Pensiones ¿Cuál es el mejor sistema de pensiones?

Comparamos seis modelos para ver cuál es el que mejor funciona: el anglosajón, el de Europa Central, el de Europa del Sur, el nórdico, el de los países emergentes y el de algunos países asiáticos.

Pensionistas.
Pensionistas. EFE

El Gobierno siempre asegura públicamente que España tiene uno de los mejores sistemas de pensiones de todo el mundo. ¿Pero es realmente así? El instituto Aviva ha elaborado un amplio estudio titulado 'Pensiones de transición' en el que hace una interesante comparativa a nivel mundial comparando seis modelos: anglosajón, Europa Central, Europa del Sur, nórdico, países emergentes y asiático.  

En general, concluye que todos los países ofrecen pensiones a sus ciudadanos a partir de los 65 años y unos pocos meses y tras carreras largas de cotización. En general, las pensiones se calculan sobre la base de los salarios percibidos y tienen límites por arriba y por abajo, aunque en muchos países hay complementos por condiciones familiares.

También son habituales prestaciones en forma de renta básica o universal ligadas a los ingresos y figuras de jubilación anticipada, aunque con penalizaciones. Y casi todos los países permiten compatibilizar la pensión con los ingresos laborales y puede integrarse hasta ciertos límites con otras figuras como las prestaciones de supervivencia, pero nunca con las de incapacidad. Pero lo mejor es ver modelo a modelo para hacer una buena comparación.

Modelo anglosajón

Es el modelo que hay de Reino Unido, Estados Unidos, Irlanda y Australia. Se exigen periodos mínimos de cotización o de residencia o de pago de impuestos. La jubilación ronda los 66 años y se va acercando a los 67. Existe la jubilación anticipada, pero con penalizaciones. La prestación se determina en función de las bases reguladoras que dependen de las cotizaciones, pero se tienen en cuenta el patrimonio y los ingresos del beneficiario.

Hay límites máximos y mínimos tanto en las prestaciones como en los complementos personales y familiares. Las prestaciones se actualizan en función del IPC y los salarios o una mezcla de ambos. A partir de todos estos parámetros, los residentes de estos países obtienen pensiones más bien bajas, con tasas de sustitución (porcentaje que supone la pensión respecto al último salario) modestas. Por eso en estos países suele haber buenos sistemas de capitalización para completar la pensión.

Europa Central

Se aplica en países como Alemania, Francia y Polonia. En este caso, se exigen periodos de cotización mínimos y largas carreras de cotización si se quiere llegar a la pensión máxima. La edad de jubilación de referencia está en los 67 años. También existe la figura de la jubilación anticipada, pero con penalizaciones en la pensión. Y se pueden hacer cotizaciones voluntarias para completar la pensión.

La pensión se calcula a partir de una base reguladora que puede abarcar toda la vida laboral o los mejores años de la misma, como en Francia (25 años). No se tienen en cuenta ni el patrimonio ni el resto de ingresos de los pensionistas. Hay mínimos variables por la situación familiar y máximos a la pensión. Y las prestaciones se actualizan en función de la inflación, los salarios o una combinación de ambos. Eso sí, cada vez se aplican más factores de sostenibilidad para limitar el efecto del IPC.

A partir de estos parámetros, los ciudadanos de Europa Central obtienen pensiones no muy altas, con tasas de sustitución que van del 55% de Francia al 40% de Alemania y Polonia. Eso sí, en algunos países como Francia y Polonia existen pensiones profesionales obligatorias que aumentan algo la tasa de sustitución.

Europa Sur

España, Italia y Portugal nos sirven como ejemplo. Estos sistemas exigen periodos de cotización mínimos de 15 o 20 años y cuentan con una edad de jubilación cercana a los 66 años y que avanza hacia los 67. De hecho, hay fórmulas de retraso adicional en función de la esperanza de vida. También cuentan con un tipo de jubilación anticipada en un mínimo de dos años, pero con penalizaciones y se premia la jubilación posterior a la edad límite.

