Inés Arrimadas y su 'número dos' en la cúpula de Ciudadanos y director de campaña en las elecciones catalanas, Carlos Cuadrado, se han negado este lunes a dimitir o asumir alguna responsabilidad política por los malos resultados del 14-F en Cataluña, pese a las numerosas peticiones que les trasladaron dirigentes territoriales en una tensa reunión de la Ejecutiva nacional que ha durado más de cinco horas y ha concluido pasada la medianoche.

Fuentes próximas a la dirección nacional han subrayado a Vozpópuli que tanto Arrimadas como Cuadrado han echado balones fuera sobre la hecatombe de este domingo en las elecciones catalanas, en las que Ciudadanos perdió el 80% de sus escaños, pasando de 36 a seis diputados.

En este sentido, han esgrimido el problema de la polarización política en España. También han expuesto en su defensa que la formación naranja no se ha recuperado aún de la debacle del 10-N que le costó la presidencia a Albert Rivera en noviembre de 2019, una realidad que no asumen que sea culpa de ellos sino de todo el partido en su conjunto.

Las peticiones de Marín y Cantó

Los reproches sobre el 14-F han sido dirigidos en su gran mayoría a Cuadrado, mientras que Arrimadas ha tenido que escuchar críticas por la situación interna del partido. Tanto el vicepresidente de Andalucía, Juan Marín, como el líder de Cs en la Comunidad Valenciana, Toni Cantó, animaron a la presidenta a depurar responsabilidades políticas, pero sus peticiones cayeron en saco roto.

El vicepresidente madrileño, Ignacio Aguado, ha sido más moderado, al subrayar que el partido necesita tiempo para analizar lo que ha pasado en Cataluña. Sin embargo, ha subrayado que la sucesión de derrotas electorales obliga a modificar la estrategia. Un argumento también esgrimido por Marín, quien ha defendido que haya cambios internos.

Tanto la vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís, como la consejera madrileña de Cultura, Marta Rivera, han sido más vehementes en las críticas al vicesecretario general. La segunda, quien ocupó puestos de responsabilidad orgánica con Albert Rivera, ha lamentado el camino emprendido por Cs y ha dicho no reconocerse en la actual dirección naranja.

Presión de diputados y senadores

A lo largo de este lunes hubo presión de un número significativo de diputados y senadores nacionales, así como de una decena de parlamentarios autonómicos, para que el partido asumiese responsabilidades por la fuerte caída de apoyos en Cataluña. Varios diputados -caso de Pablo Cambronero o Marta Martín-, así como senadores como Ruth Goñi, Fran Hervías o Miguel Sánchez reclamaron cambios dentro de la dirección nacional.

Reunión del Comité Ejecutivo de Cs.

Desde Cataluña, el sector crítico de Ciudadanos redactó un comunicado en el que exigió a Arrimadas que acometa una "profunda regeneración" en el partido mediante la asunción de "responsabilidades y cambios de liderazgo", tanto en la región en la que nació hace 15 años como a nivel nacional, ya que considera que este paso se tiene que dar "de forma imprescindible e inaplazable" tras el 14-F.

Arrimadas ya había advertido por la mañana que no pensaba dimitir ni promover ceses tras lo acontecido en Cataluña. “Yo voy a seguir adelante de este proyecto con apoyo del partido”, dejó claro en declaraciones en Onda Cero. En ese momento ya hizo hincapié en que "con una baja participación nuestro partido sufre más".

Problema de la etapa de Rivera

La sucesora de Rivera afirmó que como catalana constitucionalista", la situación "es terrible". "Para lo único que han servido estas elecciones es para que el independentismo salga reforzado", admitió. "No hemos sabido movilizar a nuestro electorado, pero en la tercera ola [de covid] no se debían celebrar unas elecciones", prosiguió.

Además, aludió a la presidencia de Rivera para indicar que las malas perspectivas no son de ahora, sino que el bajón se produjo durante el mandato de su antecesor. "Desde el 10-N estábamos en ese porcentaje de votos, que es cuando yo acceso a la presidencia", puso como excusa.