Cataluña

Amenazas de muerte, balas y escraches: los ataques 'políticos' en Cataluña se disparan

Hasta un total de 189 actos violentos con tintes políticos se han registrado esta región en los primeros seis meses del año: "Ninguno de estos casos ha sido sancionado ni por la vía administrativa ni penal"

Número de incidentes sufridos por los partidos en  Cataluña
Número de incidentes sufridos por los partidos en Cataluña Clara Rodríguez

Amenazas de muerte, balas en buzones en viviendas particulares de políticos, agresiones físicas en carpas, ataques a juzgados de toda Cataluña, pintadas... Hasta un total de 189 actos violentos con tintes políticos se han registrado esta región en los primeros seis meses del año. "Ninguno de estos casos ha sido sancionado ni por la vía administrativa ni penal", señala el informe.

Así lo contrasta el documento sobre violencia política en Cataluña del Observatorio Cívico de la Violencia Política en Cataluña, creado por Impulso Ciudadano, entidad constitucionalista, comprometida con la defensa y promoción de los valores democráticos, y Movimiento contra la Intolerancia.

En los últimos años, la violencia con tintes políticos se ha disparado en Cataluña y es ahora cuando se han identificado hasta uno diario de media, siendo febrero, coincidiendo con el inicio del juicio del 1-O, el mes más negro, con un total de 88 incidentes registrados. El informe se basa en artículos de prensa escrita y digitales, así como en redes sociales.

Las causas principales que han motivado el mayor número de incidentes son la respuesta de los grupos independentistas a los procesos judiciales que se llevan contra las personas implicadas en el juicio del 1-O; la celebración de elecciones generales y locales y europeas y la falta de neutralidad de algunas instituciones.

La Hispanofobia, principal impulso de la violencia

Los autores del informe señalan a la "hispanofobia" como el principal "impulso" de la gran mayoría de los actos violentos registrados en el primer semestre en Cataluña. "No es infrecuente que en las concentraciones se contraponga como incompatible la catalanidad con la condición de español", han destacado. Algunos independentistas no toleran "a aquellos que se manifiestan o expresan sentimientos de españolidad o simbolizan la unidad de España", han considerado, y termina con la "quema o destrucción de los símbolos comunes, la ridiculización de las expresiones de españolidad y se expresa con mayor  contundencia en determinadas ocasiones como son el lanzamiento de huevos a la cantante Marta Sánchez en un concierto “motivado” por haber cantado el himno español o la agresión en Terrassa a una niña por una maestra por pintar la bandera". De hecho, la Fiscalía de Delitos de Odio ha apreciado en los últimos tiempos un incremento de los fenómenos de hispanofobia. 

La inmensa mayoría de estos incidentes son causados por personas o grupos adscritos al bloque identificado con las tesis favorables a la independencia de Cataluña, hasta en 173 de los 189 ataques perpetrados, el 91,5% del total. El Observatorio también identifica los ataques de personas o grupos contrarios a la independencia de Cataluña, en este caso el 5,3% del total. A la hora de buscar a los responsables de los ataques, el Observatorio ha contrastado aquellos reivindicados por los autodenominados CDR y Arran.

En cuanto a las víctimas, los grupos que han sufrido de una manera más reiterada la violencia política pertenecen a la órbita constitucionalista o contrarios a la independencia de Cataluña, con 76  casos de los 84 registrados contra militantes, miembros, dirigentes y sedes de los partidos políticos, el 90,45% del total. 

Los partidos de ideología nacionalista o independentista han sufrido en este tiempo un total de ocho  ataques que representa un 9,52%, entre los que se incluyen ataques realizados "por grupos o personas de la misma adscripción ideológica", según apunta el estudio.

Todos los grupos políticos con representación han sufrido ataques, especialmente Ciudadanos, con un total de 30 ataques, seguido del PSC, con 19 casos registrados. Vox, que no tiene representación en Cataluña, ha sufrido un total de 14 agresiones, mientras que el PPC ha dado a conocer hasta 10. ERC, Barcelona en Comú y la CUP cierran este penoso ránking con seis, tres y dos casos, respectivamente. JxCat se ha librado de esta violencia y no ha recibido ningún tipo de agresión, según el informe.

En el caso de las entidades civiles, se han registrado un total de 10 casos violentos, siendo nueve de ellos contra asociaciones constitucionalistas, contrarias a la independencia de Cataluña o que no hayan tomado partido por alguno de los dos bloques que divide a Cataluña, como CCOO. El sindicato sufrió el ataque en su sede por no participar en la huelga convocada por el juicio contra los líderes del procés.

