Por unanimidad, todos los grupos municipales han aprobado la propuesta del Partido Popular para que el Ayuntamiento se posicione de forma clara y definitiva sobre el proyecto del Hermitage. Hasta ahora, el Ayuntamiento de Ada Colau ha vetado una sede del prestigioso museo del Hermitage en el puerto de Barcelona, emplazando a los promotores a señalar otro lugar.

"Barcelona tiene dos meses para aprobar el proyecto", ha advertido el concejal de BCN pel Canvi, Manuel Valls. La ciudad Condal -continúa- "no puede perder más", ha asegurado. A su juicio, el trato dado a los promotores por parte del Ayuntamiento ha consistido en una "humillación pública". El líder de BCN pel Canvi ha criticado el veto inicial de Colau, basado en cuatro informes encargados por el propio Consistorio y entre los que no se nombra ni al prestigioso arquitecto japonés Toyo Ito.

"Es una falta de respecto muy grave a las personas responsables del proyecto que, presentes en la rueda de prensa en la que se va anunciar el veto y después de ocho años de trabajo, se van a sentir públicamente humillados", ha asegurado el concejal de Barcelona. "Vetar el Hermitage supone censura, un gesto de despotismo sin ilustración, una arbitrariedad", ha incidido.

"Los informes van a ser encargados únicamente para intentar justificar un posicionamiento adoptado con anterioridad", ha añadido. Estos estudios, cuatro a cargo del Ayuntamiento, solo han servido para amparar el  anuncio del veto al proyecto, ha insistido Valls. La rueda de prensa, a su juicio, "solo ha complicado más las cosas y quizá también para hacer el ridículo", ha continuado.

Según las cifras expuestas por Valls, el proyecto del Hermitage supone una inversión de 154 millones y 377 puestos de trabajo. "¿Los necesita Barcelona?", se ha preguntado. "Los vecinos lo quieren, ¿se les ha hecho caso?", ha reflexionado.

El emplazamiento del museo en un principio era la nueva bocana del puerto, pero el Consistorio exige otro lugar. "No vemos oportuno desarrollar esta propuesta en el puerto de Barcelona", ha sentenciado la segunda teniente de alcalde Ecología, Urbanismo, Infraestructuras y Movilidad del Ayuntamiento de Barcelona, Janet Sanz.

En el informe cultural, elaborado por Josep Ramoneda, no se ha realizado mención alguna al arquitecto japonés, pese a ser uno de los potenciales atractivos más allá del interior de la futura pinacoteca. "¿Quién es Josep Ramoneda para decidir si Barcelona necesita el Hermitage?", se ha preguntado. En sus explicaciones, el teniente de alcalde de Cultura, Joan Subirats, alegaba que "el Museo Hermitage no refuerza la identidad ni el patrimonio cultural de la ciudad".

El "no" de Colau se debe a un "posicionamiento ideológico"

En el mismo sentido que Valls se ha posicionado el Partido Popular de Barcelona. "Colau está a tiempo de rectificar para que Barcelona no pierda el Hermitage", ha dicho el concejal Òscar Ramírez. "Colau cometerá un grave error si rechaza definitivamente el proyecto del Museo Hermitage, demostrando que tenemos un gobierno municipal sin ideas claras, que dice 'no' por sistema a nuevas iniciativas para mejorar la oferta cultural de la ciudad", ha explicado.

El concejal 'popular' ha considerado que el veto responde a "cuestiones ideológicas", mientras los promotores del Hermitage llevan casi ocho años de espera, "cuando se trata de una propuesta de inversión privada que no cuesta ni un euro a Barcelona".

En este sentido añade, que "descartar la ubicación en la Nova Bocana alegando motivos de movilidad, sostenibilidad o riesgos de futuro son excusas sin recorrido, ahora deben valorar otras posibles ubicaciones, antes de dar por perdido un proyecto como el Hermitage".