La 74º edición del Festival de Cannes se celebra estos días dos años después del último certamen y, a pesar de la adversidad y de todas las dificultades que aún causa la pandemia de coronavirus (pruebas de Covid cada 48 horas, retrasos y cierto caos), esta cita con el mejor cine festeja la vuelta a la normalidad con una lista de directores bastante suculenta que ya tiene candidatos para hacerse con la Palma de Oro, máximo galardón del festival.

Sin embargo, entre los nombres a competición se echan de menos cineastas españoles, tal y como contó Vozpópuli. La catalana Clara Roquet, con su sobresaliente Libertad, un relato sobre los privilegios, es la única directora nacional que participa con un largometraje en la sección paralela Semaine de la Critique, en la que podría optar a la Cámara d'Or, un galardón que un jurado independiente otorga a la mejor ópera prima de la Sección Oficial, la Semana de la Crítica o la Quincena de Realizadores

A pesar de la presencia grandes nombres como Pedro Almodóvar, Isabel Coixet, Fernando Trueba, así como Óliver Laxe y Albert Serra, lo cierto es que el peso de España en el certamen galo sabe a poco y tan solo ha dejado una Palma de Oro que cumple ahora 60 años: Viridiana, una de las obras más importantes del cineasta Luis Buñuel, que tuvo una existencia accidentada y que puede considerarse una superviviente de la cinematografía española, a juzgar por la serie de rocambolescas situaciones que vivió para no perderse en el olvido y conseguir su merecido reconocimiento.

Viridiana, coproducción entre España y México, ganó el máximo galardón de Cannes, que compartió junto a Una larga ausencia, de Henri Colpi. La primera, un drama basado en una novela de Benito Pérez Galdós (Halma, 1895) y rodado en España que puso en alerta al Vaticano por supuesta "blasfemia" e "impiedad" al abordar asuntos peliagudos relacionados con la religión. La segunda, un drama que se desarrolla tras la Segunda Guerra Mundial y que reflexiona sobre el olvido, la identidad y los recuerdos.

Existen aún muchas incógnitas en torno a Viridiana, una de las pocas películas que pudo rodar en suelo español Buñuel, quien era considerado persona non grata por las autoridades franquistas. Tras las críticas del L'Osservatore Romano, el periódico del Vaticano, la película fue prohibida tanto en España como en Italia. En concreto, esta cinta no vio la luz en nuestro país hasta mayo de 1977, más de tres lustros después de su puesta de largo en Cannes, y tras la muerte de Franco.

Viridiana: superviviente en México

¿Qué sucedió para que esta película fuera prohibida y cómo logró colarse en España para su rodaje? La cinta, protagonizada por Fernando Rey, Silvia Pinal, Francisco Rabal, Teresa Rabal, Margarita Lozano, y Victoria Zinny, narra la historia de un viejo hidalgo español (Rey), que vive solo en su hacienda desde la muerte de su esposa el día de su boda. Un día, recibe la visita de su sobrina (Pinal), novicia en un convento, que guarda un parecido extraño con su mujer fallecida.

La historia de Viridiana está considerada una de las más rocambolescas del cine. El ministro de Información y Turismo de la época, Gabriel Arias-Salgado, ordenó no solo la prohibición de su exhibición en los cines españoles, sino también la destrucción de cada una de las copias existentes. Por suerte, la actriz Silvia Pinal consiguió huir a México con una copia y evitar así la desaparición de una de las películas más importantes del cine español y una de las obras clave de Buñuel. Fue precisamente ella, quien había intentado convencer años antes a Buñuel para protagonizar Tristana, quien persuadió al cineasta para rodar Viridiana.

El rodaje en España suscitó muchas críticas entre los exiliados republicanos y el posterior resultado fue rechazado por las autoridades, pero Buñuel consiguió hacer historia en un país, España, que nunca ha conseguido repetir una gesta igual

Sin embargo, antes de su prohibición, Viridiana logró escapar de todo obstáculo y llegar al mayor escaparate del cine de autor internacional, Cannes, a pesar de las supuestas blasfemias que más tarde escandalizaron a la Iglesia y al gobierno franquista. El rodaje en España suscitó muchas críticas entre los exiliados republicanos y el posterior resultado fue rechazado por las autoridades, pero Buñuel consiguió hacer historia en un país, España, que nunca ha conseguido repetir una gesta igual.

El relato acerca de cómo esta película logró evitar la censura para llegar sin problemas a la croisette merece por sí solo convertirse en un relato cinematográfico. Gracias a un guion falso, consiguió escapar sin recorte final a su proyección y finalmente el negativo llegó a Cannes de forma clandestina. Ya en el festival, el entonces director general de Cinematografía, Muñoz Fontán, fue invitado por Domingo Dominguín y Juan Antonio Bardem a recoger la Palma de Oro ex aequo que recibió la película, lo que supuso su despido fulminante. Sin duda, un broche de oro para una aventura de película.

Otros premios españoles en Cannes

Aunque España apenas cuenta con una Palma de Oro, lo cierto es que no ha pasado del todo desapercibida en la historia del festival de Cannes, que arrancó en 1946. Buñuel también consiguió en 1951 el galardón al mejor director por la película Los olvidados, protagonizada, entre otros, por Stella Inda, Miguel Inclán, Alfonso Mejía o Roberto Cobo. Asimismo, Carlos Saura, que ha optado en un total de ocho ocasiones a la Palma de Oro, finalmente obtuvo el Gran Premio del Jurado por Cría cuervos (1976), ex aequo con La marquesa de O, de Eric Rohmer. Este galardón también lo obtuvo Víctor Erice años más tarde, en 1992, con El sol del membrillo. Por su parte, Pedro Almodóvar ha obtenido sendos premios a mejor dirección por Todo sobre mi madre (1999) y mejor guion por Volver (2006).

En el apartado actoral, precisamente el reparto de Volver -Penélope Cruz, Chus Lampreave, Blanca Portillo, Carmen Maura, Lola Dueñas, Yohana Cobo- consiguió el mejor premio a la mejor interpretación, y se convirtió así en el primer galardón colectivo en esta categoría. Asimismo, en la historia de los premios, también el actor José Luis Gómez fue reconocido por su trabajo en Pascual Duarte (1967), así como Francisco Rabal y Alfredo Landa, por Los santos inocentes o Javier Bardem por Biutiful (2010).