S'Ha Acabat se ha llevado la peor parte en estos ataques, al sufrir cuatro agresiones en el campus de la Universidad Autónoma de Barcelona, mientras solo se ha conseguido acreditar la agresión a un miembro de los llamados Comités de Defensa de la República (CDR), que intentó ser arrollado por un conductor durante la huelga del 21 de febrero. Sociedad Civil Catalana también ha sufrido un agresión, así como Barcelona por la Selección, Cataluña por España y Plataforma Tabarnia.

Jueces, fiscales y policías, entre los funcionarios agredidos

Respecto a los funcionarios e instituciones públicas se han registrado un total de 79 hechos violentos. El principal objetivo de los ataques durante los primeros seis meses del año han sido miembros del Poder Judicial, la Corona y las fuerzas de seguridad. También algunas sedes o dependencias de la Administración General del Estado han registrado ataques violentos, así como agresiones a medios de comunicación, con seis agresiones a periodistas y a cuatro empresarios.

Violencia sufrida por instituciones, autoridades y profesionales en Cataluña.
Violencia sufrida por instituciones, autoridades y profesionales en Cataluña. Clara Rodríguez

El informe identifica 73 casos en que las autoridades o funcionarios son constitucionalistas o la agresión procede del sector separatista, mientras que en cuatro de ellos la víctima es independentista y el agresor procede del bloque constitucionalista. Tan solo se han contrastado dos casos de riñas verbales entre brigadas de limpieza de lazos amarillos y agentes de la autoridad. "Muchos de los agresores son elementos ultras del nacionalismo catalanista (en algunas ocasiones, abiertamente fascistas), pero son numerosos también los casos en los que la violencia física o psíquica la perpetran individuos no encuadrados en las alas más radicales de ese movimiento, sino simples simpatizantes de dicha ideología que se activan movidos por un potente resorte anímico que les impide contemplar los derechos de los discrepantes", ha profundizado el informe.

El Observatorio ha contrastado hasta 26 ataques a jueces, tribunales, juzgados y secretarios judiciales, casi el 33% del total, mientras que Fiscalía ha registrado dos ataques, y tres agresiones fueron contra miembros o representantes del Gobierno de España, y cinco a diputados nacionales -tres del bloque constitucionalista y dos independentistas-. También han sido agredidos seis diputados autonómicos, ninguno de ellos separatista, así como tres concejales y tres agentes de la Policía Nacional.

Por provincias, Barcelona ha registrado un total de 145 actos violentos, mientras que 128 se concentran en el Área Metropolitana. En Lérida se han dado nueve casos. Esta notable diferencia se debe "a que la mayoría de los incidentes de violencia política son generados por grupos o personas adscritos al bloque secesionista con voluntad de neutralizar al adversario y en esta zona es dónde los grupos constitucionalistas obtienen mejores resultados".

Cabe destacar que ninguno de los ataques se ha registrado contra diputados autonómicos del bloque independentista, pero al mismo tiempo han exigido a la Generalitat y diversos gobiernos municipales dejar la condescendencia y complicidad mostradas. También ha criticado la falta compromiso por parte de "algunos mandos policiales" ante la persecución de determinadas conductas ilícitas por motivos ideológicos. 

"En demasiadas ocasiones las fuerzas políticas que respaldan al Gobierno autonómico han sido reticentes a condenar los comportamientos violentos", recordando así el aliento de Torra a ciertos grupos. "A vosotros, amigos de los CDR, apretad y haréis bien en apretar", dijo el presidente de la Generalitat en octubre de 2018. En este sentido, ven especialmente "peligroso" la condescendencia ya que conduce a la banalización de la violencia. 

Al no depurarse ni identificarse a los responsables, se da una sensación de impunidad y por tanto es una invitación a la reiteración. "Consideramos imprescindible un mayor compromiso en la persecución de estas acciones violentas", han señalado.

Para los autores, el objetivo es tratar de silenciar al adversario político, una forma de violencia psíquica que tiene sus consecuencias, como la ausencia de candidaturas constitucionalistas en municipios de la Cataluña interior debido al "temor de los candidatos a boicots comerciales o profesionales o rechazo afectivo". La "microviolencia" se ceba con personas públicas o anónimas. También hay agentes de los Mossos d'Esquadra que han pedido salir del cuerpo ante el acoso de sus mandos y las presiones a periodistas extranjeros desde núcleos oficiales o sociales próximos al Gobierno autonómico. Tal es el grado de la presión que Reporteros Sin Fronteras ha declarado Cataluña como "territorio hostil".

También se hacen eco de la ocupación de la vía pública, con los lazos amarillos y pancartas, así como boicots comerciales y el acoso laboral a funcionarios docentes y policiales que cuestionan el discurso de Torra.

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