Agustino Caicedo Córdoba, más conocido como Nino Caicedo, es una de las grandes leyendas vivas de la salsa, autor de más de quinientas canciones que tuvieron éxito en este género. Entró fuerte con la canción “Cocorobé” (1989), que llegó al número uno en Francia. Desde entonces, disco a disco y concierto a concierto, la Orquesta Guayacán ha ido cimentando una leyenda cuyo último eslabón es Sin par (2021), un trabajo ya grabado y sin fecha de salida que disfrutaremos cuando remita la pandemia.

P: Háblenos de su nuevo sencillo, “Bogotá salsera”, adelanto del álbum que llega en 2021.

R: La canción surge de una actuación que dimos en Salsa Al Parque, un festival gratuito masivo que se celebra en el parque Simón Bolívar de la capital de Colombia. Allí sentimos el rugir el público, la furia pidiendo cada una de nuestras canciones y las ganas de bailar. El Bogotá que nosotros conocíamos y que habíamos vivido era rumbero, pero nunca lo habíamos notado tan salsero. Cuando bajamos de la tarima, nuestro director musical me dijo “Nino, Bogotá se volvió salsera”. De ahí surge el titulo y el estribillo ‘Bogotá es salsera, Bogotá es rumbera’. Luego salimos esa noche por el sur de la ciudad y lo confirmamos.

P: ¿Cómo se tomaron la canción en Cali? Lo digo por la rivalidad musical.

R: ¡Mal!¡Muy mal! Creo que es un enfado tonto, ya que nunca hemos cuestionado que Cali sea la capital mundial de la salsa. Sencillamente estamos dando la noticia de que Bogotá se ha vuelto salsera, que tiene un movimiento fuerte. Esto quiere decir que no es una escena de discotecas y salsotecas, sino que vuelve a haber muchas orquesta trabajando en este género. En estos tiempos musicales, con todo el mundo pendiente de los ‘downloads’ y los ‘streamings’ en sus habitaciones, ha llegado una nueva generación que quiere bailar y tocar salsa. Es algo que nos alegra mucho, una gran noticia para todos.

Cuando viajamos a Estados Unidos no sentimos que estemos en casa, que sí es algo que pensamos cuando hay gira por España", comparte Caicedo

P: Su nuevo disco, Sin par, se anuncia como cien por cien salsero, una reivindicación de los fundamentos del género. ¿Por qué ahora?

R: Nosotros hemos vivido ya muchos momentos y procesos distintos. A mediados de los noventa las grandes emisoras musicales de México decidieron prescindir de la salsa para apostar por el género de la música grupera, un estilo romántico que pegaba entonces. Eso creó una reacción de resistencia de pequeños núcleos que decidieron defender la salsa, aunque apenas tuvieran medios. Fenómenos así se han dado siempre que alguien ha dicho o creído que la salsa había muerto. A estas alturas, hay que tener claro que es un sentimiento muy fuerte, algo de la sangre. Siempre habrá en las grandes ciudades una salsoteca, esperando el momento de que el género vuelva a lo grande. Ahora estamos viviendo el cambio porque los salseros comienzan a dominar las nuevas tecnologías para expandir su música preferida. La salsa despierta el mismo tipo de pasión que tiene la gente por el fútbol y el toreo

P: De hecho, ustedes tienen un problema en México, debido a varios grupos ‘piratas’ que se hacen pasar por la Orquesta Guayacán.

R: Es un asunto serio, que nos da mucha tristeza, ya que a veces nos llaman los seguidores para alegrarse porque vamos a su ciudad o mandan fotos por las redes y tenemos que decirles que esos señores no somos nosotros. Solo hay una Orquesta Guayacán y alguna de las copias no tiene una mínima calidad. Es una pena que eso suceda en un país de gente tan linda como México.

P: Antes mencionaba los toros, así que me gustaría preguntarle por la relación con la cultura española. Tienen incluso una popurrí de pasodobles que incluye “España cañí”.