La pensión se obtiene a partir de una base reguladora basada en un periodo de cómputo que está evolucionando hacia toda la vida laboral. Hay máximos y mínimos y se aplican ajustes por el avance de la esperanza de vida (factor de sostenibilidad). Una curiosidad de estos sistemas es que cuentan con prestaciones no contributivas para los ciudadanos que no han cotizado el mínimo obligatorio.

Las pensiones se actualizan en función del IPC, el PIB o un índice concreto, como en España. Y las prestaciones que se consiguen son las más altas del mundo. Las tasas de sustitución se sitúan, de media, en el 75%. En España, la tasa de sustitución es bastante más alta y ronda el 80% y en algunos casos supera el 90%.

Países nórdicos

Suecia, Dinamarca y Holanda. La primera gran diferencia es es obligatorio haber residido o trabajado en estos países durante un tiempo determinado para acceder a la pensión básica. Y haber cotizado también un número de años para acceder a la pensión complementaria. La edad legal de jubilación está, de media, en 65 años, pero se acerca a los 67. Aunque algunos casos son especiales, como el sueco, donde la jubilación es mucho más flexible. Hay limitaciones a la jubilación anticipada e incentivos al retraso de la jubilación.

Las pensiones se calculan en función del periodo de residencia en el país o de trabajo y teniendo en cuenta la situación familiar. Se obtiene una cantidad complementaria a partir de una base reguladora de toda la vida laboral. Y las prestaciones se actualizan en función del IPC o los salarios. Con estos elementos, la pensiones básicas y las complementarias alcanzan unas tasas de sustitución razonables, del 71% de media, aunque hay bastante variación por países.

Países emergentes

Como Brasil, México o Marruecos. Se exigen periodos mínimos de cotización de entre 15 y 25 años y la edad legal de jubilación suele estar entre los 60 y 65 años, con diferencias por sexo en algunos casos. Cuentan con varias posibilidades de jubilación anticipada en función de los años cotizados y la posibilidad de retrasar la jubilación y obtener bonificaciones por ello.

La pensión se calcula con una base reguladora sobre un periodo de cómputo que varía mucho en función del país, pero generalmente se basa en el salario medio y la carrera de cotización. En algunos países hay cuentas individuales. Las pensiones tienen máximos y mínimos vinculados al salario mínimo y las actualizaciones se hacen en función del IPC, generalmente. Es frecuente la percepción de una pensión asistencial cuando no se cumplen todos los requisitos para la pensión ordinaria y la tasa de sustitución tiene a ser elevada, cerca del 70%.

Asia

China, Singapur y Japón. Son quizá los sistemas que nos resultan más extraños, aunque también se exigen periodos mínimos de cotización entre 15 y 25 años o la acumulación suficiente de cotizaciones en una cuenta personal. La edad legal de retiro está entre los 60 y los 65 años, con diferencia por sexo y cualificación. Cuentan con pensiones básicas y complementarias. Las segundas se obtienen de una base reguladora en función de toda la vida laboral.

Singapur es un caso muy singular que merece destacar. El trabajador y el empleador realizan aportaciones a distintos fondos públicos obligatorios para pensiones, vivienda, sanidad y educación. Y poco antes de la jubilación, se pueden reordenar los saldos en un fondo destinado a la jubilación exclusivamente.

En algunos países se aplican factores de sostenibilidad ligados a la esperanza de vida, pero no son generales los límites mínimos, aunque sí los máximos. No suele haber pensiones asistenciales y las prestaciones de jubilación se actualizan en función del IPC o los salarios. Las tasas de sustitución son muy elevadas en algunos países como China y muy bajas en otros como Singapur.

Toca resolver el gran reto que supone el aumento de la esperanza de vida

Tras analizar todos los modelos, la conclusión a la que llega Aviva es que la Seguridad Social originaria, de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, o incluso la que se estableció en occidente entre los años 40 y los 60 del siglo XX han quedado completamente desdibujadas a pesar de la continuidad normativa que se ha dado en la mayor parte de los casos.

Además, asegura que si no se aborda en profundidad el problema del aumento de la esperanza de vida, que afecta a todas las regiones del mundo, los esfuerzos que han hecho todos los países para hacer las pensiones público-privadas sostenibles, suficientes, eficientes y protectoras no habrán valido para nada.



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