Macroeconomía

La excepción de España con los alimentos: no han bajado de precio ni una vez en 28 meses

Todos los países de la UE han registrado alguna bajada mensual en el IPC de los alimentos durante la crisis inflacionista salvo España y Malta

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Decenas de personas cargadas con provisiones esperan para poder pagar en un supermercado Europa Press

Hace dos años y cuatro meses que los alimentos no bajan de precio en España, desde septiembre de 2021. Aunque han amagado con hacerlo, con algunos meses donde parecía haberse frenado la subida, en el último mes de enero volvieron a repuntar un 0,5%.

Junto a Malta, que vive una situación similar, nuestro país es el único de toda la Unión Europea que no ha registrado ni un descenso mensual en el Índice de Precios de Consumo (IPC) de los alimentos durante toda la crisis inflacionista, que empezó a afectar al supermercado en octubre de 2021.

Durante la primera parte de la crisis inflacionista, otros países registraron aumentos más intensos en los precios de los alimentos, que alcanzaron el 5% en algunos casos. Sin embargo, en los últimos cuatro meses en España han subido un 1,9%, frente al 1,5% que se han encarecido de media en el conjunto de la UE.

Hace un año el Gobierno aseguró que los precios de la alimentación estaban cerca de moderarse, pero eso nunca ocurrió. Las persistentes y consecutivas subidas hicieron que en el verano de 2023 nuestro país superara el encarecimiento acumulado en el conjunto de la Unión Europea. Ahora excede el 30%, un punto más que en la UE.

Los alimentos siguen encareciéndose

En enero, el último mes disponible, los productos que los españoles compran en el supermercado fueron un 0,5% más caros que en diciembre. Entre 2010 y 2019 los supermercados subieron los precios un 0,3% de media en los meses de enero respecto al mes anterior.

"Los precios de los alimentos elaborados se encarecieron un 1%, elevando la tasa interanual hasta el 6,2%. Buena parte de dicho incremento procedió del tabaco y el aceite de oliva, aunque el resto de los elaborados también aumentaron sus precios, especialmente zumos, queso y pan", destaca Funcas.

Por su parte, los alimentos no elaborados también registraron "un fuerte incremento en su tasa anual, hasta el 8,8%, impulsada fundamentalmente por las frutas y las legumbres y hortalizas", explica el think tank. En términos mensuales, estos alimentos frescos aumentaron un 0,5%.

Los alimentos empezaron a encarecerse como consecuencia de la subida de los precios energéticos, e igual que tardaron en contagiarse, tardan en filtrar un abaratamiento de los costes. En todo caso, ahora la luz ha vuelto a encarecerse por la retirada progresiva de las rebajas fiscales.

"La subida de la inflación en enero obedeció al impacto sobre la inflación energética de la subida de impuestos, así como al encarecimiento de los alimentos, tanto elaborados como no elaborados", explica Funcas en sus últimas previsiones de IPC.

También vuelven a subir los carburantes. Y a esto se suma otro factor que reduce la capacidad de bajada del precio final de los alimentos: la sequía. Con todo, en general los alimentos están en niveles históricamente elevados, destacando algunos como el aceite de oliva.

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