R: Jajaja. Por favor… compartimos mucho de esa cultura que también es nuestra cultura. España forma parte de Colombia para siempre, te guste más o menos el proceso histórico por el que esto fue posible. Somos americanos, pero cuando viajamos a Estados Unidos no sentimos que estemos en casa, que sí es algo que pensamos cuando hay una gira por España. Miras la arquitectura, la gastronomía, las fiestas y eso te hace comprender muchas cosas de tu propio país. También, por supuesto, hay una conexión muy fuerte en la manera de hablar y en la música. Y en que nos gusta el volumen. Tenemos a España dentro. En este disco se incluye una canción que hizo Alexis Lozano que se titula “Pura fachada”: no lleva una melodía española, pero sí que lleva dentro el ‘cante jondo’, que es el sonido de vuestro país. Para nosotros, España es la Madre Patria. Te pongo un ejemplo: nuestros pasodobles fueron bien recibidos en todos los países de América Latina, mientras que la disquera de Estados Unidos no los incluyó porque decían que no podían vender eso a un neoyorquino acostumbrado al sonido de Fania. Es curioso porque los latinos de EEUU convirtieron en éxito esa pieza aunque no sonó apenas en la radio.

Nuestra canción “Torero” salió en pleno enfrentamiento entre el cartel de Medellín y el de Cali, con rumores de que Pablo Escobar iba a poner una bomba en la feria de Cali; entonces nosotros metíamos rimas sobre eso"

Le quería preguntar por los años más convulsos del narcotráfico en Colombia. El hijo de Gilberto Rodríguez Orejuela escribió un libro donde hablaba de la devoción por la salsa del cartel de Cali y de cómo contrataban a los grandes grupos. ¿Cómo era tocar para ese público?

Casi nunca sabías exactamente si tocabas para ellos porque estas cosas se contrataban a través de terceras personas. En todo caso, había una caseta en la feria de Cali donde les podías ver a todos en una tribuna alto, preferente, reservada para ellos. Uno cantaba y no podía no verlos, te hablo de la década de los noventa. Nuestra canción “Torero” salió en pleno enfrentamiento entre el cartel de Medellín y el de Cali, con rumores de que Pablo Escobar iba a poner una bomba en la feria de Cali; entonces nosotros metimos rimas sobre eso del tipo “De la calle a la caseta, con Cali nadie se meta”.

P: ¿No pasaron miedo?

R: Si te digo la verdad, los momentos más tensos tuvieron que ver con la falta de cordura de alguno de nuestros músicos, que miraban de una manera que no era conveniente a alguna mujer de los narcos. O incluso hacían algún comentario que nos lo ponía difícil. En todo caso, desde dentro de estos ambientes no se veía ni tan peligroso ni tan caótico como mucha gente lo veía desde fuera. Te ibas familiarizando con la situación y al final te acostumbrabas.

P: ¿Pagaban bien, al menos?

R: (Se parte de risa) Lloraban, lloraban al presentarles nuestra tarifa y lloraban al darnos los billetes. La ventaja que teníamos con ellos es que les gustaba de verdad la salsa. Todas las orquestas de salsa del mundo vieron incrementado su nivel de trabajo durante esos años. Solo había que verlos bailar para comprender que les gustaba el género de verdad. La salsa fue la banda sonora de todo aquello, aunque era complicado enterarte como artista de cuándo tocabas para ellos y cuándo no.

P: ¿Cómo vive un salsero clásico la explosión global de las músicas urbanas latinas?

R: Por un lado, entiendo a las personas que dicen que es una bajada de laudad musical, que tiene que ver con un desplome de la educación que proporcionan los estados. La educación musical es muy importante, Serrat sabe que no sería Serrat sin las canciones de Lola Flores que le ponía su madre. Por otro lado, ha habido mezcles entre reguetón y salsa y muchos reguetoneros son hijos de salseros. Cada juventud viene con su empuje y eso no va cambiar en la vida.

P: ¿Manejan un calendario de gira o lo han dado por imposible? ¿Tienen previsto presentar Sin Par en España?

R: Nos hemos olvidado del calendario, esperaremos a que termine esta pandemia. Suspendimos demasiados conciertos por la situación y solo los anunciaremos cuando sea seguro. Por supuesto, queremos volver a España, sabemos que a los españoles les gusta la salsa y también que vuestro país acoge comunidades ecuatorianas y colombianas que nos están esperando. El problema que tenemos allí son los promotores latinos de salsa, que son muy informales con los horarios provocando enfados de nuestros seguidores españoles, que tienen que pagar varias horas extras a las niñeras (risas). Esperamos que esta vez sean más serios. Mando un fuerte abrazo a España.