En nuestro país tomamos todo con pan: las tostadas del desayuno, el bocadillo de media mañana, el que acompaña la comida, el sándwich de la merienda y el que moja el aceitito de la ensalada en la cena.

A estas alturas ya sabemos que el blanco no es del todo sano y que es mejor elegir otros más saludables, como el integral o el de centeno, pero ¿sería mejor prescindir de este alimento para siempre?

Esto es lo que defienden los creadores de las dietas cetogénicas, aunque no es del todo cierto, ya que cualquier alimento en su justa medida es saludable. No obstante, se ha demostrado que el consumo de pan nos hace engordar, entre otros efectos secundarios.

¿Qué te pasará si dejas de comer pan?

A continuación, te decimos qué detallan los expertos sobre las consecuencias reales que tendría para ti dejar de consumir pan:

1. Te deshincharás

Cuando reducimos el consumo de hidratos de carbono (como el pan), lo primero que notamos es la rapidez con la adelgazamos. Lo notamos tanto en la báscula como en la ropa. Pero, ojo, no es grasa lo que pierdes, sino agua.

"Cuando los carbohidratos se almacenan en el cuerpo en forma de glucógeno, cada gramo de carbohidratos almacena de tres a cuatro veces su peso en agua", asegura la nutricionista y entrenadora Marie Spano.

2. Adelgazarás

Además de perder agua, también, a la larga, perderás peso, ya que reducirás las calorías de este alimento en las totales diarias (siempre y cuando no las sustituyas por otras, claro). Una periodista probó a dejar de consumir pan durante una semana y adelgazó medio kilo. O sea, que al mes se podrían perder entre 1 y 2 kilos de peso, de media.

El pan engorda

Recuerda que una sola rebanada de pan, depende de qué tipo sea, tiene la siguiente carga energética:

  • Pan blanco: 67 calorías, 1 gramo de grasa y 13 de hidratos.
  • Pan integral: 92 calorías, 2 gramos de grasa y 17 de hidratos.
  • Pan de masa madre: 93 calorías, 0,6 gramos de grasa y 18 de hidratos.

Como vemos, si nos tomamos en una comida dos rebanas integrales, que en teoría es sano, estaremos añadiendo a nuestro balance nada menos que casi 200 calorías y más de 30 gramos de hidratos.

3. Estarás más inestable

"Los carbohidratos son la principal fuente de energía del cerebro. Cuando una persona reduce los carbohidratos, el cerebro funciona con gases, especialmente a medida que las reservas de glucógeno disminuyen y se agotan", asegura Spano. Al final, cuando el glucógeno se acaba, el cuerpo descompone la grasa y se deshace de pequeños fragmentos de carbono llamados cetonas. El resultado: mal aliento, sequedad de boca, cansancio, debilidad, mareos, insomnio, náuseas y confusión mental. También, cómo no, adelgazamiento, ya que el cuerpo empieza a quemar las reservas de grasa.

4. Tendrás menos antojos

Los carbohidratos refinados elevan el nivel de azúcar en sangre. Al poco tiempo, éste cae, lo que lleva a la persona a seguir consumiendo más hidratos y a tener más antojos. Una investigación publicada en el American Journal of Clinical Nutrition sugiere que este proceso activa los centros de adicción en el cerebro, lo que lleva a tener antojos muy calóricos.

Si no comes pan, mejor

5. Tendrás menos energía

Los cereales son una gran fuente de hierro, magnesio y vitamina B, lo que nos sirve para mantener el nivel óptimo de energía. Además, los carbohidratos son la fuente de combustible preferida del cuerpo, así que si de pronto nos vemos privados de ellos nuestro nivel de energía caerá en picado.

6. Mejorará tu salud cardíaca

Un estudio de 2014 publicado en PLOS ONE descubrió que los hidratos de carbono refinados (pan blanco) aumenta el nivel corporal de un ácido graso (llamado ácido palmitoleico), lo que incrementa a su vez el riesgo de sufrir una enfermedad cardíaca y diabetes tipo 2. No obstante, si eliges comer pan integral, puedes mejorar tu nivel de colesterol en sangre y reducir el riesgo de enfermedad cardíaca, accidente cerebrovascular, obesidad y diabetes tipo 2.

Entonces, ¿como pan o no?

Podemos seguir comiéndolo con tranquilidad aunque, en realidad, no es un alimento que nos haga demasiado bien. No obstante, si escogemos un pan saludable, podemos tener algunos beneficios.

El más saludable es aquel que contiene más grano y el que esté compuesto por 100% harina integral; para comprobarlo deberás mirar la etiqueta del envase o preguntar a tu panadero.

Si tienes que elegir uno para consumir, que sea alguno de estos tres:

  • De centeno: compra el que no lleve aditivos; es el pan que más fibra y nutrientes tiene, y es una potente fuente de hierro y vitaminas B.
  • De trigo integral: comprueba que sea con grano entero y que la harina también sea de trigo.
  • De avena: dispone de fibra soluble, muy buena para reducir el colesterol.

Y esto es todo, lector. Como siempre, la clave está en la moderación.