Perfil de Josep Bosch, instructor de Petrum

Juez, treinta años, primer destino con un último objetivo: desmantelar el 3 por ciento

Tiene 30 años, es catalán (barcelonés) y dirige el Juzgado de Instrucción Número 1 de El Vendrell (Tarragona) desde 2013. Se llama Josep Bosch Mitjavila, es juez de carrera, y tiene en jaque al partido del presidente Artur Mas, Convergència Democrática de Cataluña. Ha metido en prisión de forma incondicional a su tesorero Andreu Viloca por seis delitos. Entre ellos, financiación ilegal.

Los registros en la sede de CDC.
Los registros en la sede de CDC. EFE

No pensó el juez Josep Bosch Mitjavila cuanto aterrizó en abril de 2013 en el Juzgado de Instrucción Número 1 de El Vendrell, una localidad tarraconense de 37.000 habitantes, recién salido de la escuela judicial, que en su primer destino acabaría investigando el famoso 3 por ciento del que diez años antes había alertado el expresidente de la Generalitat Pascual Maragall en el Parlamento catalán. En el año 2005, Maragall dijo a viva voz, y ante la atenta mirada de Artur Mas, que"el problema de CiU se llama tres por ciento". Sus afirmaciones levantaron ampollas en la clase política catalana. Hoy el juez Josep Bosch, de tan sólo treinta años, investiga las polémicas mordidas a cambio de adjudicación en obra pública en Cataluña.

Un procedimiento judicial que comenzó con la denuncia que una exconcejal de ERC en Torredembarra Montse Gasull presentó ante la Guardia Civil por las sospechas de prevaricación en el consistorio sobre una posible alteración de un concurso público en la construcción del aparcamiento Filadors de El Vendrell por parte de la constructora de los Sumarroca, Teyco. Un hilo desde el que juez y los fiscales tiraron hasta convertirlo en una losa que pesa ahora sobre la espalda del mismísimo presidente de la Generalitat.

Bosch no quiere que la investigación sea un circo mediático y que nadie se sienta "pieza de caza mayor", tal y como sostuvo el

president Mas

Quienes le conocen y trabajan codo a codo con este juez barcelonés lo definen como una persona trabajadora, metódica y discreta. Consciente de la importancia de la causa que instruye, la denominada operación Petrum, Josep Bosch se estudia al dedillo cada detalle del procedimiento. No se puede permitir cometer errores en estas diligencias secretas que han acabado con el ingreso en prisión de forma incondicional del tesorero de CDC, Andreu Viloca y la imputación por cohecho y prevaricación del director de Infraestructuras de la Generalitat, Josep Antoni Rosell.

El joven juez, de imagen aniñada e informal -nunca usa corbata-, es muy consciente de la expectación mediática que despierta el caso del 3 por ciento y de lo preocupados que están en la Govern con las entradas y registros que Bosch acuerda mes tras mes a petición de la Fiscalía Anticorrupción.

Joven, pero con criterio propio

No está solo. Tiene el apoyo de los fiscales José Grinda y Fernando Bermejo -dos patanegras en la lucha contra la corrupción y el crimen organizado- y de los funcionarios del juzgado. También de los agentes de la comandancia de la Guardia Civil de Tarragona que se está entrenando a fondo en la investigación de estas pesquisas. Pero Bosch, discreto en sus movimientos, no quiere dar ningún paso en falso.

Por eso, cuando los fiscales Grinda y Bermejo le solicitan que acuerde determinadas diligencias de investigación el juez primero escucha y, luego, pregunta que con qué finalidad. Debaten. Entonces, Bosch medita los pros y los contras y procede. Pero tiene criterio propio. "El juez no es un pelele", dicen quienes le conocen. Prueba de ello es que Anticorrupción solicitó el pasado viernes prisión sin fianza para Rosell, y el instructor, sin embargo, lo dejó en libertad con medidas cautelares.

Rehuye de que su imagen salga en los periódicos. Es la antítesis de un 'juez estrella'

Tras los registros del pasado mes de agosto, en la Fundación Catdem y la sede de CDC, recibió la llamada del presidente del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, Miguel Ángel Gimeno, quien le mostró su apoyo para instruir esta delicada causa pero quien también le pidió que extremara el celo en la investigación de dichas pesquisas. Y así lo ha hecho Bosch.

No quiere que la investigación sea un circo mediático y que nadie se sienta "pieza de caza mayor", tal y como sostuvo el president Artur Mas. Rehuye de que su imagen salga en los periódicos. No quiere que su rostro acapare portadas. No es un juez estrella y quizás por eso no acudió a la veintena de registros llevados a cabo el pasado miércoles. Evita a toda costa ser fotografiado por los medios de comunicación. De ahí, que este perfil no lleve acompañada la imagen del juez novel.

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