El Gobierno y los operadores de telecomunicaciones preparan ya la nueva subasta del 5G, en la que se subastará espacio radioeléctrico en la banda de los 700 MHz. Para ello, realizan pruebas en varios puntos de Ciudad Real. El objetivo es saber si la nueva banda sobre la que correrá parte del 5G interfiere con la (TDT Televisión Digital Terrestre).

Antes de que se realice la subasta de esta banda, que se ha retrasado de nuevo (por tercera vez) debido a la pandemia causada por el coronavirus, es necesario saber que la tecnología no interfiere con otras bandas y servicios, como es el caso de la TDT.

Para ello, operadores de telecomunicaciones como Telefónica, Vodafone y Orange han levantado infraestructuras compatibles con esta frecuencia. En las pruebas participan otros socios tecnológicos como Huawei, Nokia o Ericsson. Se trata de establecer una red 5G real sobre la banda de los 700 MHz y conocer su comportamiento con la señal de televisión; detectar si interfiere con la misma.

Hasta hace sólo unos meses los canales de televisión ocupaban precisamente esa banda. Este es el motivo por el que la TV se movió a otra frecuencia, un proceso que concluyó a finales del año pasado. El 5G necesita la 'autopista' de los 700 MHz para ofrecer todo su potencial.

El retraso del 5G es una buena noticia para los operadores, que retrasan un desembolso millonario, y mala para los fabricantes de equipos de red, que proveen a los operadores de equipos 5G

Las pruebas que se realizan en Ciudad Real no son algo nuevo. Antes de la subasta de la conocida tecnología 4G, y de su despliegue en España, se realizaron pruebas similares en Zamora. El objetivo era, de nuevo, saber si este estándar de telecomunicaciones, ahora el más utilizado en el ámbito de la telefonía móvil, interfería con otras señales.

"Es lo que dicta el protocolo. Primero se ha limpiado la banda de los 700 MHz de los canales de televisión, algo que sucedió en octubre del año pasado, y también se liberaron de los bloques de espectro que ocupaba el Ministerio de Defensa en la banda de 3,5 GHz. Ahora el procedimiento a seguir es realizar pruebas para ver el comportamiento de la tecnología 5G con otras que utilizan también espectro radioeléctrico. Esto es precisamente lo que se está haciendo ahora", explican fuentes involucradas en las pruebas a Vozpópuli.

Las mismas fuentes explican que, de momento, las pruebas se realizan con total normalidad y que la convivencia entre el 5G y la televisión no parece comportar problemas. El 5G en la banda de los 700 MHz no influye, según las pruebas, en la señal de la llamada caja tonta.

El retraso de la subasta

El retraso de la subasta del 5G es una buena noticia para unos, y mala para otros. Para los operadores supone una bocanada de oxígeno por su situación finaciera y de mercado. La facturación de los grandes de las telecomunicaciones está congelada. La subasta del 5G supone, de entrada, el abono de miles de millones de euros. La puja está fijada, según los Presupuestos Generales del Estado, en 2.000 millones de euros, aunque los operadores sospechan que esta cantidad se elevará un 10% más.

A esta inversión hay que sumar el despliegue. Una vez conocidos los bloques de espectro que cada operador tendrá, se ha de comenzar a desplegar infraestructura. Hablamos de nuevo de de miles de millones de euros. A bote pronto el desarrollo del 5G no se antoja perentorio en necesidad. La realidad es que no hay servicios con esta tecnología que el usuario pueda explotar con una conexión hasta 100 veces más rápida que la que ofrece el 4G.

Los servicios que más velocidad y ancho de banda que utilizamos desde el móvil son el visionado de contenidos audiovisuales en streaming, y las conexiones 4G tienen músculo suficiente para sostenerlas siempre que no hablemos de calidades cercanas o superiores al 4K. Son servicios más críticos, como el de la telemedicina (operaciones quirúrgicas a distancia con robots e instrumental conectado a Internet) o el coche autónomo los que necesitarán, sí o sí, de la latencia que aporta el 5G.

Las malas noticias son para los fabricantes de equipos 5G, que ven retrasada la factura que cobrarán a los operadores por el despliegue de sus antenas y equipos. También lo es para España, que pierde metros en la carrera por liderar la carrera del 5G, en la que Asia ya ha tomado la delantera.