Entrevista

Empresas

Jordi Sevilla: "Cerrar las nucleares pone en riesgo el suministro eléctrico en algunas zonas de España"

El economista y ex ministro, actual director de Contexto, defiende con argumentos sólidos la apuesta por las centrales y alerta de la "irrelevancia" de la UE

  • Jordi Sevilla, en la sede de LLYC. -

Dar carpetazo definitivo a la energía nuclear en España sería una irresponsabilidad. Entre otras cosas, porque privaría a nuestro país de una fuente estratégica en un momento de profundos cambios geopolíticos. Está convencido de ello el economista y ex ministro socialista Jordi Sevilla. Y lo defiende con argumentos en un sólido informe elaborado por Contexto, la unidad de Inteligencia de LLYC. Sevilla dirige este 'think tank', que aporta análisis y propuestas ante los muchos desafíos que afronta Occidente. El futuro energético es uno de ellos. Por eso, el economista invita al Gobierno a replantear el calendario de cierre. La primera prueba de fuego será la clausura de Almaraz. "Cerrar las centrales", advierte, "puede poner en riesgo el suministro eléctrico en algunos momentos y en algunas zonas del país". 

El último informe de LLYC aboga, con argumentos, por dar un nuevo impulso a la energía nuclear. ¿España aún está a tiempo de coger ese tren? Ya hay un calendario de cierre en vigor y ninguna voluntad política.

La intención del informe es doble. Por una parte, alinear a España con todo el impulso de la energía nuclear que se está produciendo en el mundo, en un momento en el que la prioridad sigue siendo combatir el cambio climático. Dentro de la taxonomía verde de la Unión Europea, la nuclear está incluida entre las energías limpias. Por otra parte, hay una llamada de atención sobre lo que puede significar el cierre, sin razones conocidas. Cerrar puede poner en riesgo el suministro eléctrico, al menos en algunos momentos y en algunas zonas del país. En el nuevo PNIEC [Plan Nacional Integrado de Energía y Clima] se prevé un máximo del 80% de energías renovables. La pregunta es: ¿el otro 20% de dónde vendrá? Ese 20% es lo que está aportando la nuclear. Por prudencia, convendría esperar a ver cómo se desarrolla el PNIEC, la descarbonización y las nuevas inversiones, antes de tomar una decisión irreversible sobre las nucleares, que, por otro lado, va a contracorriente a nivel internacional.

¿Hasta cuándo hay margen para tomar decisiones? ¿En algún momento habrá un punto de no retorno? 

Si hablamos de Almaraz, sí habrá un punto de no retorno, al que todavía no hemos llegado. Pero creo que debemos hablar del sistema nuclear en su conjunto. Para mí la cuestión clave sigue siendo que el Gobierno todavía no ha explicado las razones por las que quiere cerrar las nucleares. La única razón que está aduciendo la nueva vicepresidenta [Sara Aagesen] es un acuerdo firmado entre las empresas y Enresa. Esto plantea dos dudas. Primero, ¿la política energética la deciden las empresas? Yo creo que la debería decir el Gobierno. En segundo lugar, es probable que las razones por las que las eléctricas han llegado a ese acuerdo de cierre se hayan vulnerado. Desde luego, Enresa lo ha hecho de manera unilateral, subiendo el canon de residuos. 

Parece que el Gobierno no tiene interés en que se explique por qué las empresas que pueden invertir en nucleares en otras partes del mundo, las quieren cerrar en España. Y eso es porque tienen una penalización fiscal que impide que sean rentables. Se han empeñado en que no lo sea desde el Gobierno. Habría que hacer una doble operación: prorrogar al menos 10 años la vida útil de las actuales centrales y establecer las condiciones económicas que la hagan rentable y viable para las empresas. Esa iniciativa no la puede tomar Enresa, ni las empresas, la tiene que tomar el Gobierno.

¿La decisión de echar el cierre es fundamentalmente ideológica? ¿Se están primando los criterios ideológicos frente a las necesidades económicas? Las circunstancias han cambiado y otros países sí han vuelto a apostar por las nucleares. 

En su momento, sí hubo una parte de la izquierda y del PSOE -con aquella teoría que se inventaron de los beneficios caídos del cielo- que pensó había que cerrar la nuclear, contraponiendo de manera errática la nuclear a las renovables; como si fuera o lo uno o lo otro. Sí es posible que en el origen hubiera ese matiz ideológico. Ahora bien, en el momento en el que la principal impulsora de esa idea, que fue la ex ministra Teresa Ribera, al llegar a Europa ha descubierto que la energía nuclear es necesaria, mi pregunta es: ¿por qué es necesaria para Europa y no para España? 

