El 60% de los compradores franceses de productos a través de Internet lo hace en tiendas francesas. Amazon no goza en el país de la misma popularidad que sí posee en otros países. Los ciudadanos de la región prefieren hacerlo en comercios creados en Francia.

Se trata de una información extraída del informe E-commerce Report, elaborado por la Ecommerce Foundation y empresas como SAP, Shop o Asendia, entre otras, y consultado por Vozpópuli para la realización de esta información.

Si se analizan los datos de dicho informe, correspondientes a 2019, la dirección de Internet que más compras aglutina en el país es Amazon Francia, con 3.350 millones de ventas netas al año, seguida de CDdiscount, con 2.276 millones de euros; Veepee (antes Vente Privee), con 2.274 millones y Auchan, con 1.635 millones de euros. Se da la circunstancia de que todas, salvo Amazon, son compañías francesas.

El quinto y sexto lugar de este ranking está ocupado por la norteamericana Apple, con 839 millones de euros, y Fnac, empresa también fundada en Francia, con 784 millones de euros.

En Francia existe una animadversión cultural contra Amazon

"En Francia hay mucha cultura de soberanía y defensa de lo propio. Esta tendencia también tiene su reflejo en la compra por Internet. Los franceses apuestan de forma mayoritaria por hacerlo en comercios electrónicos del país. Aún siendo el e-commerce más grande, Amazon no es tan dominante en Francia como en el resto de Europa", explica Armand Solé Valls, Head of Amazon & Marketplaces en la consultora Rocket Digital, corporación dedicada a asesorar a empresas en sus estrategias digitales.

Francia se encuentra, de hecho y según el informe, muy lejos de la penetración que Amazon sí tiene en países como Estados Unidos o Reino Unido, pero también de otros como Alemania, Italia o España.

Según un informe elaborado por la propia Rocket Digital, "Francia es un caso interesante. Allí algunas de las empresas entrevistadas detectan cierta animadversión cultural contra Amazon, que se suma a la tradicional fortaleza de las empresas nacionales de retail, ahora trasladada al e-commerce".

En otro orden de cosas, 2020, el año del estallido del covid-19, fue también el de el despegue mundial del comercio electrónico. Según datos de la consultora eMarketer, las ventas mundiales en Internet crecieron el año de la pandemia un 27,6%, hasta los 4.300 millones de dólares. El conjunto del retail bajó un 3%, situándose en 26.800 millones de dólares.

Amazon y el comercio online

El informe de Rocket Digital pone de relieve que los marketplaces como Amazon o Aliexpress canalizan el 47% del mercado de las ventas en Internet, frente al 26% de los e-commerce y el 18% de los marketplaces. Los marketplaces son aquellos sitios que permiten hacer negocios con el consumidor pero también con otras empresas. Por su parte los e-commerce se limitan a ofrecer los productos al usuario final (por ejemplo, adidas.com, zara.com, hp.com…). El pronóstico de Rocket Digital es que en 2025 los marketplaces supongan el 65% de todo el comercio online en el viejo continente.

"Amazon está presente de forma directa en 18 mercados -en 2020 añadió a su lista Holanda, Suecia y Arabia Saudí-, y en algunos de ellos apenas cuenta con competidores generalistas de importancia, como sucede en Italia y España", refleja el informe de la consultora.

La complejidad y condiciones establecidas por Amazon para los usuarios profesionales de su plataforma son tales que, en muchas ocasiones, se hace necesaria la asesoría por parte de terceros, tal y como explica Solé. "Crecer en un Marketplace es difícil. Se necesita negociación y capacitación profesional y muchas veces es necesario contar con expertos que asesoren a la empresa de manera correctapara tener éxito".

En cuanto a lo que más preocupa a las empresas a la hora de comercializar sus productos en marketplaces, se puede resumir en dos aspectos: erosión de los precios y penalizaciones. En el caso de los precios, los marketplaces son muy competitivos, por lo cual muchas de las empresas que se encuentran integradas en ellos seleccionan cuidadosamente qué productos de su catálogo se integran en este tipo de sitios, y cuáles son destinados al e-commerce propio.

Las penalizaciones son también un factor a tener en cuenta. Los marketplaces establecen sanciones para aquellos vendedores que no cumplan con condiciones como, por ejemplo, responder en un tiempo determinado al cliente o no permitir la devolución de un producto en tiempo y forma. Las sanciones implican en algunos casos la salida de la empresa del marketplace.