Los grandes operadores han visto reducirse los ingresos en los paquetes convergentes hasta en 85 euros al año por cliente desde 2015. En el caso de los de tipo cuádruple, aquellos que incluyen telefonía fija, móvil, banda ancha fija y móvil y acceso fijo, en 2017 el precio medio durante el segundo trimestre de ese año eran de 67,8 euros al mes, por los 96,6 euros de medio que abonaban los clientes de paquetes quíntuples, que son los que llevan telefonía fija, móvil, banda ancha fija y móvil, acceso fijo y televisión de pago.

Si vemos los últimos datos registrados por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), correspondientes al segundo semestre de 2020, la media abonada por los españoles por los paquetes cuádruples asciende a 61,4 euros al mes, mientras el de los quíntuples queda fijado en los 91,6 euros, según datos de la CNMC consultados por Vozpópuli.

En el caso de los paquetes cuádruples, se dejan al mes 6,4 euros en los últimos cuatro años, por los cinco euros que pierden los paquetes más completos. Una solución más compleja de lo que parece, puesto que los operadores con red propia se han visto obligados a inflar estos paquetes para captar y fidelizar clientes.

Servicios como HBO o Netflix se incluyen gratuitamente en muchas de estas ofertas convergentes. Se trata de servicios por los cuales los operadores deben pagar, pero que no tiene un efecto real en la factura que paga el cliente a final de mes.

Los operadores españoles pagan el doble de impuestos que los europeos

La guerra de precios que desde hace años agita el mercado de las telecomunicaciones tiene dos beneficiarios y una víctima. Los Operadores Móviles Virtuales (OMV), con una estructura de costes sumamente reducida respecto a los grandes, son claramente los beneficiados, junto al usuario final, que ha visto reducida considerablemente la factura de las telecomunicaciones en los últimos años.

Los perjudicados son los incumbentes; Telefónica, Orange y Vodafone. Se da la paradoja de que estas compañías deben permitir a los OMV que accedan a sus redes de telecomunicaciones para ofrecer servicio, en virtud de la regulación en materia de competencia y al amparo de la CNMC, organismo responsable de que se respete este concepto. Esto ha provocado bajadas recurrentes del precio de las tarifas de los grandes actores.

Sin embargo, son las grandes telecos las que asumen las inversiones en términos de infraestructuras de red. En cada salto tecnológico deben afrontar, por un lado el desarrollo del tejido de antenas y fibra, y por el otro acudir a las subastas de espectro radioeléctrico para disponer de "espacio" por el que mover las comunicaciones inalámbricas que ofrecerán al usuario.

La última de estas subastas se producirá de forma inminente tras meses de retrasos debido a la pandemia del coronavirus, y será la que reparta el espectro del 5G. El Ejecutivo de Pedro Sánchez ha establecido un precio a la subasta de algo menos de 2.000 millones de euros, como decimos a abonar por Telefónica, Orange y Vodafone. Todo apunta a que MásMóvil no se presentará a la misma. Además, las grandes telecos españolas se quejan de forma recurrente de la alta presión fiscal a la que están sometidas. Pagan el doble que sus homólogas europeas.

Consolidación entre los operadores europeos

Desde Bruselas se llama a una atomización o consolidación del mercado. Es cierto que hace unos años desde la Unión Europea se abogaba por un sector con una alta competencia para favorecer las condiciones de factura de los usuarios, pero la escasa competitividad de los operadores con los de otros gigantes como China o Estados Unidos ha hecho a las instancias europeas replantearse el escenario.

El comisario de Mercado Interior, Thierry Breton, ve con buenos ojos que los grandes operadores absorban a los pequeños, algo que parece indispensable para que los incumbentes puedan competir internacionalmente, a pesar de que esto supondría un encarecimiento del recibo para el cliente.

En Europa hay 80 grandes operadores para un mercado total de 446 millones de personas, mientras en Estados Unidos hay tan sólo tres compañías de telecomunicaciones para dar servicio a 328 millones de ciudadanos.