La opción de un Brexit duro en Reino Unido se desfigura cada vez más tras la prórroga del plazo hasta el 31 de enero de 2020 y la convocatoria de unas nuevas elecciones anticipadas en el país antes de que acabe el año, el 12 de diciembre. Boris Johnson no ha conseguido el apoyo suficiente en Westminster para sacar adelante su plan y esto ha hecho que IAG -el holding al que pertenecen Iberia, Vueling, British Airways, Aer Lingus y Level- alce el vuelo de nuevo. 

Hasta septiembre, el grupo se había dejado 4.500 millones de euros en Bolsa desde que se celebró el referéndum sobre la salida o permanencia del Reino Unido de la Unión Europea hace ya más de tres años, el 23 de junio de 2016. Esto se traduce en una pérdida del 27% de su capitalización bursátil, con la acción por debajo de los cinco euros. 

Sin embargo, a medida que la opción de un Brexit sin acuerdo ha ido perdiendo fuerza, sus títulos han ganado impulso en Bolsa. En octubre -mes en el que debía producirse la salida del Reino Unido de la UE- Bruselas decidió aprobar una prórroga de tres meses, la tercera hasta el momento, evitando una salida a las bravas y facilitando unas elecciones generales.

A la par, IAG incrementó su valor en el mercado más de un 15% en esos días, pasando de los 5,3 euros por título a principios de mes a los 6,13 euros a cierre de mercado del 31 de octubre. De esta forma, se acerca cada vez más a su capitalización bursátil antes del referéndum de 2016, cuando la compañía cotizaba a 6,88 euros por acción.

De hecho, el pasado jueves IAG ha anunciado que sus beneficios hasta septiembre son un 28% más bajos que los del mismo periodo de 2018, pero no ha habido una gran reacción por parte de los inversores a unas cuentas que probablemente el mercado ya descontaba, pues el grupo ya lanzó una advertencia ('profit warning') en septiembre. 

IAG muestra seguridad

La matriz de Iberia siempre ha mostrado seguridad acerca de las consecuencias que podría tener un Brexit duro en la actividad de sus aerolíneas. "Tanto la Unión Europea como el Reino Unido han garantizado que los vuelos continuarán operando normalmente en caso de un Brexit sin acuerdo, por lo que nuestros vuelos operarán de forma normal", aseguran desde el grupo en repetidas ocasiones. 

Bruselas ha dado a las compañías aéreas hasta el 24 de octubre de 2020, para adaptar su accionariado al reglamento y seguir operando en la Unión Europea en caso de una salida abrupta del Reino Unido. Además, fuentes cercanas a la multinacional también señalan a Vozpópuli que "si algo se torciera", IAG tendrá más plazo para adaptarse.

Las aerolíneas deben cumplir con los requisitos de propiedad y control marcados por la Comisión Europea si quieren mantener sus rutas en la UE, entre los que destaca la obligatoriedad de que más del 50% del capital social de la empresa esté en manos comunitarias. Todos los operadores del grupo británico han presentado ya sus planes de contingencia ante las autoridades de sus países, pero en el caso de Iberia existe cierta incertidumbre sobre su "españolidad". 

Bruselas ha dado a las compañías aéreas hasta el 24 de octubre de 2020, para adaptar su accionariado al reglamento y seguir operando en la Unión Europea en caso de una salida abrupta del Reino Unido

Sin embargo, desde IAG siempre han mantenido que sus compañías se ajustan a las exigencias de la UE. "En el mes de abril las aerolíneas de IAG presentaron sus planes sobre propiedad y control a las respectivas autoridades nacionales en España, Irlanda, Francia y Austria. Los reguladores de estos países confirmaron que los planes cumplen con la normativa aplicable sobre propiedad y control de la Unión Europea en caso de un Brexit sin acuerdo", aseguran.

Su consejero delegado, Willie Walsh, no ha transmitido preocupación alguna por este tema en sus comparecencias públicas. En una entrevista reciente con El País, el directivo aseguraba una vez más que cumplen con todos los requisitos y su responsabilidad es con las autoridades nacionales, no con Bruselas. Y pronosticaba que "la afectación de IAG será muy inferior a la que temen sufrir las aerolíneas de bajo coste Ryanair y Easyjet".