Teresa Ribera, la principal impulsora del cierre, ha descubierto que la nuclear es necesaria. Mi pregunta es: ¿por qué es necesaria para Europa y no para España?

Es muy sorprendente y muy sintomático ese cambio de postura de Ribera...

Es que esa es la nueva corriente internacional. Desde luego, la Unión Europea tiene la nuclear entre las inversiones verdes y sostenibles. En la propia COP 28 hubo un compromiso de más de 30 países de invertir en nucleares en todo el mundo; y es bastante evidente que por muy desarrollado que sea el crecimiento de la eólica y la solar, no es suficiente para garantizar el suministro eléctrico. El Gobierno se puede ver prisionero de errores antiguos. Por eso, le invito a mirar sin prejuicios la situación, que tome la iniciativa de negociar las condiciones para tener diez años más nucleares y garantizar el suministro eléctrico. Para cerrar la puerta, siempre habrá tiempo. 

¿Puede haber problemas de suministro?

Claro, porque en nuestro sistema eléctrico, las centrales no están aleatoriamente repartidas por el territorio; guardan mucha relación con la red de transporte y las zonas de consumo. Por ejemplo, en el caso de Cataluña, las nucleares aportan prácticamente la mitad de la energía que se consume. Y Almaraz suministra una parte importantísima de la que se consume en la Comunidad de Madrid. Se pueden plantear problemas de sostenibilidad y de apagones puntuales. 

¿Qué necesitan las empresas para volver a apostar por las nucleares? ¿Alicientes económicos, seguridad jurídica? No basta con un gesto político.

Seguridad jurídica y, sobre todo, eliminar la única diferencia que tiene la industria nuclear española respecto a la Unión Europea, y es que en España está penalizada por un tratamiento fiscal asfixiante. Se ha forzado que las nucleares pierdan dinero para que las empresas prefieran cerrar. Hay que volver a las inversiones en nuclear con las mismas condiciones económicas que hay en Francia o en otros países de la Unión Europea.

¿Hay apetito inversor para financiar esa apuesta? 

Clarísimo, lo estamos viendo. Los centros de datos son grandes núcleos de demanda y están buscando cubrir esa necesidad de energía eléctrica con mini centrales nucleares. Las circunstancias internacionales y de lucha contra el cambio climático han cambiado tanto como para pedirle al Gobierno que rectifique y cambie las condiciones económicas para hacerlo posible.

¿El tablero energético mundial se alterará con la llegada de Trump? 

De momento, lo que estamos viendo y lo que conocemos de Trump es que la incertidumbre es la nueva forma de gobernar. Ya estamos muy acostumbrados a que lo que dice hoy no necesariamente es lo que dirá mañana. Trump es un modelo de político que no funciona con ideas y valores, sino con un único principio: salirse con la suya siempre y en cada circunstancia. Tiene un montón de valores y principios adaptables y ajustables a cada situación. 

En términos históricos, Estados Unidos era un país de referencia, que buscaba la hegemonía siendo un punto de atracción para el resto del mundo. Nos atraía su música, sus películas, sus valores, sus principios. Ahora, con Trump, todo queda absolutamente reducido a la pura fuerza. Ya no es hegemonía lo que busca, sino poder y dominación. Va a utilizar lo que haga falta para conseguirlo, tiene esta mentalidad de utilizar la amenaza y el chantaje permanente.

Trump no es el único. Los movimientos de extrema derecha europeos están alineados, por ejemplo, negando valor explícitamente a la ciencia, siendo negacionistas. Hay una cierta regresión y va a afectar necesariamente a la política energética. Ya lo estamos viendo: BlackRock es el último gran inversor que renunciado a los objetivos de sostenibilidad 

El mundo ya se ha desplazado y nosotros nos hemos quedado en la esquina. La UE lleva años empeñándose en ser irrelevante y creo que lo ha conseguido

Antes este escenario, ¿la Unión Europea tiene motivos para estar preocupada?

Yo estoy muy preocupado, porque Europa en estos últimos años ha estado noqueada. Han sido unos años de muchísimo cambio y a mucha velocidad en aspectos importantes. Europa basaba su bienestar en tres pilares que han saltado por los aires: el acceso a energía barata de Rusia, el mercado chino al que se vendían productos (y donde se fabricaba a precios bajos), y Estados Unidos y el paraguas de la OTAN como protección. 

