Laura Borràs ha iniciado una rueda de contactos entre los funcionarios de los diferentes departamentos del Parlament para decidir su nuevo equipo como máxima autoridad al frente de la institución catalana. Su primer contacto fue con el secretario general de la Cámara, Xavier Muro, a quien comunicó que no cuenta con él para la nueva legislatura, según explican las fuentes consultadas a Vozpópuli.

Muro fue uno de los diques de contención de las pasadas legislaturas contra las tentativas de la mayoría independentista de forzar la legalidad y ya estuvo en el punto de mira de Quim Torra por su decisión de no publicar en el Boletín Oficial del Parlament unas propuestas de resolución sobre la monarquía que fueron aprobadas en el pleno por JxCat, ERC y la CUP.

Borràs ha aprovechado su nueva etapa como presidenta del Parlament para retirarle la confianza y en las próximas semanas acabará de configurar el equipo del Gabinete de Presidencia. Para ello ha tanteado al resto de letrados: Mercè Arderiu, Anna Casas, Clara Marsans, Esther Andreu, Ferran Domínguez, Antoni Bayona, Miquel Palomares y Mario Núñez.

Además del relevo de Muro, también se busca sustituto para el letrado mayor, Joan Ridao, quien pidió una excedencia el pasado julio para volver a la universidad y cuyo perfil gusta a ERC si finalmente puede elegir vocal para el Consejo General del Poder Judicial.

Las fuentes consultadas por Vozpópuli explican que Borràs no ha compartido con el resto de partidos su decisión de apartar a Muro de la secretaría general. Aunque Muro tampoco generaba simpatías en ERC y la CUP, en la pasada legislatura, los de Oriol Junqueras se opusieron a destituirle.

En este sentido, ven la decisión de Borràs como una forma más de imponer su línea de confrontación con el Estado, ya que consideran que no era necesario -solo opcional- buscar un relevo en la secretaría general. Tras esta decisión, Muro pasará a ser un letrado raso de la Cámara.

Letrados en el punto de mira

La secretaría general es un cargo de confianza de la presidenta del Parlament. Lo nombra la Cámara a propuesta de Borràs y es una figura poderosa en el mecanismo del funcionamiento del Parlament. Muro ostentaba esta posición desde pocos meses después de las elecciones de 2015, en sustitución del veterano letrado Pere Sol.

En su momento ya se comentó que la renuncia de Sol fue para desvincularse del procés en un momento en el que el servicio jurídico de la Cámara pasó a ser el protagonista involuntario al oponerse en sus informes a las iniciativas parlamentarias que contravenían al Tribunal Constitucional.

Borràs inicia una purga en el Parlament para apartar a los letrados que frenaron el 'procés'
El letrado mayor del Parlament, Antoni Bayona, conversa con Carme Forcadell y el secretario de la Cámara, Xavier Muro, en una imagen de archivo.

Borràs empezó su mandato transmitiendo por activa y por pasiva que quiere un Parlament que "obedezca" al pueblo de Cataluña, sin "injerencias" de los tribunales. A Muro le reprocha que sus informes en contra de las iniciativas y resoluciones de los independentistas ha servido a Fiscalía para perseguir por desobediencia a los anteriores miembros de la Mesa del Parlament, con Roger Torrent al frente.

La nueva presidenta de la Cámara quiere apartar a todos los letrados y funcionarios que, como Muro, han representado un escollo para avanzar hacia la aprobación de leyes que se extralimitaban de la competencia del Parlament. Es consciente de que su margen de maniobra es limitado, ya que debe elegir entre los propios funcionarios de la Cámara, pero cree que hay otros posibles candidatos que puedan desempeñar su labor con un perfil diametralmente opuesto al que tuvo Muro.

De ello puede depender también el porvenir judicial de Borràs. Si finalmente decide llevar al pleno del Parlament iniciativas que contravienen a los tribunales, no quiere que los informes de los letrados de la Cámara den munición al Ministerio Público para abrir nuevas causas contra ella.

Informes jurídicos

De hecho, su intención para cuando la legislatura eche a andar -este viernes 26 de marzo se celebra el primer pleno de investidura- es no depender excesivamente de los servicios jurídicos del Parlament. En varias entrevistas, Borràs se ha encargado de recordar que las conclusiones de los letrados "no son vinculantes ni preceptivas", pero espera no tener que recurrir a sus informes de manera habitual.

Su objetivo es que el pleno del Parlament pueda acordar o tramitar iniciativas parlamentarias garantizando la independencia de la institución. Asegura que en la Cámara catalana se ha discutido del derecho de autodeterminación desde 1980 y que no hay que "normalizar" que ahora los jueces puedan influir en lo que se debate en el Parlament.

De momento, ERC no ha expresado si apoyará a Junts en este objetivo. En la anterior legislatura, los republicanos se desmarcaron de investir a Carles Puigdemont a distancia tras un informe de los servicios jurídicos que rechazaban esa opción. Esa decisión fue el principio de la división entre ambas formaciones por lo que respecta a la ruta separatista.

Blindar a Borràs

Pere Aragonès y su equipo están centrados en sellar un acuerdo de gobierno. Pero Borràs mantiene su apuesta y busca la unidad del independentismo en este propósito. La semana pasada celebró una reunión previa con solo los miembros independentistas de la Mesa del Parlament, excluyendo al PSC, para instar a ERC a aceptar la delegación del voto a Lluís Puig, ex consejero de Cultura fugado de la justicia española.

En esa reunión también se debatió sobre la necesidad de "blindar los derechos" de aquellos diputados que puedan estar procesados o incluso condenados pero que aún no tengan una sentencia firme. Como es el caso de Borràs, quien deberá afrontar ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) un presunto caso de corrupción cuando estaba al frente de la Institución de las Letras Catalanas.

La presidenta del Parlament quiere cambiar el reglamento para alargar su mandato al frente de la institución. Pero no solo necesita de la unidad del independentismo, sino que también quiere contar en su gabinete de presidencia con los funcionarios que puedan ofrecer interpretaciones menos restrictivas del reglamento y las iniciativas parlamentarias. Y en este propósito Muro era un obstáculo.