aceras las plazas de aparcamiento o peatonalizando las calles. Quieren recuperar árboles, eliminar aparcamientos de motos y prohibir que se pueda fumar.

La 'Revuelta Escolar' quiere que se limite la velocidad en los entornos escolares a 20 km/h, además de los niveles de contaminación y ruido y piden que se garanticen medios de transporte público para poder ir a clase.

"No podemos concebir que las instituciones no actúen con más urgencia y contundencia. La forma en que trata una ciudad a sus niños y niñas, y en sus escuelas, es el espejo de lo que somos como sociedad. Nuestra infancia no merece esta situación que la condena a un presente negro, peligroso, rodeado de humo, contaminación y ruido. Queremos cambios, y los queremos ya, no en 2030, no en la próxima legislatura. Es un tema de prioridades", zanjan en su manifiesto fundacional.

La 'Isla de color' del Ayuntamiento

Fuentes del Área de Desarrollo Urbano del Ayuntamiento de Madrid liderada por Mariano Fuentes (Ciudadanos) explican a Vozpópuli que, antes de que empezara la revuelta, el Área ya había lanzado la estrategia 'Madrid Isla de Color'. Este plan, dicen, apuesta por la renaturalización urbana, poniendo en valor el patrimonio municipal del suelo y del espacio público, para hacer una ciudad segura, saludable, sostenible y resiliente.

"Dentro de esta estrategia, se están adecuando muchas parcelas próximas a los centros escolares para convertirlas en zonas verdes y estanciales, así como para mejorar los accesos de entrada y salida a los colegios, favoreciendo la movilidad de los peatones y proporcionando a las familias que van a por sus hijos lugares para estar", señalan.
 
Y aseguran que "este año se van a acondicionar parcelas adyacentes a siete centros escolares en Hortaleza, Vicálvaro, Barajas, Villa de Vallecas, Latina, Usera y Carabanchel. Proyectos en colaboración con la dirección de los centros y las asociaciones de madres y padres". Otras de las reivindicaciones afectarían al Área de Movilidad.