Norwegian sobrevuela la quiebra. Las tres filiales que el grupo aéreo tiene en España (Norwegian Air Resources Spain, Red Handling Spain y Red Maintenance Spain) han presentado un preconcurso de acreedores, tal y como ha informado la propia compañía este viernes.

De esta forma, comienza la cuenta atrás para intentar llegar a acuerdos con sus acreedores y solventar las dificultades económicas que atraviesa la aerolínea, que en las últimas semanas también se había declarado en suspensión de pagos en Noruega e Irlanda.

A partir de ahora, según el nuevo Texto Refundido de la Ley Concursal que entró en vigor el pasado 1 de septiembre, las empresas deberían contar con un plazo de cuatro meses, tres para negociar con los acreedores y uno más si no han logrado un acuerdo de refinanciación de la deuda. 

Sin embargo, Alejandro Rey, socio responsable del área de reestructuraciones e insolvencias de Ayuela Jiménez Abogados, recuerda que de manera excepcional, como consecuencia de la profusa actividad legislativa a causa del covid y en virtud del articulo 6.3 de la Ley 3/2020, aquellos que presenten su preconcurso antes del 31 de diciembre de 2020 dispondrán de seis meses de parapeto temporal y no de los cuatro meses habituales.

Seis meses de plazo

Durante este plazo, de manera excepcional por circunstancias legislativas covid, hasta el 14 de marzo de 2021 ningún acreedor podrá interesar la declaración de un concurso necesario y la empresa no tiene la obligación de presentar el concurso voluntario.

Además, Alejandro Rey detalla que también se paralizan las ejecuciones seguidas frente a bienes necesarios para la actividad del deudor. No obstante, la sociedad sigue desarrollando su actividad de una manera normal y no supone la intervención de un administrador concursal. 

En ese tiempo el grupo intentará alcanzar un acuerdo de refinanciación de la deuda o propuesta anticipada de convenio que evite el concurso de acreedores, "posiblemente con quitas o esperas", explica Luis Martín, socio de Abencys.

"Normalmente los acreedores, sobre todo los financieros, pedirán que haya un plan de negocio en el que se vea cuál es la deuda sostenible de las sociedades para determinar si aceptan o no la refinanciación, que estará sujeta a quitas y esperas en cuanto al pago de la deuda", comenta el experto.

Desprotegida a partir de junio

En caso de que no se alcance un acuerdo con los acreedores en los seis meses de plazo, la protección ante un concurso de acreedores necesario desaparece y cualquier acreedor se encuentra capacitado para presentarlo ante la justificación de ciertas circunstancias. 

Entonces se judicializaría el procedimiento, con la intervención de un administrador concursal nombrado por el juez. Éste tendría que presentar en dos meses un informe estableciendo el valor de los activos y la lista de acreedores, además de dar su opinión sobre la viabilidad del negocio. 

No obstante, Martín aclara que el proceso podría alargarse, pues el administrador puede pedir una prórroga para presentar el informe y "cualquier interesado puede expresar su desacuerdo con el pasivo y el activo asignado y producirse incidentes concursales".

Norwegian asegura que se trata de "un procedimiento ordinario que proporciona a estas empresas un plazo para renegociar sus deudas y redimensionar su tamaño", de acuerdo tanto con la situación actual como con las posibles necesidades futuras de Norwegian en España.

Los expertos consultados por este periódico también señalan que el preconcurso, "lejos de significar la muerte de la empresa, debe de interpretarse como una actuación responsable por parte de su órgano de administración, que puede suponer un verdadero colchón para el deudor".

1.500 empleos en riesgo

Los 1.500 empleos que Norwegian tiene en España -repartidos en las tres filiales que se han declarado en preconcurso- están en riesgo. Tal y como avanzó Vozpópuli hace unas semanas, se espera que el grupo efectúe una reestructuración de su plantilla en el país. 

La inmensa mayoría están afectados por un ERTE, pues actualmente Norwegian no opera ningún vuelo en España, pese a tratarse de uno de sus tres principales mercados junto a Noruega y Estados Unidos.

De momento, Norwegian sólo opera seis aviones de los 140 que tiene en flota (tanto en propiedad como arrendados) y el objetivo de la compañía pasa por reducir el número de aeronaves, lo que afectará a su operativa en los distintos países.

De esta forma, deja en el aire el futuro de los 9.369 empleados que tiene en el mundo. Los sindicatos representados en las tres empresas españolas ya han sido informados y Norwegian asegura que pretende “salvaguardar tantos puestos de trabajo como sea posible”.