El sector textil ya mira hacia la campaña de verano con pesimismo. Una vez revisada la facturación de Semana Santa, que según los datos aportados por Acotex ha sido un 38% menor que en el mismo periodo de 2019, las tiendas de ropa prevén que la situación no sea diferente hasta entrado el otoño.

En concreto, la patronal que representa a las empresas del sector prevé que la temporada de verano se desarrolle con caídas de ventas de entre el 30% y el 40%, señalan desde Acotex a Vozpópuli. "La situación sigue siendo catastrófica y no vemos la luz, no vemos que el sector se recupere", explica el presidente de la patronal, Eduardo Zamácola.

No en vano, los empresarios dedicados al sector textil apuntan a que la caída acumulada de ventas desde enero alcanza ya el 47%. Cabe señalar que, aunque enero y febrero se analizan en base a los datos de 2020, la comparación de marzo se realiza con las cifras de 2019, puesto que el año pasado los establecimientos estaban cerrados en ese mes a raíz del decreto del estado de alarma.

Con la campaña de vacunación en marcha, las tiendas de ropa creen que hasta que no se alcance la "inmunidad de rebaño" su recuperación no va a comenzar; una situación que no creen que se produzca hasta bien entrado el otoño, en octubre.

Como explica Zamácola, "las restricciones afectan a la venta de ropa porque la gente no sale, no se celebran bodas y eventos", lo que impacta de forma directa en los cambios de armario que tradicionalmente vienen de la mano de la compra de nuevas prendas. A esta situación, a la "falta de situaciones para estrenar", se suma la situación económica, por la cual muchos consumidores bien no tienen capacidad de gastar, bien han decidido apostar por el ahorro.

El textil teme más cierres

Con todo, el temor de la patronal pasa ahora "por que los dueños de las tiendas decidan no abrir para verano una vez liquiden la temporada de invierno". "El músculo y el pulmón que tiene el empresario se va agotando", insiste el presidente de Acotex.

En base a las cifras que maneja el sector, el 25% de los locales abiertos antes de la declaración del estado de alarma por la pandemia del coronavirus ya ha bajado la persiana. El temor, explica Zamácola, es que esa cifra "aumente hasta el 40% en los próximos dos o tres meses".

Para muestra, H&M

Se trata de una situación que no solo está afectado a pequeños y medianos comerciantes, sino a grandes cadenas como H&M. En el caso de la cadena sueca, hace unos días comunicó su intención de iniciar un ERE en España, que afectará a un máximo de 1.100 empleados.

Con el marco de un proceso de "reorganización", el gigante textil cerrará 30 puntos de venta en el país, de los que 27 serán de H&M y tres de COS. "Necesitamos adaptarnos al cambio del comportamiento de los clientes y sus necesidades para ser capaces de seguir siendo competitivos. Es necesario realizar todos estos cambios como un paso crucial para asegurar la sostenibilidad de nuestro negocio a largo plazo", insistieron desde la empresa.

En este contexto, la patronal textil insiste en solicitar a las administraciones medidas financieras, laborales como la prórroga de los ERTE y la flexibilización laboral -que se facilite despedir a los empresarios-. Del mismo modo, los empresarios abogan por solicitar otras medidas fiscales como la reducción de IVA, que considera "fundamental" para animar el consumo.

"Todo va a depender del ritmo de vacunación, pero los cálculos más optimistas apuntan a que hasta octubre no habrá una situación que permita empezar a vender ropa como antes", concluye Zamácola.