Una familia de origen cubano ha demandado a Iberostar por la explotación del hotel Iberostar Imperial en Santiago de Cuba, la segunda ciudad más importante de la isla caribeña tras La Habana. La familia presentó una demanda el pasado mes de enero amparada por la Ley Helms-Burton en la que exige a la cadena hotelera española una indemnización por beneficiarse de un hotel confiscado tras la Revolución de 1959 en Cuba.

La demanda ha sido presentada en Florida por María Dolores Canto Martí. Su antepasado Fernando Canto compró en marzo de 1909 el edificio y, en 1916, puso en marcha un hotel llamado ‘El Imperial’ que contaba con un restaurante y un bar. También incluía una tienda llamada La Francia, todo en la misma ubicación, según consta en la documentación consultada por Vozpópuli.

En 1942, Fernando Canto murió en Cuba y la propiedad pasó a manos de sus cuatro hijos, dos de los cuales murieron posteriormente sin descendencia. En 1961, el hotel fue confiscado por las autoridades cubanas. En 1972, el descendiente Fernando Canto Bory tenía la nacionalidad norteamericana desde 1972 y murió en Puerto Rico en 1992. Su mujer, Dolores Martí Mercadé, con nacionalidad americana también desde 1972, murió en 2007.

Su hija, que es la que impulsa ahora el procedimiento, señala que Iberostar llegó a un acuerdo con Cuba para explotar el hotel desde noviembre de 2016. Esta licencia incluye la gestión del restaurante La Francia, Parrillada La Joya Snack Bar, Don Fernando Lobby Bar y El Dorado Roof Garden, negocios todos ubicados en el mismo sitio. Denuncia que la cadena española no ha recibido ninguna autorización y no ha abonado ninguna compensación a su familia, a la que considera la legítima dueña del hotel. También critica que Iberostar use sin permiso el nombre de “Don Fernando Lobby Bar” en lo que considera una clara referencia a su antepasado.

En línea con otras demandas ya presentadas contra cadenas hoteleras, la familia de origen cubano reclama una indemnización por los beneficios que ha obtenido Iberostar con la explotación de un hotel. Según la demanda, la hotelera es consciente de la ilegalidad de la situación y no ha hecho nada para remediarlo.

Iberostar ya estaba avisado de un posible litigio en caso de no responder a las exigencias -normalmente económicas- de los denunciantes. Cuba cuenta con 18 hoteles abiertos en Cuba. Es el cuarto mercado más importante para el grupo hotelero en términos financieros, después de España, Países Bajos y México. En 2018 obtuvo un beneficio de 5,3 millones de euros antes de impuestos en el país caribeño, según figura en su memoria anual, lo que representa un 6,5% del total. 

Iberostar se suma a Meliá, NH o BBVA

Iberostar se suma así a otras multinacionales españolas golpeadas ya por la polémica ley Helms-Burton. Es el caso de la hotelera Meliá, que también fue demandada el año pasado en los tribunales norteamericanos por sus hoteles en la isla, aunque en enero la jueza encargada del caso excluyó a la hotelera después de que los demandantes decidiesen centrar el pleito en las compañías americanas.

Sin embargo, esto no significa que la compañía no pueda volver a ser demandada en el futuro. Además, la empresa sufre aún el veto a su CEO, Gabriel Escarrer, por el título IV de la citada ley, que permite expulsar del país o prohibir la entrada a los representantes extranjeros de empresas que "hayan confiscado bienes de nacionales estadounidenses o traficado con dichos bienes" en el país caribeño.

Junto a Meliá, en noviembre de 2019 el grupo NH se vio envuelto en un pleito al amparo de la Helms-Burton con una familia estadounidense que reclamaba una indemnización millonaria por "traficar" con propiedades confiscadas, aunque unos meses después los demandantes decidieron retirarla voluntariamente. Finalmente, la entidad financiera BBVA también cuenta con una demanda que, por el momento, sigue su curso.

Iberia y Air Europa se han librado, de momento, de la Helms-Burton. Como Iberostar, ambas aerolíneas están avisadas de posibles demandas al amparo del título III de esta ley, pero nunca se han llegado a hacer efectivas ante la dificultad para pleitear con compañías que no son americanas y por la reciente compra de Air Europa por parte de Iberia, que alteró los planes de los demandantes, según pudo saber este medio.