Cultura

'Ane': el cóctel molotov que estalla entre madres e hijas

David Pérez Sañudo debuta en el largometraje con un drama con tintes de thriller político y social en el que laten las tensiones parentales, la soledad, el progreso y la identidad

Con tantas noticias sobre cancelaciones de los grandes "blockbuster" es fácil olvidar que el cine independiente continúa fuerte y que sigue alimentado de estrenos cada semana las salas de proyección. Este viernes, sin ir más lejos, llega a la gran pantalla el brillante debut del cineasta David Pérez Sañudo, 'Ane', un drama con tintes de thriller político y social que además aspira a centrar todas las miradas en su actriz protagonista, Patricia López Arnaiz. 

La acción de esta cinta se desarrolla en el País Vasco, en el año 2009, con las protestas violentas contra las obras de la línea de tren de la llamada Y vasca como telón de fondo. Allí trabaja como vigilante de seguridad Lide, una mujer treintañera irreverente y sin pelos en la lengua a quien da vida López Arnaiz, que busca a su hija adolescente desaparecida. 

Cócteles molotov, "gaztetxes" y carteles en los balcones son el paisaje y el decorado de esta película, que se desarrolla en una ciudad con dos bandos: quienes están a favor de una mejor comunicación con Madrid y del crecimiento económico y, en el otro lado, quienes cuestionan ese progreso y ven amenazados sus negocios y su identidad. La legalización de partidos de la izquierda abertzale, la reacción contra las obras del Tren de Alta Velocidad o el cierre de locales acusados de enaltecimiento de terrorismo son el contexto en el que 'Ane' cuestiona hasta qué punto puede una familia sobrevivir a la tensión.

En esta historia, el propio tren se convierte en un símbolo, como ha ocurrido tantas y tantas veces desde que los hermanos Lumiére filmaran su llegada a la ciudad en 1895. "El tren es muy jugoso cinematográficamente, porque ofrece una pregunta: ¿Qué traza, qué comunica y qué separa?", comenta el director. 

La locomotora no solo es división, sino también el "elemento móvil" en la separación entre una madre y una hija, donde "lo social y lo íntimo se reconcilian"

Su recorrido es "tan característico" que le ha servido al cineasta en su ópera prima para marcar "una línea divisoria en la que descansa la metáfora de toda la película", aunque reconoce que no es fácil dar una utilidad a "algo tan recurrente en la historia del cine". La locomotora no solo es división, sino también el "elemento móvil" en la separación entre una madre y una hija, donde "lo social y lo íntimo se reconcilian" y el "deseo de permanecer unidas" se ve interrumpido por el contexto político. 

Y cuando todo es en apariencia enrevesado pero realista y acertado en el resultado final, entra en la ecuación otro elemento que marca una distancia entre 'Ane' y otros dramas familiares: esa búsqueda que inicia una madre de su propia hija está tejida como un thriller, entre lo político y lo social. "La película se encuentra a medio camino entre dos géneros, muy en los límites de todo", explica Sañudo, quien cree que el atributo de suspense diferencia esta película de otras. "Obedece al código y al símbolo, pero también hay interés por el "cinéma vérité", hay una herencia muy afrancesada", admite el realizador.

En este sentido, Pérez Sañudo señala que aunque la película está orientada a un público que "suele ser femenino, urbanita, de más de 30 años", espectador de otras cintas como 'María y los demás', de 'Viaje al cuarto de una madre' o 'Verano 1993', tiene otros elementos que pueden hacerla "interesante" para los amantes del "cine político". 

Patricia López Arnaiz: irreverente y fuerte

Patricia López Arnaiz, actriz de teatro, cine y televisión, se ha curtido en películas como 'Un otoño sin Berlín' (2015, Lara Izagirre), 'El guardián invisible' (2017, Fernando González Molina), 'El árbol de la sangre' (2018, Julio Medem) y 'Mientras dure la guerra' (2019, Alejandro Amenábar), pero quizás nunca en papeles tan extremos como este, para lo que se ha esmerado en alcanzar un equilibrio y una mesura con la que, finalmente, ha logrado un realismo que fue aplaudido en la pasada edición del Festival de San Sebastián, donde la película consiguió el Premio Irizar al Cine Vasco y el Premio al Mejor guion vasco. 

La fuerza y el equilibrio que muestra la actriz ha conseguido hasta el momento cierta unanimidad entre la crítica como favorita a los Premios Goya. Para la intérprete, su misión era "jugar al exceso" pero tener cuidado de no ir más allá con un personaje que se presenta irreverente, desafiante, fuerte y valiente. El acierto, a su juicio, está en la "identificación" que logra con el espectador, ya que sitúa a madre e hija en un "juego de espejos muy interesante".

"Este personaje ha sido un viaje", afirma la actriz, que encarna el "descaro" y la "aparente libertad" y dureza de una mujer que ha sido madre a los 17 años con una pareja que no funciona. "Es una mujer que provoca rechazo pero afecto, es valiente y tiene unos defectos humanos que produce ternura verlos", agrega.
Pérez Sañudo ve en las relaciones entre madres e hijas un "tema universal" que simboliza además "el primer espacio de convivencia y la primera autoridad", la de los padres, que "empieza a resquebrajarse" cuando el adolescente se aproxima a los 18 años. "Las miradas, los sucesos y las anécdotas y aristas pueden ser casi infinitas", destaca el director, quien tardó cuatro años en sacar adelante un proyecto que se ha financiado "rápido" y "ha caído de pie". 

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