China ya no es la fábrica del mundo, sino que empieza a escalar de manera descarada en la cadena de valor. Ya no exporta componentes del automóvil, sino el automóvil completo. Y la llegada de Trump visualiza todavía más la debilidad de la Unión Europea, no ya solo por no tener una política exterior y de defensa común, sino por no tener una industria de defensa propia. La Unión Europea está ya fuera de foco, no sé si somos conscientes. Todavía escucho en Europa gente que dice el mundo se está desplazando. No, el mundo ya se ha desplazado y nosotros nos hemos quedado en la esquina. La Unión Europea lleva años empeñándose en ser irrelevante y creo que lo ha conseguido.

¿Cuánto daño hace la polarización a la economía? 

En una economía globalizada, hay una parte del crecimiento que no depende del gobierno. Cuando los turistas internacionales deciden venir a España a gastarse el dinero aquí, da igual el gobierno que haya, lo siguirán haciendo. Creo que hay un cierto desligue entre la evolución de nuestra economía y  de la situación política. En un momento en que las encuestas te dicen que los ciudadanos creen que la economía va muy mal, los datos no lo avalan. Es verdad que estamos viviendo un momento dulce en términos comparativos.

Sí es verdad que la polarización está teniendo impacto en determinadas zonas y en determinadas políticas. Algunos de los anuncios que ha hecho el Gobierno en política de vivienda ya están teniendo impactos en la compra y construcción de pisos por parte de extranjeros, que lo que querían era venir a jubilarse aquí o a pasar las vacaciones, no para especular con ellos. La polarización también puede afectar a nuevas inversiones, como las de los centros de datos. Los inversores pueden pensárselo antes de correr el riesgo de no tener garantizado el suministro eléctrico.

Jordi Sevilla, en la sede de LLYC.

Jordi Sevilla. VANESA NÉRIDA

La economía española mantiene el vigor, pero siguen ejecutarse las grandes reformas pendientes... 

Las reformas necesarias para corregir los desequilibrios requieren pactos y acuerdos entre los partidos. Un ejemplo es el de la vivienda. Las dos propuestas que se han presentado son, en el fondo, programas electorales. El 90% de lo que propone el Gobierno no depende de él, sino de mayorías parlamentarias que son dudosas y de acuerdos con otras comunidades autónomas. Y el Partido Popular no ha dicho que lo que ha presentado vaya a aplicarse allá donde gobierna.

En torno a un 80% de las dos propuestas es lo suficientemente parecido como para que se pueda llegar a un acuerdo. Pero todo el mundo ha puesto el foco en el 20% que los separa. Por tanto, seguimos con una política de polarización que minusvalora lo que tenemos en común y engrandece lo que no separa. ¿Alguien se cree que el problema de la vivienda en España se resuelve sin construir las 600.000 viviendas que, según el Banco de España, tenemos de déficit acumulado en los últimos 10 años? Todo lo que no sea una política destinada a favorecer y agilizar la construcción de viviendas, con el acuerdo de los tres niveles de las administraciones, será un programa electoral, un circo polarizador.

En su último libro propone la democracia radical como antídoto contra los populismos. ¿En España hay carencia de políticos que miren con luces largas? ¿O es imposible que ese tipo de miradas aparezcan con un clima tan viciado?

Todo el mundo que se queja del ascenso de los populismos tiene que entender por qué. O se entiende y se asume que el populismo es una respuesta a un mal funcionamiento de la democracia, o no podremos combatir el populismo de raíz radicalmente, haciendo que la democracia funcione mejor y sea eficaz.

La manera de combatir el populismo no es la polarización. Con la polarización, la democracia enferma, no mejora. Por tanto, convendría un replanteamiento y un gran pacto para que la democracia funcione. La democracia es un conjunto de normas y de reglas de funcionamiento que se tienen que respetar, y la polarización lo está impidiendo.

En España seguimos con una política de polarización que minusvalora lo que tenemos en común y engrandece lo que no separa

¿El gobierno socialista tiene margen y fuerzas para agotar la legislatura?

Yo no tengo ninguna duda, esa es la hoja de ruta. Algunos de los aliados parlamentarios no funcionan con las reglas esperables de un juego democrático. Junts, en concreto, está mucho más interesado en el espectáculo, en hacer creernos que manda mucho, en humillar al Gobierno. Creo que eso no se valoró suficientemente [en la investidura]. Se cometió un error al pensar que Junts acabaría poco a poco marginando a un personaje como Puigdemont.

Creo no van a poder presentarse los Presupuestos para 2025 y se pospondrá todo el debate a los del año que viene. Se abre la esperanza de que pueda haber presupuestos en 2026, lo cual sí que garantizaría que se cerrara la legislatura. Además, desde el Gobierno se piensa que la estrategia de oposición que está manteniendo Feijóo no es sostenible en el tiempo y que en algún momento pinchara. No se puede mantener dos años este nivel de agresividad, de permanente acoso y derribo al Gobierno.

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