La cúpula de Podemos ha decidido entregar a Alberto Garzón el control y preparación de la campaña electoral para las elecciones autonómicas de Andalucía. Tanto en el PSOE como en Podemos asumen que el presidente regional Juanma Moreno Bonilla puede adelantar los comicios en el último trimestre de este año, y en Podemos han delegado a Garzón la tarea de frenar la escalada de Teresa Rodríguez, y maniobrar para que no haya acuerdos con Íñigo Errejón.

El actual líder confederal de Izquierda Unida siempre ha tenido mucha influencia en Andalucía. La federación andaluza de IU le ayudó durante su asalto al control de la secretaría nacional del partido. Entró en el Congreso de los Diputados siendo candidato por Málaga, y en esa región clave para el futuro de Unidas Podemos el ministro de Consumo aparece incluso en las quinielas como posible candidato si Moreno Bonilla adelanta los comicios.

Todo lo que se está organizando en Andalucía para frenar la avanzada errejonista pasa, de momento, por las manos de Garzón. Es cierto que en la región ejerce un peso importante el sector de Amanda Meyer, hija del histórica dirigente Willy Meyer y ahora jefa de gabinete de Irene Montero. Meyer acarició la posibilidad de convertirse en coordinadora federal de IU sustituyendo a Garzón, y de ahí avanzar en la fusión orgánica de Unidas Podemos con el respaldo del PCE de Enrique Santiago.

Activar a IU

Podemos confía en su alianza con IU para bloquear al sector anticapitalista de Teresa Rodríguez. La nueva izquierda regionalista andaluza que quiere impulsar Rodríguez es más débil de lo que parece, reflexionan las fuentes de Podemos. Pero la convocatoria electoral es determinante, así que el partido morado quiere llegar con los deberes hechos, y considera que el entorno de Garzón es el más indicado para llevar a cabo la tarea.

Sobre la posibilidad de que se cierre el matrimonio de conveniencia entre Errejón y Teresa Rodríguez, muchos en Podemos tienen “serias dudas”. Subrayan la diferencia ideológica entre las dos familias que siempre estaban en las antípodas. Admiten, eso sí, el mutuo interés en aliarse para sumar votos, pero también recuerdan que Teresa Rodríguez no permitirá ningún tipo de injerencia en su espacio regional.

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Europa Press

Situación volatil

El propio Errejón, que se ve como futuro candidato nacional de Más País, tiene que lidiar con algunos sectores internos que maniobran para que tenga un peso orgánico limitado en el partido. La cuestión no es baladí, porque si bien es cierto que Errejón es el dirigente con mayor visibilidad, también carece de estructuras: ha salido de la Asamblea de Madrid, donde Mónica García ejerce un liderazgo estable, y en el Congreso cuenta con un puñado de afines.

Los sondeos señalan una caída paulatina de Podemos tras la salida de Pablo Iglesias. Pero la nueva cúpula de Ione Belarra e Irene Montero aspira a mantener la ventaja sobre Más País, que descalifica como “poco más que Equo”. En el esquema de alianzas regionales, Podemos sabe que en Andalucía tener de su lado a IU es esencial para ganar a Errejón. Y de ahí preparar la futura candidatura nacional y antes intentar evitar una debacle en las elecciones autonómicas de 2023.  

“Todo es muy volátil en esa fase”, reconocen fuentes de Unidas Podemos consultadas por este diario. Muchos admiten que estos días se detectan movimientos de todos los actores para intentar ganar fuerza de negociación de cara a las futuras alianzas. Los errejonistas insisten en ofrecer la imagen de Más País como la formación del futuro, la única capaz de conectar con las nuevas generaciones y suplantar a Podemos. Pero los morados gozan de la ventaja de tener una estructura de alianzas establecidas, y harán de todo para no perderla. Andalucía será el primer escollo para Errejón, y Garzón e IU su primer escollo para comprender si Más País tiene de verdad proyección nacional.