Intentamos perder peso y supone un gran esfuerzo. El problema es que va pasando el tiempo y no percibimos apenas resultados o, lo que es peor, una semana adelgazamos y a la siguiente volvemos a recuperarlo. ¿Por qué sucede esto? ¿Hay alguna posibilidad de adelgazar de seguido y acelerar la pérdida de peso?

, y la respuesta la tiene el doctor Michael Greger, quien aporta consejos y prácticas para perder peso de forma segura y eliminar para siempre la grasa corporal no deseada en su nuevo libro Comer para no engordar (Ed. Paidós).

En el libro, doctor Greger explora las diversas causas de la obesidad, desde la genética a las raciones que nos ponemos en el plato, pasando por los factores ambientales, y también sus múltiples consecuencias, como la diabetes, el cáncer y los problemas de salud mental. Hoy en Vozpópuli vamos a centrarnos en el capítulo que refiere los trucos esenciales para acelerar la pérdida de peso. Atento.

Cómo adelgazar rápido y acelerar la pérdida de peso según el doctor Greger

El doctor Michael Greger es claro en su libro: hay dos trucos esenciales para acelerar la pérdida de peso y con ello conseguir motivarnos al ver los resultados mucho más rápido. Son estos:

La fuerza de la costumbre

"Cuando nos piden que estimemos cuántas decisiones relativas a la comida hacemos a diario (qué, cuándo, dónde y cuánto comer), la mayoría elegimos un número inferior a veinte. Si, por el contrario, nos dan un contador y nos piden que cliquemos cada vez que tomamos una decisión relativa a comida a lo largo del día, la cifra real se acerca a doscientas. Aunque cada día tomamos cientos de decisiones sobre lo que vamos a comer, la mayoría no aparecen en el radar de la conciencia. Suceden casi automáticamente, sin reflexión, deliberación o conciencia siquiera. Sin embargo, quizá podamos usar esta ingesta inconsciente en nuestro beneficio si aprovechamos el poder de la formación de hábitos. Se dice que la mayoría de las veces hacemos lo que hacemos la mayoría de las veces. Muchos de nuestros hábitos de alimentación son eso, hábitos. Y cuanto más ocupados o distraídos estamos, más probable es que nos dejemos llevar por la fuerza de la costumbre. Para eso está", advierte.

"Los hábitos son como subrutinas reflejas que el cerebro usa como mecanismos para liberar recursos mentales. Y eso puede jugar en nuestra contra, cuando se trata de malos hábitos, o a nuestro favor, si se trata de buenos hábitos. Imagine que tuviera que añadir “ponerme el cinturón de seguridad” en su lista de tareas diarias. ¿Se ve pegando una nota adhesiva en el salpicadero o atando un cordel a las llaves del coche? Si, por el contrario, ha convertido en hábito la acción de ponerse el cinturón, la mano se alzará para buscarlo sin necesidad de dedicarle ni un pensamiento", añade.

En otras palabras: póntelo fácil para perder peso de forma sencilla. Cuando tenemos un hábito, lo hacemos de manera inconsciente, así la sensación de estar 'haciendo un esfuerzo' se reduce al mínimo porque, simplemente, hacemos lo de siempre. Esto te ayudará a que el tiempo no se te haga tan pesado y a acelerar tu pérdida de peso, pues el truco es convertir los malos hábitos en buenos y repetirlos para ganar también en salud y no sólo en estética.

Cómo adelgazar grasa sin perder músculo de forma sencilla (y el error que todos cometen)
Gtres


Romper con los malos hábitos que te impiden perder peso

Estrechamente relacionado con lo anterior, tenemos el segundo punto, que trata precisamente de convertir los hábitos malos en buenos.

"Es posible que la primera noche que te sentaste a picar comida frente al televisor tuvieras hambre de verdad –advierte Greger–. Sin embargo, con el tiempo, esto puede acabar relacionando el apetito con la sintonía de tu programa televisivo favorito incluso si unos instantes antes no tenías ganas de comer. Se puede acabar convirtiendo en algo que no puedes evitar; en otras palabras, en un mal hábito".

"En un estudio que se cita con frecuencia se preguntó a personas que acostumbraban a comer palomitas en el cine por qué lo hacían. La mayoría respondió con alguna versión de “porque están buenas”. Y parece razonable, pero, entonces, ¿por qué acabaron comiendo la misma cantidad cuando les dieron palomitas pasadas, de hacía una semana, que “no les habían gustado en absoluto”? Si ponemos en la misma situación a personas que no acostumbran a comer palomitas en el cine, comerán más palomitas recién hechas y menos palomitas pasadas. Por el contrario, los hábitos consolidados se pueden perpetuar independientemente de nuestras intenciones o de las consecuencias de la conducta", añade.

Y ¿cómo romper un mal hábito? Según el doctor, hay dos maneras: cambiar el estímulo o cambiar la conducta.

"La estrategia más sencilla es intentar evitar los estímulos situacionales. Los alcohólicos y los drogadictos en recuperación conocen demasiado bien el poder que tienen los estímulos sociales o ambientales para desatar el ansia de consumir y las recaídas. Quizá eso explique por qué hay personas a las que les resulta más fácil dejar de fumar cuando están de vacaciones o cuando, por el motivo que sea, están alejados de sus circunstancias cotidianas habituales. Por lo tanto, siempre que logramos evitar las situaciones que actúan como estímulos (por ejemplo, yendo al trabajo por otro camino para evitar la pastelería), aprovechamos los cambios contextuales para evitar el dúo estímulo-respuesta habitual", señala.

Michael Greger

Como ves, la clave es ponértelo fácil, no ir en tu contra y actuar de forma inteligente. Esto, sumado a unos buenos hábitos alimentarios, harán que tu pérdida de peso sea muchísimo más rápida y sencilla, ya que no tendrás conciencia de estar haciendo dieta pues, simplemente, habrás cambiado de hábitos.