Los operadores de telecomunicaciones españoles sufren el doble de presión fiscal que la media de sus homólogos alemanes, ingleses, franceses e italianos. En concreto, el esfuerzo de Telefónica, Vodafone España, Orange España y MásMóvil es del 6,74% (6,61% si se excluye la tasa destinada a la producción audiovisual y el servicio público universal), según un estudio elaborado por Ernst&Young para DigitalES, la patronal de las telecos.

La media de los países antes mencionados se sitúa en el 2,95%. En Francia la presión impositiva es del 4,15%, en Alemania asciende al 2,96%, en Reino Unido al 2,76%, mientras en Italia es del 1,93%. La aportación de los operadores españoles al PIB (Producto Interior Bruto) es del 3,17%. En Francia es del 3,27%, en Italia del 3,19%, en Reino Unido del 3,07% y en Alemania del 1,97%.

Esta tasa de impuestos "ha provocado que el nivel de ganancias medias equivalentes de las compañías del sector sea del 0,92% del PIB para el periodo 2010-2019, lo que sitúa a nuestro país por debajo de la media europea (1,05%) y del resto de países objeto de estudio" refleja el informe, consultado por Vozpópuli.

En nuestro país hay hasta 17 impuestos distintos que gravan al sector de las telecomunicaciones, un número de tasas inédito en el viejo continente. Las compañías españolas aseguran que se producen duplicidades impositivas en determinadas figuras, lo que supone que un hecho sujeto a impuestos se grave en varias ocasiones.

"Por ejemplo, esto ocurre con las tasas destinadas a la financiación de los organismos reguladores del sector, que representan una cifra superior al 4% del total de cargas impositivas específicas o el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales Onerosas, que, al gravar la concesión de frecuencias radioeléctricas, se superpone con la tasa por uso del dominio radioeléctrico", desgrana el informe.

En nuestro país hay hasta 17 impuestos distintos que gravan a los operadores de telecomunicaciones

La presión fiscal y la alta competitividad, principalmente de los operadores de bajo coste (OMV, Operadores Móviles Virtuales) ha provocado la tormenta perfecta en los ingresos de las grandes compañías de telecomunicaciones.

Su facturación está congelada o apenas crece, una situación causada por el consiguiente descenso en el ARPU (ingreso promedio por cliente). El hecho de que los pequeños operadores puedan ofrecer tarifas cada vez más económicas provoca que las grandes telecos tengan que recortar a su vez los precios, por lo que el cliente lleva años pagando cada vez menos por los servicios de telecomunicaciones contratados. De esta manera, el beneficio medio de las compañías del sector es del 0,92% del PIB para el periodo 2010-2019. Nuestro país está por debajo de la media europea (1,05%) y también del resto de países analizados.

Los dos principales puntos del informe hacen referencia a la multiplicidad de impuestos a escala regional. "En términos estructurales y de forma general, el sector de las telecomunicaciones se encuentra afectado por siguientes factores en cuanto a lo que a su fiscalidad se refiere: sistema tributario con distintos niveles de Administraciones (estatal, autonómica y local), con múltiples figuras impositivas que afectan al sector. También sufre una elevada presión fiscal del sector como consecuencia de las numerosas figuras tributarias por las que se ve afectado en los distintos niveles de la Administración", destaca el informe.

Operadores y financiación a RTVE

Uno de los impuestos que los operadores ven más injusto es aquel con el que se financia la televisión pública, RTVE, desde que dejó de emitir anuncios. "Las empresas del sector se ven obligadas a financiar (doblemente) la actividad del ente público audiovisual, actividad de la que no reciben beneficio alguno y que es una carga que no se ha implantado en la mayoría de los países de nuestro entorno", refleja el estudio, que además subraya que sólo Francia cuenta con un impuesto de este tipo entre los países comparados. En 2018 Francia desembolsó por este concepto 266 millones de euros, frente a los 126 millones que pagaron las telecos españolas.

Las empresas de telecomunicaciones denuncian que se produce, además, una doble tributación por este concepto, dado que la tasa por el uso de dominio radioeléctrico contempla que una parte importante se destine a financiar a RTVE.

La financiación del ente público ha supuesto para las empresas de telecomunicaciones hacer frente a un desembolso de 842 millones de euros entre 2012 y 2018 teniendo en cuenta únicamente el importe de la aportación. Pero debe tenerse en cuenta que la tasa por uso del dominio radioeléctrico, de la que se ha hablado anteriormente, una parte importante va destinada a la financiación de RTVE", detalla el documento.

De hecho, el documento demanda que sean empresas como Google, que son las que, según los operadores, se han beneficiado de la ausencia de publicidad en RTVE, las que paguen la factura para financiar al ente público.